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6 sept 2014

El trabajo invisible: el 27% de las adultas mayores cuidan niños sin ser remuneradas

Según datos de una Encuesta Nacional de Calidad de Vida de los Adultos Mayores (ENCaViAM) publicada recientemente por el INDEC, lo que demuestra que este segmento poblacional realiza un aporte central a la economía que se encuentra naturalizado e invisibilizado.
“¿Podrías haber ido hoy a trabajar si tu mamá o tu suegra no estarían cuidando de tus hijos? Me parece que es una pregunta central para comenzar este debate”, aseguró a Télam Ricardo Iacub, psicogerontólogo y titular de la cátedra de la Tercera Edad de la Facultad de Psicología de la UBA e inmediatamente agregó: “Estoy seguro de que muchísimas personas responderían que no”.
Según la encuesta -un relevamiento inédito en el país y en buena parte del mundo por los aspectos sobre los cuales se indagó a 4.656 mayores que incluyeron sexualidad, Tic's, satisfacción vital, entre otros temas- el 27,1 por ciento de las adultas mayores cuida habitualmente a un niño del entorno familiar o cercano sin percibir remuneración, pero el porcentaje asciende al 34 por ciento si se realiza un recorte en las respuestas de las mujeres entre 60 y 74 años.
Aunque en menor medida, los varones mayores también realizan tareas de cuidado ya que el 17,8 por ciento de los entrevistados también respondió que cuida habitualmente de un niño de su entorno familiar o cercano sin remuneración.
“El tema central en relación a esto es que hemos naturalizado esa práctica: las y los adultos jóvenes exigen en muchas ocasiones a sus padres, pero fundamentalmente a sus madres o suegras, que cuiden de sus hijos para poder ir a trabajar, que los vayan a buscar al colegio o los lleven a tal lado, y esto muchos mayores lo disfrutan y lo hacen por elección, pero otros se sienten obligados a hacerlo”, sostuvo el psicogerontólogo.
En la misma línea, la médica gerontóloga Lía Daichman aseguró que “la mujer muchas veces sigue manejando la casa, cocinando, cuidando a los nietos, otras veces ayuda económicamente a sus hijos y a sus nietos, entonces hay una contribución de la persona mayor que sigue sin ser reconocida”.
El fenómeno del “trabajo de abuela” es mundial y, según explica Daichman quien fue presidenta de la Red Internacional para la Prevención de los Abusos contra Personas Mayores (INPEA), “recrudece en los países más empobrecidos y donde suceden grandes catástrofes son las personas mayores y fundamentalmente las mujeres, las que cuidan de sus niños. Hay otros ejemplos como Sudáfrica, donde hay agrupaciones de abuelas que tienen a su cargo 15 chicos porque sus hijos, profesionales incluso, murieron como consecuencia del VIH”.
La “ayuda económica” a la que refiere la especialista también se vio reflejada en la encuesta aunque se encuentra contemplada en una pregunta más amplia y arrojó que el 44 por ciento de los adultos mayores “colabora en algún sentido con un familiar o conocido que no vive con él”.
La principal ayuda ofrecida está relacionada con dar cosas que el otro necesita, como comida o ropa (27 por ciento). Le sigue el ofrecimiento de dinero o pago de algún gasto (18); y luego con similar magnitud, la compañía en el hogar o para ir a algún lado (18).
“Son las mujeres quienes mayoritariamente brindan las ayudas relacionadas con el ámbito doméstico (tareas del hogar, dar ropa o comida, hacer compañía o hacer las compras) mientras que los varones tienen mayor presencia relativa en aquellas relacionadas con el sustento económico (ayuda en dinero o estar a cargo de algunos gastos)”, señala un informe de la encuesta.
Por su parte, Georges Leeson, vicepresidente del Instituto del Envejecimiento de Oxford, Inglaterra, quien estuvo esta semana de paso por Argentina invitado a unas jornadas, también refirió que esta situación se da a nivel internacional: “En muchos casos los mayores tienen un rol central en el cuidado de los niños a partir de que la mujer ha comenzado a trabajar. Esta contribución a la economía de las familias y de la sociedad no siempre es valorada”, sostuvo.
Según estudios desarrollados en su instituto en Oxford, en países latinoamericanos como Brasil y México, las personas “siguen creyendo que las familias son quienes deben ocuparse de sus mayores así como los mayores tiene obligaciones hacia sus hijos y nietos, por lo que pervive una suerte de solidaridad intergeneracional”.
Esto último también se expresó en la ENCaViAM: un 41 por ciento de los adultos mayores recibe habitualmente ayuda de algún familiar o conocido que no vive con él, entre lo que se destaca la compañía en el hogar (31,7 por ciento) y cuando tiene que ir a algún lado (24,3 por ciento), en las compras y mandados (16 por ciento) y con las tareas del hogar (13 por ciento).
Respecto a la persona que principalmente ayudó al adulto mayor en las actividades nombradas, casi un 40 por ciento mencionó a su hija mujer; un 26 por ciento a su hijo varón, y un 22 por ciento a un nieto, amigo o vecino.
“Algunos países debaten acerca de si esta tarea de cuidado de las personas mayores hacia los niños debería ser remunerada o no y yo creo que éste no es el eje. Existe un pacto social por el que pensamos que las personas han demostrado su productividad antes de la jubilación, y entonces en esta etapa debería disfrutar y hacer lo que le guste, que puede ser cuidar a su nieto, trabajar en lo que venía haciendo, ir al cine, es decir, cualquier cosa”, concluyó Iacub.
Fuente: TELAM-
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Después del cupo, se viene la paridad Tres proyectos de ley buscan equiparar en el 50 por ciento la cantidad de hombres y mujeres en las listas electorales. Ahora el cupo femenino es del 30 por ciento. El martes próximo las iniciativas se discutirán en el marco de la Comisión de Asuntos Constitucionales.


SOCIEDAD › 

DEBATEN EN LA
LEGISLATURA PORTEÑA 
LA IGUALDAD DE GENERO
EN LOS CARGOS 
ELECTIVOS DE LA CIUDAD

 Por Sonia Santoro

El martes próximo, la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Legislatura porteña abrirá el debate a la igualdad entre varones y mujeres en los cargos electivos de la ciudad de Buenos Aires. Hay tres proyectos que proponen que las listas se compongan de un 50 por ciento de mujeres, lo que dejaría atrás el mínimo del 30 por ciento que estableció la Ley de Cupo Femenino en 1991 y que todavía hoy funciona como un techo para las estructuras partidarias.
Uno de los proyectos de ley, coautoría de las diputadas Virginia González Gass (Partido Socialista Auténtico en FA-Unen) y María Rachid (FpV), se propone “garantizar la igualdad real de oportunidades y de trato entre mujeres y varones para la elección de candidatas/os a cargos representativos y en órganos colegiados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Está basado en una iniciativa de la asociación civil Ilepos (Integración Latinoamericana Estudios Políticos y Sociales), presentada el año pasado en el Parlamento de las Mujeres –espacio de nexo entre las organizaciones que trabajan por los derechos de las mujeres y el poder legislativo–. Y cuenta con el apoyo de las más de 50 organizaciones que forman parte del Parlamento.
Plantea que las listas que se presenten “deben contener mujeres en un mínimo del cincuenta por ciento de las/os candidatas/os a los cargos a elegir y en proporciones con posibilidad de resultar electas”. Es decir que uno de cada dos cargos sucesivos debe ser ocupado por una candidata mujer. Y para evitar las poco gratas experiencias que se dieron tanto aquí como en otros países de la región, en las que mujeres renunciaban apenas asumían para dejar lugar a un varón, el proyecto plantea que en caso de producirse una vacante en la lista que “correspondiera a una mujer, ésta debe ser cubierta por otra candidata mujer”.
“Es una gran oportunidad para darle aún más fuerza a la normativa actual de la Ciudad. Con la sanción de este proyecto de ley, estaríamos en condiciones de decir que el acceso a cargos públicos en la ciudad es equitativo, tanto para hombres como para mujeres”, dice González Gass. La iniciativa contempla la aplicación de la ley tanto en los partidos políticos, alianzas y/o confederaciones que se presenten a elecciones como en órganos colegiados. “Es una nueva medida de acción positiva para eliminar diferencias que estancan y ponen un límite a la participación política de las mujeres. Todavía estamos en una transición en la cual la igualdad sigue siendo un objetivo a cumplir. Necesitamos ampliar el grado de participación real en los lugares de decisión”, agrega María Elena Naddeo, presidenta de Ilepos y directora de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad.
Al mismo tiempo, desde 2011 la Defensoría del Pueblo porteña –un organismo con iniciativa parlamentaria equivalente a la de un legislador– viene presentando otro proyecto que sigue la misma línea, basada tanto en tratados internacionales (Cedaw, entre otros) como en la Constitución Nacional, que los refrenda, y la normativa local (Constitución de la Ciudad, Ley 474). En este caso habla de Participación Equivalente y Proporcional por Género y profundiza algunos aspectos. Por ejemplo, agrega que “cuando se convoque para elegir un solo cargo titular, el candidato suplente deberá ser de género distinto al que se postule para aquél”. En su artículo 6 se explaya: “El orden de los suplentes deberá invertirse en la misma proporción, de modo que si un género tiene mayoría en la lista de candidatos titulares, el otro género deberá tenerla en la nómina de candidatos suplentes”.
Además avanza en la forma en que propone reemplazar las vacantes. Dice que producida una, se cubrirá “en primer término, por un candidato del mismo género que siga en el orden establecido en la lista oficializada por la Justicia o la Junta Electoral, y el suplente completará el período del titular al que reemplace”. Más aún, establece que “una vez agotados los reemplazos por candidatos del mismo género, podrá continuarse la sucesión por el orden de los suplentes del otro género” de manera de seguir manteniendo siempre el porcentaje de 50 y 50.

Código Electoral

Estos proyectos serán tratados en la reunión de asesores de la Comisión de Asuntos Constitucionales, en el marco del debate sobre el Código Electoral de la Ciudad de Buenos Aires. Hay dos proyectos de Código: uno presentado por el PRO (Régimen Electoral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y otro por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires (Código Electoral de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). El de la Defensoría también habla del 50 y 50. Establece en su artículo Nº 57 que las listas “deberán conformarse de modo tal que contengan porcentajes equivalentes, el cincuenta por ciento de candidatos de cada género, para garantizar la igualdad real de oportunidades y trato establecida en el artículo 36º de la Constitución de la Ciudad”. También determina la postulación en forma alternada y que las suplencias deben ser del género distinto del titular. El PRO, en cambio, sigue hablando de cupo (30 por ciento), no de paridad, en otro proyecto de ley que se está tratando paralelamente: el Régimen de Partidos Políticos de la Ciudad de Buenos Aires.

Historia y futuro

Ya hace 23 años de la sanción Ley Nacional N 24.012 (de cupo femenino), que estableció que “las listas que se presenten deberán tener mujeres en un mínimo del 30 por ciento de los candidatos a los cargos a elegir y en proporciones con posibilidad de resultar electas”. En la década pasada, incluso, provincias como Santiago del Estero, Córdoba y Río Negro establecieron una participación equivalente de género del 50 por ciento. Sin embargo, la igualdad real de acceso a las mujeres a ser elegidas aún no es tal. “Todavía en muchas fuerzas políticas las listas de candidatos se organizan dejando el tercer, sexto y noveno lugares para las mujeres o sea encasillando todavía el cupo en el tercio”, explica Naddeo.
“La Argentina es un ejemplo exitoso porque la cantidad de mujeres electas muchas veces está por encima de otros países, pero la pata negativa es que el cupo funciona más como techo que como piso”, coincide Daniel Ingrassia, director de Derechos Políticos y Observatorio Electoral de la Defensoría del Pueblo.
Ingrassia señala, además, que para la ciudad de Buenos Aires “esta ley de cupo es, hoy en día, discriminatoria en términos de representación democrática, con independencia de la cuestión de género” por distintos motivos. Entre ellos, porque con una mayoría de habitantes mujeres “continuar con la implementación del 30 por ciento en la ley de cupo es una medida discriminatoria que no se corresponde con la realidad demográfica del distrito”. Según la Dirección General de Estadística y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la ciudad habitan 1.555.919 mujeres y 1.335.163 varones, esto quiere decir que hay 86 hombres por cada 100 mujeres.
“Buscamos que la ciudad de Buenos Aires sea un ejemplo en el cumplimiento efectivo de derechos en materia de igualdad de género”, finaliza González Gass. Para lograrlo, invita, junto a distintas organizaciones sociales, a participar del debate el martes próximo, a las 15, en la Legislatura porteña.


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20 mar 2013

Informe sobre el papel de la mujer en el Congreso


El 8 se conmemoró un nuevo aniversario del Día Internacional de la Mujer, y desde Directorio Legislativo analizamos cómo impactó la Ley de Cupo Femenino en el Congreso en los últimos 10 años, y cuáles son los proyectos de género que nuestros legisladores nacionales podrían debatir y sancionar durante este año.

La Ley Nº 24.2012, conocida como “Ley de Cupo Femenino” – sancionada en 1991, y reglamentada por última vez en el año 2000- logró aumentar considerablemente la presencia de las mujeres en ambas cámaras legislativas. Así, de las 67 bancas de diputadas ocupadas por mujeres en el período 2000-2001, se pasa a las actuales 96 diputadas en 2012-2013, pasando por un pico de 102 mujeres ocupando un escaño, en el período 2008-2009.
En Senado, en tanto, luego de la primera elección legislativa en la que se implementó el cupo, el porcentaje dio un salto cuantitativo, pasando de un 3% de representación femenina a un 35%. El porcentaje más alto se logró en los períodos que abarcan 2004‐2007 con el 43%, muy por encima de los 38% actuales -27 senadoras mujeres-.
Esta ley, que dispone que las mujeres deben ocupar como mínimo el 30% de las listas partidarias en lugares con posibilidades reales de resultar electas, se implementó por primera vez en las elecciones legislativas de 2001 y afectó la composición de las cámaras a partir del período legislativo que comenzó en 2002.
Por su parte, las comisiones legislativas concentran todo el trabajo de estudio, debate y búsqueda de consensos en torno a los diversos proyectos de ley. El porcentaje femenino en las presidencias de esos cuerpos de Diputados se fue incrementando hasta alcanzar el 42%, casi el doble de lo ocupado en el período 2000‐2001. Mientras que en el Senado, el tope más alto se alcanzó en el período 2006‐2007 ‐42%‐, pero desde entonces ese porcentaje decreció hasta tener en la actualidad uno de los niveles más bajos de representación femenina.
Pero, más allá de la cantidad de mujeres que ocupan espacios de poder en el Congreso, ¿qué temáticas de interés para las mujeres se podrían debatir este año?
No obstante estos avances, aun quedan varios temas pendientes en el Congreso. Por caso, la inclusión de la fertilización asistida en el Plan Médico Obligatorio, a pesar de contar con media sanción de Diputados, aún no fue tratado por el Senado. Por otra parte, modificaciones en la ley de adopción forman parte de la agenda de la comisión de Familia de Diputados. Para avanzar con estas propuestas se esperará la sanción del nuevo Código Civil y Comercial que establecerá lineamientos generales y necesitará de leyes específicas.
Otra iniciativa que ya aprobó Diputados y espera la sanción definitiva del Senado es que habilita a las mujeres sin cobertura médica y que hayan padecido una ablación mamaria o mastectomía a recibir en forma gratuita la reconstrucción del pecho. La propuesta establece que esas cirugías -que se realizarán en hospitales públicos- serán cubiertas con partidas del presupuesto del Ministerio de Salud.
También espera tratamiento del Senado una iniciativa sobre lactancia materna. La misma tiene por objeto la protección, la promoción y la concientización pública de la lactancia materna y de las prácticas óptimas de nutrición segura para lactantes y niños pequeños de hasta dos años.
Finalmente, un tema siempre controvertido, es el del aborto, por cuya despenalización bregan año a año diversas organizaciones de la sociedad civil. A finales del período pasado, diputados de diversos bloques se comprometieron a tratar esta problemática. Habrá que ver cómo se posiciona cada partido en un año electoral, ante una temática que siempre genera polémica.
Área de Actualidad
Fundación Directorio Legislativo


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15 mar 2013

Jornada en Diputados con el Dip Alfredo Antonuccio, “Los derechos de las mujeres: por una vida sin violencia, a 30 años de la recuperación democrática”.


La Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, presidida por Horacio González, el Dip Provincial Alfredo Mario Antonuccio Presidente de la Red Provincial por Mujeres Libres de Violencia de Genero, junto a Claudia Carpintero quien Coordina misma, desarrollaron en el día de ayer 14 de marzo de 2013 una jornada de debate y reflexión denominada “Los derechos de las mujeres: por una vida sin violencia, a 30 años de la recuperación democrática”. 
La Jornada organizada conjuntamente por el Observatorio Social Legislativo, la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires, y la Red Provincial por Mujeres Libres de Violencia de Género. "Los derechos de las mujeres: por una vida sin violencia, a 30 años de la recuperación democrática" fue la temática, participaron las diputadas Graciela Rego y Nancy Monzón; el defensor del Pueblo, Carlos Bonicatto, y el director ejecutivo del Observatorio Social Legislativo, Norberto Liwski, abordaron los distintos y diferentes mecanismos de acceso a la justicia por parte de las víctimas de violencia. 
El encuentro se desarrollo a lo largo del día con diversos paneles, los que abordaron las distintas problemáticas entre los presentes se encontraban legisladores, especialistas, integrantes de la Red, representantes de ONGs, entre quienes se destacaron los legisladores Graciela Rego, María Alejandra Martínez, María de Carmen Pan Rivas, Karina Nazábal y Alfredo Antonuccio, del FVP-PJ; Nancy Monzón, del PRO Peronismo; el director ejecutivo del Observatorio Social Legislativo, Norberto Liwski; el defensor del Pueblo, Carlos Bonicatto; los jueces Carlos Rozanski, Gabriel Vitale, Julia Elena Márquez y María Silvia Oyhamburú; la subsecretaria de Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Emilce Moler, y la defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, Cynthia Ottaviano, Carlos Barrios, Director Provincial del Centro de asistencia a la Victima, Ministerio de Justicia y Seguridad Prov Bs As, representantes del equipo interdisciplinario del Observatorio Social Legislativo, el Observatorio de Violencia de Genero, Consejo nacional de las mujeres, Red de Monitoreo de Politicas Publicas entre otras importantes disertantes.
Mientras, el titular del Observatorio Social Legislativo, Norberto Liwski, explicó que “el presidente de la Cámara, Horacio Gonzalez  firmó un convenio con la Defensoría del Pueblo respaldando este tipo de iniciativas, en el que se determinó una agenda de trabajo con la impronta puesta en los derechos de la mujer y la erradicación de la violencia de género”.
“continuar por el camino de la reivindicación de derechos de las víctimas”.

Las Temáticas que se abordaron durante el día, entre otras, desafíos del Estado en el diseño de políticas públicas, sistemas de registro e indicadores de género y los mecanismos de acceso a la justicia por parte de las víctimas de violencia.
en el ultimo panel se pudo escuchar la palabra del Dip Alfredo Loby Antonuccio quien expreso: “Tenemos la decisión de acompañar una política nacional que marca la inclusión y tenemos la obligación y la decisión de dar vuelta la historia para lograr la igualdad para todos los argentinos”.

Se vio en la Jornada a las distintas Referentes Políticas por la Provincia de Buenos Aires Adriana Martin, Hebe Recalde, Julia Gonzalez, Adriana Miraz, Marisa Costantino, Mercedes Arevalo y Mirta Praino integrantes de la CPF-Mujeres

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2 oct 2012

ley declara a octubre mes nacional de concientizaciòn de cáncer de mama

2010

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El año pasado, gracias a los esfuerzos realizados por Estée Lauder Companies junto a OSIM -Obra Social de Personal de Dirección-, se promulgó en Argentina la ley Nº 26.606, que declara a octubre como Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Mama. 

Estée Lauder Companies fue la primera empresa en alentar a los gobiernos de distintos países a dedicar un día, una semana o el mes de Octubre a la concientización sobre esta enfermedad. Gracias a esta ley, nuestro país se suma a Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Costa Rica, Dinamarca, Noruega, Hungría, Indonesia, Israel, Sudeste Asiático, Panamá, Portugal, Sudáfrica, Tailandia, Reino Unido y Estados Unidos.
Extracto del Boletín oficial del día 23 de Julio de 2010

Ley 26.606
Institúyese el mes de octubre de cada año como “Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Mama”.
Sancionada: Junio 23 de 2010
Promulgada de Hecho: Julio 20 de 2010 El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de
Ley:
ARTICULO 1º — Institúyase el mes de octubre  De cada año como “Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Mama”.
ARTICULO 2º — De conformidad con lo dispuesto en el artículo anterior, en el mes de octubre de cada año, el Ministerio de Salud, en coordinación con otros organismos nacionales correspondientes y con las autoridades sanitarias de cada jurisdicción, desarrollará diversas actividades públicas de educación y concientización, orientadas a la prevención del Cáncer de Mama.
ARTICULO 3º — Comuníquese al Poder Ejecutivo. — REGISTRADO BAJO EL Nº 26.606 — DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, EL DIA VEINTITRES DE JUNIO DEL AÑO DOS MIL DIEZ.
JULIO C. C. COBOS. — EDUARDO A. FELLNER.
— Enrique Hidalgo. — Juan H. Estrada.

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3 sept 2012

Primer Congreso Nacional de Mujeres "Del fuego al coraje", organizado por el Peronismo Militante

El Primer Congreso Nacional de Mujeres "Del fuego al coraje", organizado por el Peronismo Militante, comenzó hoy con el objetivo puesto en el "progreso y desarrollo de cuadros políticos integrales para fortalecer la identidad cultural y la conciencia histórica".
La apertura del encuentro se realizó en el Teatro Cervantes donde confluyeron cientos de mujeres peronistas y donde también estuvieron, entre otros, el titular de La Cámpora, Andrés “Cuervo” Larroque; el secretario General del Partido Militante, Héctor “Gallego” Fernández; y la líder de la Asociación Madres de la Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini.

Desde la conducción nacional del Peronismo Militante y con un rol protagónico en la organización del Congreso, Catalina Fernández Rivero le explicó a Télam que entre los principales objetivos del evento estaban los de avanzar en “la formación de compañeras” y dar “visivilidad” al papel de la mujer en la política.
“La conducción de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner amerita que las mujeres asumamos nuestra responsabilidad”, sentenció.
Por su parte, otra de las organizadoras, Claudia Saldaña, hizo hincapié en la importancia de que las mujeres no limiten su participación “sólo a las cuestiones vinculadas al género” al tiempo que remarcó que “quien conduce es una mujer, lo cual representa una oportunidad histórica”.
Parecido opinó Fernández quien, tras repasar el histórico papel de la mujer en las distintas luchas populares, señaló que “reunir hoy 800 compañeras de todo el país tiene que ver con volver a poner en vanguardia y darle una nueva dinámica a la mujer argentina comprometida con este proceso de liberación nacional”.
La apertura comenzó a las 18.30 con una intervención multidisciplinaria de video-teatro-música donde se repasaron los distintos roles que fue asumiendo la mujer a lo largo de la historia argentina.
El punto de mayor emotividad se produjo cuando los actores interpretaron la historia de las Madres de Plaza de Mayo y su incansable búsqueda.
El momento coincidió con la llegada de Hebe de Bonafini al teatro lo que generó un ensordecedor aplauso de quienes estaban en el público acompañado por el grito al unísono: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”.
Similar recepción del público recibió la intervención posterior de la cantante Teresa Parodi quien interpretó tres temas y entonó, a capela, el himno nacional.
Para el encuentro que comenzó hoy y continuará el sábado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, se eligieron cuatro mujeres que representan el proceso histórico argentino, entre ellas la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Fue reconocida Juana Azurduy, heroína de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
También Encarnación Ezcurra “Heroína de la Federación” y esposa del Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas; y Eva Duarte, “Evita”, quien tras la asunción de Juan Domingo Perón como presidente "desarrolló una labor inusual para las Primeras Damas de la época".
La elección de la actual Jefa de Estado, fue fundamentada en que es una "pieza fundamental de la reconstrucción de nuestra propia identidad como pueblo y como Nación" que enfrenta a los poderosos, sabiendo que esto tiene un precio.
Pasadas las 20.30 comenzaron los discursos de apertura del Congreso.
Catalina Fernández Rivero, la primera en la lista de oradoras y oradores, le pidió a Elsa Sánchez De Oesterheld que saludara a la militancia.
El público recibió con una ovación a esta mujer considerada como un "ejemplo de resistencia", que perdió a su marido Héctor Germán Oesterheld, el guionista de “El Eternauta” y a sus cuatro hijas, dos yernos y dos nietos.
“Necesito mucho coraje, más todo el coraje que ya me dieron. Pude no salir corriendo gracias a todos ustedes que me están empujando”, devolvió Elsa.
A su turno, Fernández Rivero pidió que el congreso sesionara en nombre de Néstor Kirchner quien “nos devolvió la vida”.
En la segunda jornada se reunirán desde las 9 en la Facultad de Ciencias Sociales ubicada en la sede de Santiago del Estero 1029 con varios paneles de debate: Comunicación, Educación y Economía.


14 may 2012

FRANCISCA RODRIGUEZ- Fundadora de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas y forma parte de la Comisión Internacional de La Vía Campesina


 FRANCISCA RODRIGUEZ, DIRIGENTE CAMPESINA Y FEMINISTA CHILENA

“Se debe reconocer la contribución económica de las mujeres”

Es fundadora de la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas y forma parte de la Comisión Internacional de La Vía Campesina. Página/12 la entrevistó en un encuentro feminista en Estambul. Aquí cuenta su particular historia de vida y cómo se abrió paso en un ámbito gremial profundamente machista. Su lucha por los derechos del campesinado y los de la mujer.

 Por Mariana Carbajal
Desde Estambul
-¿A qué edad empezó a trabajar?
–A los 14 años me relacioné con el mundo del trabajo. A esa edad ya era la persona que abastecía la casa, porque mi padre murió y antes de morirse se había separado. Yo era la hija mayor de cinco hermanos y me tocó salir a trabajar. Pero antes de esa edad hacía trabajos de recolección. Vivíamos en un sector rural, rodeados de fundos y parcelas, en Los Espejos, que es la última estación de tren antes de llegar a Santiago. Y por eso se llama Los Espejos, porque la gente sacaba los espejos para arreglarse antes de llegar a la capital. Ahí hacíamos faenas de recolección. Partíamos con la corta de la haba, que era la primera, la arveja... En esos años había dos cosas que se conjugaban que eran importantes: tú recolectabas y después ibas a lo que llamábamos el rastrojo, a buscar lo que quedara en la plantación, porque ésa era la reserva de alimentos nuestra. En ese tiempo, había otras relaciones con los dueños de parcelas, que eran menores, no eran latifundios, eran fundos pequeños. El huerto una vez cosechado se abría para que la gente sacara lo que necesitaba. Eramos temporeros de afuera, porque íbamos en la temporada y de afuera del pueblo. Hoy en día, los temporeros tienen otra connotación. Son las trabajadoras que van a trabajar a las empresas frutícolas principalmente.
–¿Dónde nace su vocación por organizar mujeres?
–Pasé mi juventud en época muy conservadora, de mucho prejuicio. Recuerdo que empezaron a formarse los fan-clubs de los artistas juveniles. Como nosotras no podíamos participar de los fan-clubs, empezamos a formar los clubes de amigas, que en el fondo eran como la réplica femenina. No estábamos alrededor de un artista en especial, pero los adorábamos, los amábamos. Eramos niñas. Nosotras en los fan-club hacíamos caridad, asistencialismo, que es un mecanismo de dominación. Juntábamos ropa, íbamos a los hospitales, a las poblaciones más pobres. Y nosotras éramos muy pobres, tal vez más pobres que la población a la que íbamos a entregar la ropa. Creo que de ahí partí, no sé... Será que me gustó juntarme con mujeres, conversar de nuestros problemas.
–¿Terminó la escuela?
–Hice hasta el sexto de la primaria. Hasta ahí llegó mi paso por la escuela, después empecé a trabajar.
–¿Dónde empezó su militancia sindical?
–Después del campo me fui a trabajar a un casino, en Correos y Telégrafos. Ahí me vinculé con la gente del gremio de la alimentación. Me indicaron para que fuera al departamento juvenil de la CUT, Central Unica de Trabajadores. Y me mandaron a trabajar con las muchachas: era la encargada femenina. Nadie quería esa función. Meterse con mujeres era como retroceder. Eso era típico en el movimiento sindical. Sin embargo, a mí nunca me incomodó. Siempre estuve pensando qué hacer: seminarios, revistas, trabajar en el diario mural, organizar campamentos. Dentro del departamento juvenil también nacieron amores y me casé con quien era el encargado juvenil de la Confederación Campesina.
–¿Tuvieron hijos?
–Sí, y nietos. Somos a la antigua: ya llevamos 44 años de casados. Tengo dos hijos y una hija y cuatro nietos. Somos bien aclanados. Vivimos en el campo, tenemos una parcelita. Cada hijo se hizo su casa en una de las esquinas y mi hija vive conmigo. Ella dice que no se va a hacer casa, porque a ella le va a tocar cuidarnos, que ésa es su herencia.
–¿Cómo se relacionó con el movimiento de mujeres en Chile?
–La propia situación de dictadura hizo generar nuevos espacios y tener nuevos puntos de encuentro. Entonces hay una relación más profunda en el conjunto de las mujeres, que tiene que ver con esa búsqueda de nuestros hombres detenidos, con ese paso por las cárceles, en ese camino de solidaridad. Fueron los momentos duros.
(El recuerdo le pone los ojos vidriosos, al borde de las lágrimas. Se emociona.)
–¿Su esposo estuvo detenido durante la dictadura en Chile?
–Sí. Fueron esos momentos duros en los que perdías a tu amigo, tu compañero, tu compañera. Pero, sin embargo, encontrabas mucho más en el camino. De ahí surge el trabajo más de activista. Fueron los momentos en que nos decíamos que no teníamos miedo, pero en realidad teníamos que romper el miedo, los silencios impuestos. Fui creciendo así, a machetazos, como decimos nosotros. Siempre te da mucha pena recordar esos tiempos. Nosotros vivimos una época muy privilegiada. Eramos juventudes que construíamos, teníamos esperanza, participábamos políticamente. Había la posibilidad de que los trabajadores entraran a la universidad. Hubo muchas cosas que fueron muy importantes y que le dieron carácter a mi lucha. Eso no se pierde. La dictadura nos arrebató tanto, pero al mismo tiempo nos hizo madurar de golpe y porrazo, nos obligó a crecer.
–¿En esa búsqueda de los familiares presos durante la dictadura las mujeres rurales se encontraron con las mujeres urbanas?
–El vínculo se hizo ahí, en las búsquedas, en las esperas en las puertas de las cárceles, de los campos de concentración. Corríamos de un lugar a otro. Porque nos decían que allá podíamos encontrar... ya no era tu marido, tu hermano, era cualquiera.
–Usted cuenta que la organización campesina la armaron las esposas de los dirigentes. ¿Cómo fue ese proceso?
–En casi todas las organizaciones en tiempo de dictadura se fueron levantando los departamentos femeninos. Y esos departamentos femeninos fueron constituidos principalmente con las esposas de los dirigentes que estaban presos o desaparecidos. No teníamos nada más que perder, sino que buscar. Si uno piensa así fríamente nosotras fuimos más osadas. Muchas mujeres no tenían mucha noción de a lo que estaban expuestas. Nos mandaban a dejar cartas, un saludo. No iban ellos, íbamos nosotras. Y eso nos fue acerando, haciendo descubrir el mundo, ver que detrás de tu casa había otro mundo. Cuando en Chile hicimos el primer encuentro, en el año ’79, los compañeros nos pidieron a las esposas que invitáramos a las esposas de otros dirigentes que estaban en proceso de recomposición del movimiento. Nos dijeron que cuando querían hablar con ellos les decían que no podían participar porque tenían problemas con sus esposas porque tenían mucho miedo. Entonces, nos dieron una lista de compañeras y nos pidieron que las invitáramos. Y nosotras obedientemente organizamos el encuentro, pero no teníamos un peso. Y salimos a buscar plata. Empezamos a golpear puertas. Y ahí nos fuimos a hablar con mujeres feministas que estaban en las ONG. Y ellas nos entregaron el apoyo. Incluso, nos ayudaron a hacer los documentos. La verdad, en ese primer encuentro hablaban los hombres. Nosotras teníamos el discursito escrito para leerlo. Yo todavía me acuerdo que necesitaba afirmarme en una mesa para poder hablar sin caerme del susto. Y en la conversación con las compañeras nos dimos cuenta de que las mujeres no tenían miedo, que los que tenían miedo eran nuestros compañeros y se escudaban en nosotras. Había compañeras cuyos compañeros estaban presos y ellas contaban cuando llegaba la policía a buscarlas. Siempre me acuerdo de una compañera mapuche que contaba que le decían: “Te venimos a buscar porque dicen que tú eres comunista”. Y ella se paró en la puerta y les dijo: “Claro que soy comunista, y mis hijos serán comunistas y mis nietos serán comunistas”. Yo la miraba y pensaba: ¿cómo les habrá dicho eso con metralletas al frente? Entonces empecé a descubrir que no había miedo en las mujeres, había rabia; o había miedo y lo vencía la rabia. Y ahí acordamos hacer una Comisión de Mujeres, dentro de la Confederación Campesina, en el año ’79. Y fíjate que cuando salimos de ese primer encuentro ya no éramos las mismas, ya mirábamos a los compañeros de otra manera. Cuando nos decían: “Compañerita, por qué no va a dejar esta carta”, les decíamos: “Tú no vas porque tienes miedo”. Empezamos a enfrentarnos a sus miedos. No era tan terrible tener miedo. El problema era cómo vencíamos a los miedos.
–¿Cómo siguió el vínculo con el movimiento feminista?
–Estaba recién llegando el movimiento feminista. Nosotras íbamos a escuchar a las mujeres. De repente había cosas que no nos gustaban. Cuando volvíamos y comentábamos en la organización, nos decían: “Ustedes se van a dejar de juntarse con las feministas”. Y nosotras partíamos diciendo, “no”. Yo decía: “Mire, compañero, yo no soy feminista pero resulta que las prácticas que aquí hay no me gustan. Esta utilización de las compañeras... no estamos para servir el tecito, para hacer el almuerzo, llevar el café o ir a llevar las cartas, no estamos para firmar la declaración que ustedes escribieron”. Entonces empezamos a escribir nuestras propias declaraciones. Teníamos nuestras complicidades. Las compañeras feministas nos apoyaban, nos azuzaban y muchas veces nos hicieron las cartas, y nosotros las llevábamos y las defendíamos como si fueran nuestras. Hasta que aprendimos a hacerlas. Creo que fue clave en ese momento esa construcción que se fue haciendo y de verdad, es cierto, que ese feminismo de esa época en el continente está enquistado con el trabajo popular. Se crearon redes, grupos, en las poblaciones, hacíamos talleres. Nunca habíamos tenido esa mirada. El mirarnos a nosotras mismas, el mirarnos para adentro para poder tener una mirada hacia afuera. Pasaron muchos años. Ya después yo pasé a ser vicepresidenta de la organización, ocupé varios cargos, pero me sacaron del trabajo femenino porque me estaba volviendo muy feminista (se ríe). Y en un momento que llegué me encontré que me habían subido de cargo, o sea, yo tenía que sentirme muy feliz porque me habían sacado de ser la encargada femenina y me habían designado secretaria general y para hacerme cargo de las relaciones políticas. De acuerdo, compañero, ningún problema, les digo. Pero yo les quiero decir que de todas maneras yo voy a seguir trabajando con las mujeres porque es una opción mía. Si no es en la Confederación Campesina, voy a trabajar afuera. Me acuerdo de que el presidente se enojó mucho y dijo: “Ven, yo les decía: aunque saquemos a la Pancha, se las va a arreglar para estar con las mujeres”.
–¿Por qué les molestaba su trabajo con las mujeres?
–Porque era una organización de machitos. No había compañera que no llegara a la dirección que no tuviera que acostarse con los compañeros. Y eso se empezaba a comentar. Yo proponía a alguna compañera, y le decía al presidente: creo que la compañera es muy buena, tiene opinión. Y él me respondía: “Sí, pero se va de falda muy rápidamente”. Ese comentario a mí me indignaba. Entonces empecé a tomar como práctica decirle a cada compañera que llegaba: “Tu vida es tu vida, pero lo único que te voy a pedir es que no te enredes con los compañeros de acá. Porque los compañeros van contando, ésas son las estrellas que se van poniendo, cuántas de las dirigentes pueden conquistar. Nosotras somos sus conquistas. Y eso tenemos que pararlo”. En una reunión, el presidente me acusó de estar desprestigiándolos, diciéndoles a las compañeras que tuvieran cuidado con ellos. “Y por supuesto que sí, le dije, y lo voy a seguir haciendo porque no voy a soportar que acá se haga mofa de nuestras compañeras. “No hay caso, ésta está feminista”, me dijo. Entonces, fue ése el cartel que me pusieron. Y en función de eso fue que me quisieron sacar del trabajo con las mujeres. Y cuando me sacaron y me di cuenta fue que les dije que iba a trabajar con las mujeres, de todas formas. Porque soy feminista, le dije.
–¿Usted no se identificaba con el movimiento feminista en ese entonces?
–No. Muchas mujeres me querían convencer de que yo era feminista. Una vez en la Cumbre de Mujeres de Beijing le pregunté a una compañera del sur de Chile: “Dime, Josefina, ¿qué es ser feminista”. Ella me dijo con esta simpleza: “Yo soy militante del Partido Socialista. Si mi partido me pone condiciones y no asume el planteamiento de las mujeres, yo me voy de mi partido porque yo soy feminista”. La miré y le dije: “Ajá, entonces yo no soy feminista porque no me iría ni del partido ni de la organización”. Eso lo dije en ese momento, pero después me fui de la organización porque tuvimos muchas discusiones en el sentido de que todo el tiempo había objeciones para que las mujeres asumieran en la comisión directiva. Nunca teníamos más de dos compañeras. Esa era la cuota. Hicimos muchas estrategias. Incluso llegué a presidir la máxima organización de campesinos en Chile, la Comisión Nacional Campesina, pero lo hicimos por una estrategia nuestra para mostrarles a las compañeras que éramos capaces y que podíamos llegar a ser dirigentas de una organización. Varias veces se planteó que yo podía llegar a ser presidenta de la organización y los compañeros decían que el campesinado no estaba preparado para que lo dirigiera una mujer. Si en mi Confederación no podía, nos propusimos demostrar que el campesinado no iba a estar en problemas con que lo dirigiera una mujer. Cuando fui elegida presidenta de la Comisión Nacional Campesina nadie lo podía creer.
–¿En qué año fue?
–Alrededor del ’91, ’92 o ’93.
–¿Cuándo nace La Vía Campesina?
–La base de la gestación de los movimientos sociales a nivel mundial fue la “Campaña Continental 500 Años de Resistencia Indígena, Negra y Popular”, que hicimos desde 1989 a 1992, convocada por organizaciones campesino-indígenas de la Región Andina y el Movimiento Sin Tierra del Brasil. Yo había trabajado mucho en la campaña. Nosotros en América latina generamos un proceso desde los campesinos y los indígenas que nadie se lo podía imaginar. El primer encuentro se hizo en Colombia, el segundo en Guatemala y el tercero en Nicaragua. En el segundo encuentro invitamos a organizaciones de Europa. Llegaron los europeos, los españoles, a sumarse a esta campaña de resistencia. Y de ahí surgió el embrión. Como ya rompimos las barreras que teníamos y levantamos cabeza después de lo que significaba la caída del socialismo, en un congreso que se hizo en la UNAN (Universidad Nacional de Nicaragua) en Managua, los dirigentes que estaban ahí se dan el reto de crear una red global para enfrentar la globalización. Al año siguiente, en 1993, creamos la Vía Campesina en Mons, Bélgica, con unos 30 compañeros. De esos 30, éramos seis mujeres, de Bolivia, de Colombia, de Costa Rica, de Honduras, de México, y yo de Chile. Había otras seis mujeres de España, de Galicia, feministas, pero feministas-feministas. Y había una pugna muy grande con los compañeros de Europa, porque ellos decían que ésta no era una organización feminista. Inmediatamente nos conectamos con ellas. Y desde ese minuto empezamos a dar batalla en La Vía Campesina: miramos con lupa en los documentos, las declaraciones, para que quedara claro que nosotras habíamos sido parte de la fundación, que no era un ente que se constituía de hombres, de dirigentes.
–¿En esa primera instancia incluyeron la cuestión del lenguaje no sexista?
–Sí, ése fue el primer paso. “Nosotras y nosotros”, “las y los”. Nos decían que el lenguaje masculino era neutro. No, les decíamos, aquí no hay nada neutro. Somos nosotras y nosotros. Fue la primera pelea que dimos.
–¿Después pelearon por la paridad?
–Desde América latina. Se constituye La Vía Campesina y a los meses se conforma la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC). En el primer congreso de la CLOC hubo una comisión de mujeres. Allá fuimos las mujeres a discutir solas. Los compañeros abrían la puerta y miraban. Yo integraba de la Comisión Organizadora del Congreso. Ya había surgido la Bartolina Sisa, de Bolivia, la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de República Dominicana –que fueron las dos organizaciones más antiguas–, pero se estaba constituyendo la Confederación de Mujeres en Honduras y había surgido el movimiento de mujeres campesinas en Brasil, ya con una connotación más feminista; estaban las Mujeres Mexicanas Organizadas en Redes. Había un temor frente al surgimiento de organizaciones exclusivamente de mujeres dentro del movimiento campesino. Nosotras ahí sacamos un primer acuerdo en el Congreso: que no había que tenerles miedo a las organizaciones de mujeres, muy por el contrario, había que considerar que las organizaciones de mujeres venían a fortalecer el movimiento, que traían nuevos elementos, hacíamos más participativa y democrática la organización. Y ese acuerdo quedó como acuerdo de Congreso. Ese acuerdo lo hemos utilizado mucho. Creo que no se dieron cuenta. Al segundo Congreso de la CLOC, que se hacía en Brasil –el primero fue en Perú– fuimos a pedir discriminación positiva para los cargos de conducción. Y nos miraron sorprendidos. ¿Qué vienen a pedir? ¿Cuál es el problema?, nos decían. “Si quieren son 50 y 50 por ciento”, respondieron. Salimos y nos miramos con la compañera de Brasil con la que habíamos ido a plantear el tema y dijimos: no entendieron nada. Pero nosotras no podemos perder esta oportunidad. Y acordamos que en la primera reunión de la Comisión Organizadora los países debían enviar a un hombre y a una mujer. A la primera reunión, llegamos tres mujeres: una de Brasil, una de Nicaragua –que también fue en representación del hombre y la mujer– y yo; los compañeros de Paraguay ni siquiera habían incluido a su compañera y cuando la incluyeron, no designaron a la encargada –porque ella tenía opinión y los criticaba– sino a una compañera que no hiciera problemas. Y recién ellos se dieron cuenta de que era el 50 por ciento cuando nosotras empezamos a reclamar que no estaban las mujeres. Incluso, un compañero argentino dijo, muy despectivamente, “¿Pero para qué quieren un 50 por ciento las mujeres, para ir a calentar asientos?”. Y nosotros les dijimos: “¿Y los hombres no calientan asientos? No sólo calientan asientos, compañeros, además se dan la gran vida, se ponen a tomar, al otro día llegan con el cuerpo malo, no saben ni qué se está discutiendo. Eso es peor que calentar asientos. Nosotras podemos estar calentando asientos, pero estamos con los oídos bien abiertos”. Trabajamos incansablemente. Ellos no creían que iba a ser así. No fuimos el 50 por ciento, fuimos el 43 por ciento, en el Congreso. Cuando vieron que esa avalancha se venía, nos llamaron y nos dijeron por qué no hacíamos una conferencia de mujeres.
–¿Aparte?
–Sí. Les dijimos que no, que una conferencia nos separa del congreso. Y decidimos hacer una asamblea en el marco del congreso de la CLOC. Primero nos vamos a juntar nosotras, vamos a discutir nuestros temas, y vamos a ir al Congreso con nuestros debates. Porque si no, nos van a hilar. Y nunca más hubo en los congresos una comisión de mujeres, nunca más. Nosotros tenemos nuestras asambleas previas. Hoy cada vez que la CLOC hace un congreso, y La Vía Campesina su conferencia, previamente se hace la asamblea de mujeres. Ahí acordamos las propuestas que queremos sacar del Congreso. De ahí nos vamos empoderadas a participar del Congreso.
–¿Cuál es la agenda de las mujeres campesinas?
–Que nunca más puede haber una reforma agraria sin que nosotras estemos incluidas. Es el derecho que a nosotras nos asiste a la tierra. La segunda cosa es el reconocimiento de nuestro rol importante en la agricultura como mujeres productoras, y no como apoyo ni ayuda. Y otro de los puntos importantes es reconocer nuestra contribución económica. Igualdad de oportunidades tenemos, el punto es ver cómo nos empoderamos para asumirlas. Estamos asumiendo la agenda del campo, que es de hombres y de mujeres. Lo que pasa es que en esa agenda nosotras tenemos que estar de igual a igual.


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11 mar 2012

REVISTA IDA & VUELTA: LA VOZ DE LAS MUJERES



REVISTA IDA & VUELTA: LA VOZ DE LAS MUJERES: *Por Daniel Eduardo Raddi La Presidenta de la Comisión de Igualdad Real de Oportunidades y de Trato entre Mujeres y Varones, María José Lub...



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Paraná!

TODAS CON CRISTINA
COMUNICADO DE PRENSA
8 DE MARZO DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER
 
Desde el espacio político plural TODAS CON CRISTINA, sumamos conmemoración y homenaje a las obreras textiles, que en 1908, mueren en la demanda por salarios, tiempo para la lactancia, la reducción de la jornada laboral,  el derecho a la participación sindical y el rechazo al trabajo infantil.
Revindicamos la lucha de las mujeres de todas las razas, cultura y colores, que desde fines del siglo XIX, aportan voluntades y compromiso a la obtención de derechos civiles, sociales y políticos, fundamentales, la vida, la libertad, la seguridad personal, el trabajo, el bienestar, necesidades e intereses de las mujeres.
Reconocemos el dolor y la militancia inclaudicable a favor de la vida de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo enfrentando el horror de la dictadura y las políticas de impunidad que cubrieron a los responsables del genocidio.
En las gestiones del ex presidente Néstor Kischner y de la Dra. Cristina Fernández comprobamos interés y compromiso sostenido con la búsqueda de soluciones más completas y profundas para las necesidades sociales de las mujeres, aun, insuficientemente reconocidas y atendidas.
Valoramos avances significativos en las políticas oficiales en materia de género:
  • La ratificación del tratado de la CEDAW , el más importante contra la discriminación hacia las mujeres,
  • La instrumentación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, el acceso gratuito a métodos anticonceptivos, la incorporación de nuevas prestaciones y la atención del aborto no punible, todavía, tan resistido en nuestra provincia por los médicos y funcionarios del poder judicial,
  • La incorporación de mujeres en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y en el gabinete nacional,
  • Las políticas previsionales para amas de casa y empleadas doméstica,
  • Las leyes de educación sexual integral,
  • La garantía de cobertura médica gratuita de las embarazadas y la entrega gratuita de medicamentos,
  • Las políticas sociales de la asignación universal,
  • La ley de Matrimonio Igualitario
  • La Ley de Prevención y Sanción de la Trata de Personas,
  • La Nº 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, entre otras valiosas iniciativas.
Sabemos que un derecho que no se ejerce no es un derecho.
Que la política puede condicionar la vigencia de los derechos humanos con actitudes disímiles, e  incluso, contradictorias.
Que solo ese ejercicio efectivo puede terminar con los obstáculos estructurales y políticos que impiden la vigencia de nuestros derechos.
Queda nuestro compromiso. 
Promovemos el debate por la legalización del aborto.  Su restricción es incompatible con la vigencia de los derechos humanos, tiene consecuencia graves para la vida y la salud de las mujeres, sobre todo, de las que padecen las consecuencias de las practicas inseguras, las pobres y vulnerables.
Solicitamos de las Autoridades Provinciales la gestión y organización del sistema político y jurídico apropiado para asegurar la aplicación de las políticas nacionales en materia de género en “nuestra provincia”, y la vigencia plena de todos nuestros derechos, o su inmediata reparación, en caso de violaciones.
Paraná: 8 de marzo 2012 -
 


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10 mar 2011

La Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, conmemoró el Día de la Mujer



Horacio González presidente de la camara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, destacó principalmente a las mujeres que lo han acompañado a los barrios, “donde están las problemáticas del pueblo a debatir cara a cara con los ciudadanos para corregir cuestiones que no estaban resueltas”.

“Este es un homenaje a tantas mujeres que no sólo han trabajado en el ámbito de la Cámara de Diputados, sino que me han acompañado a los barrios, donde están las problemáticas del pueblo a debatir cara a cara con los ciudadanos para corregir cuestiones que no estaban resueltas. Por eso lo importante rescatar el valor de la lucha por la justicia social y la equidad”, expresó González
el ministro Casal destacó la fortaleza de “las convicciones que tiene este gobierno provincial sobre los derechos de la mujer, las expectativas de la mujer y el éxito de la mujer”.


El Dipuatdo Antonuccio a modo de reconocimienro se dirigio a las Mujeres como, Mujeres Militantes, reconocinedo en ellas lo que realizan en los distintos distritos de referencia,  sin olvidar a Compañeras que lucharon por sus ideales que comparten como lo es el Proyecto Nacional y Popular  sin olvidar a la Presidenta Cristina como una Mujer de Lucha,  luego dio la palabra a las  mujeres quienes brevemente expusieron, dip, claudia Prince; la subsecretaria de Control Sanitario bonaerense, Silvia Caballero; la senadora provincial María Azucena Ehcosor se Acuña; y la concejal de Merlo Mónica Arnaldi. Participaron de la actividad, también, las diputadas Graciela Rolandi y Analía Richmond, autoridades legislativas, integrantes de la Red Provincial por Mujeres Libres de Violencia de Género , entre las Mujeres referentes de distritos de la Provincia de Buenos Aires, se encontraba presente Mirta Praino entre las invitadas especiales para el encuentro.

Fotos de SFMC

12 oct 2010

MAS DE 30 MIL PERSONAS RECORRIERON LAS CALLES DE PARANA COMO CIERRE DEL ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

El país|Lunes, 11 de octubre de 2010

Contra la trata y por despenalizar el aborto

Miles de mujeres de todos los niveles sociales desbordaron el Encuentro Nacional que se realiza todos los años y tuvieron que abrir más talleres para debatir temas de género, algunos de los cuales funcionaron en las plazas.

Por Sonia Tessa
http://www.pagina12.com.ar/fotos/thumb/230/20101011/diario/tapan.jpg“Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, fue una de las consignas más repetidas.
Imagen: Sebastián Granata.
Más de 30 mil mujeres llenaron de consignas, colores y pintadas con aerosol las calles y paredes de Paraná, en un recorrido de más de 30 cuadras que salió desde la plaza de los Bomberos, en pleno centro de la ciudad, y terminó en el monumento a Urquiza, sobre el final de la Alameda de la Federación, en la barranca donde se concentran las casas más elegantes. Los vecinos se asomaban a los balcones, extrañados. Escuchaban la consigna “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir” quizá por primera vez en su vida. Dos nenes pequeños miraban por la ventana, divertidos, el tetazo de un pequeño grupo de feministas que se sacó las remeras y dejó sus senos al aire. Más adelante, unos adolescentes preguntaban de qué se trataban esos carteles y ya sobre el final, en el cantero donde se concentran los jóvenes con sus motos en la noche del domingo, dos chicas se preguntaban en voz alta: “¿Aborto legal para no morir? Pero eso no se puede”. La marcha significa todos los años el punto más alto del encuentro, una marea de colores que encuentra un punto en común en el verde de los pañuelos de la campaña por el derecho al aborto, diseminado a lo largo de la enorme columna de cuadras y cuadras, que ayer pareció interminable.
Desde el Area de la Mujer del Sindicato Municipal de Avellaneda hasta Feministas Inconvenientes, un enorme abanico de organizaciones políticas, sociales, culturales y feministas se encolumnaron tras la comisión organizadora. “Vení Urribarri, vení a contar, por qué Fernanda acá no está”, fue la consigna con mayor contenido local. Es que Sergio Urribarri es el gobernador de la provincia, y Fernanda es Fernanda Aguirre, la niña de 13 años desaparecida el 25 de julio de 2004 en la localidad entrerriana de San Benito. Su madre, María Inés Cabrol, murió en mayo de este año sin haberla encontrado. Siempre denunció que había sido raptada por una red de trata.
Entre las consignas que coreó la comisión organizadora, pero que se diseminaron por buena parte de la marcha, estuvieron: “Qué momento, qué momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro”, gritada con fuerza por las mujeres que hicieron posible la reunión, como así también “Mujer, escucha, únete a la lucha”, lanzada hacia los balcones y ventanas –no son muchos los edificios altos en el centro– desde donde eran observadas.
La marcha había arrancado pocos minutos antes de las 19. En la plaza de los Bomberos, una tela color naranja cilíndrica, con forma de torta, cubrió la estatua de la fuente central. Una guirnalda blanca semejaba la crema. Desde allí, como es costumbre, salieron ayer las primeras integrantes de la comisión organizadora local. Detrás, las banderas se sucedían. Varias chicas jóvenes, de calzas coloridas y remeras superpuestas, llevaban unos carteles que decían “Cliente” y “Prostitución”, unidos con cadenas realizadas con goma espuma blanca. “No somos mercancía”, decía otro cartel.
Sólo tres cuadras después del comienzo, en la plaza 1º de Mayo, 50 metros al costado de la marcha, en la Catedral, una guardia de seis filas de hombres de la Iglesia se quedó con las ganas de confrontar. Había habido una mínima escaramuza previa al comienzo de la manifestación, pero después, nada. Los hombres habían llegado poco después de las 4 de la tarde, tres horas antes de la movilización, con carteles con distintas leyendas, todas del tenor de “El aborto es un crimen”.
Durante la marcha, la columna central no se desvió de su camino. “No se vota, no se vota”, fue una de las consignas que se escucharon sobre el final. Dos jóvenes que acompañaban por el costado, vendiendo la revista Chispa, se preguntaron entre ellos de qué se trataba. Era la respuesta de la comisión organizadora –y de muchas mujeres que la hicieron suya– a las iniciativas para impulsar la votación en los talleres y desnaturalizar así el diálogo con consenso.
Una cuadra después de la cabecera de la marcha, el cartel de la Campaña por el Derecho al Aborto no tenía policromía. Todo era verde. Había algunas mujeres que llevaban en su cuerpo dos o tres pañuelos, atados de distintas formas, en la cabeza, en la cartera, en el cuello y en el pantalón. Una joven se lo había atado a su breve cintura, a modo de cinto de bombachudo, sobre su remera de broderie.
Atrás del mismo cartel, una mujer llevaba un paraguas multicolor, lleno de consignas como “Ninguna mujer nace para puta”. Por allí, varios hombres que iban por las angostas calles de Paraná se rieron cuando se comenzó a corear: “El plan de lucha comienza en mi cachucha”. Entre las que cantaban, algunas llevaban una bandera que decía “Yo aborté”, y otras portaban pancartas que recordaban: “En la Argentina, cada día muere una mujer por aborto ilegal”. Al lado, otras mujeres llevaban sus banderas argentinas con la estampa de Eva Perón en el lugar del sol.
La marcha siguió por calle España, perpendicular a la Catedral y a la peatonal. En el cruce exacto con la calle más céntrica, frente al Banco Nación, las pintadoras con aerosol se hicieron una fiesta. “Quemá la Iglesia”, fue una de las muchas consignas que las más jóvenes dejaron sobre la pared, con las planchas preparadas, para no perder tiempo. En la vereda de enfrente del banco, sobre la pared del McDonald’s, un grabado en verde mostraba la figura de una mujer crucificada superpuesta a la forma de un ovario.
La marcha siguió, pasó por la plaza San Miguel, llamada así por la iglesia de enfrente. También allí el vallado se superponía con la nutrida custodia policial, la guardia de una fuerza especial de la policía provincial vestida de fajina y unos cuantos hombres, algunos jóvenes, con los brazos cruzados en actitud amenazante. Algunos rezaban, como lo habían hecho en la Catedral.
Nadie se detuvo, la columna siguió su camino. “Es un recorrido por todo Paraná”, dijo una santafesina, quien admitió estar exhausta por la caminata. A modo de recorrido por los puntos álgidos de la ciudad, la marcha pasó frente a la Casa de Gobierno provincial, los Tribunales, la policía provincial y la Escuela del Centenario, antes de desembocar en el parque Urquiza. Iluminado con luces azules, el monumento al caudillo se llenó de mujeres que se encaramaron en sus escalinatas y terminaron la jornada cantando el Himno nacional.
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14 jun 2010

Mujeres, entre el patriarcado y la emancipación

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Género, reflexiones y política

Mujeres, entre el patriarcado y la emancipación -APM

Consideraciones de una experta mexicana en el marco de un Congreso que acaba de finalizar en la capital cubana. Entre las redes de dominación y las luchas por la igualdad.
Las mujeres contemporáneas somos una mezcla de lo tradicional y lo moderno, de subjetividad patriarcal y emancipatoria, aseguró la reconocida catedrática y antropóloga mexicana, Marcela Lagarde.

Esto nos lleva a tener muchas contradicciones, ya que no es solo que anhelamos cosas contradictorias, sino que vivimos muchos conflictos, internos y con el mundo, explicó la experta, quien participa en el I Congreso Iberocubano de Género, Salud, Educación y Desarrollo Humano, que culminó el viernes en la Habana, según despachos de la agencia Prensa Latina.
Nos sentimos aún atrapadas en redes, obligaciones, imposiciones patriarcales, pero al mismo tiempo emancipadas, con ciertas libertades y recursos. Es lo que llamo sincretismo de género, algo que involucra lo tradicional con lo moderno, lo patriarcal con lo emancipatorio, agregó.
Lagarde destacó que las mujeres contemporáneas hemos crecido con los dos modelos, que han marcado pautas, formas de ser, roles, ocupación, posición, sentimientos y deseos, todo ello es tradicional y al mismo tiempo educadas, socializadas en el mundo moderno.
En el modelo tradicional se espera sumisión, obediencia, recato, la mujer como objeto sexual, de la reproducción, de la maternidad sin importar el desarrollo personal.
Lo moderno es independencia, autonomía, igualdad en la relación entre ambos sexos, y abarca una ampliación de actividades de carreras oficios, ocupaciones, nuevos rangos, ascenso laboral, académico, el éxito el progreso, todo eso esta presente en cada una de nosotras de maneras distintas, organizado de formas diferentes.
Es esto lo que nos pone en un enorme conflicto interno, y en un enorme conflicto con los demás, porque a veces nuestra dimensión moderna se expresa en relaciones en las que somos exigidas como tradicionales o la inversa, la parte tradicional la colocamos en algo que debe tener características de la modernidad.
Lagarde se refirió también a un estatus asumido por las mujeres en casi todas las regiones del mundo, el de la doble jornada de trabajo.
Hay una sobrecarga y una inequidad absoluta en el reparto de responsabilidades domesticas, familiares, de políticas públicas, añadió.
En ese sentido, la académica mexicana señaló que algunas mujeres que salieron del espacio privado al público colocan su trabajo en un lugar prioritario de su autoidentidad, y entonces creen que con ello ya conquistaron todo.
Con el derecho al voto, la representación política, la escolaridad, acceso a la educación, ingresos propios, participación en primera persona, las hace creer que ya están en igualdad con los hombres.
Pero esto es sincrético porque siguen con la carga familiar, doméstica, e incluso amorosa y hay una desigualdad real entre ambos sexos si hacemos las cuentas del trabajo realizado, aseveró.
No es una cosa ideológica los anhelos del amor, la familia linda; son condiciones sociales las que permiten o impiden desarrollar estas cosas. Las mujeres modernas requerimos estar lúcidas para tomar decisiones, con la razón y por los afectos.
Necesitamos amar y ser amadas, pero tomando nuestras propias decisiones, que no nos limiten en nuestro desarrollo, y también hay que cambiar los modelos de la condición masculina, aseguró Lagarde.

APM | Agencia Periodística del Mercosur |
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Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata.
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