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29 jul 2009

El próximo viernes 31 del corriente, a las 18:30, nos concentramos frente a la sede de la Embajada de la República de Honduras

El próximo viernes 31 del corriente, a las 18:30, nos concentramos frente a la sede de la Embajada de la República de Honduras, Av. Callao 1564, Capital Federal.

Esta convocatoria, organizada por el Espacio Carta Abierta, tiene por finalidad realizar una lectura pública de su Declaración emitida en solidaridad con el pueblo y el gobierno constitucional de Honduras presidido por Manuel Zelaya. Al cabo de dicha lectura, se hará entrega de un ejemplar del texto a las autoridades diplomáticas.

Recomendamos puntualidad y, sobre todo, hacer extensiva esta convocatoria a todas las compañeras y compañeros interesados en solidarizarce activamente con los hermanos hondureños.

Como dice y repite el Frente Nacional contra el Golpe en cada comunicado: "Alta es la noche y Morazán vigila"

EQUIPO DE COMUNICACIÓN
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suscrito a Grupo "Espacio Carta Abierta 2"

5 jul 2009

"en la democracia se gana y se pierde y que no hay que bajar los principios"

Kirchner reapareció en público y asistió a un encuentro de Carta Abierta en el Parque Lezama

14:36 - POLITICA (Fuente: Télam)

El ex presidente dijo que "en la democracia se gana y se pierde y que no hay que bajar los principios", Según afirmó a Télam el fundador de la agrupación de intelectuales, Ricardo Forster. Y agregó que el diputado electo anunció que "va a salir a caminar el país". Fue en el anfiteatro al aire libre en esa plaza de Barracas.

El ex presidente Néstor Kirchner asistió hoy a la asamblea que realizaba la agrupación Carta Abierta en el Parque Lezama y según afirmó el fundador de ese espacio, Ricardo Forster, el diputado electo dijo que “en la democracia se gana y se pierde y que no hay que bajar los principios”.

En diálogo con Télam luego de que Kirchner se retirara de esa plaza del barrio porteño de Barracas, Forster señaló que el ex presidente anunció que “va a salir a caminar el país”, durante un breve discurso, tras el cual se saludó con los militantes y se retiró poco antes de las 14.

“Kirchner agradeció la presencia y el espíritu de Carta Abierta y dijo que esta era una buena respuesta al resultado electoral del domingo”, añadió Forster.

Para él, “es un símbolo” que el ex presidente haya participado de la asamblea periódica –se realiza cada 15 días- de la agrupación, y lo calificó como “una forma de revisar hacia dónde se quiere ir”.

“Creo que hay que valorarlo como un gesto de coraje cívico”, recalcó.

Kirchner arribó a Parque Lezama alrededor de las 13.10, y según le dijeron a Télam varios testigos presentes, fue recibido con mucho entusiasmo por muchas personas que se aglutinaron en el anfiteatro al aire libre que se apresta de cara a la calle Brasil.

Esta vez, la asamblea tuvo lugar en un espacio a cielo abierto, a diferencia del tradicional punto de encuentro que es la Biblioteca Nacional, para extremar la precaución con motivo de la gripe A.

Al arribar, Kirchner se sentó en la grada de cemento más cercana al suelo, pegado a un farol, entre el resto del público, y luego de escuchar las palabras del titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González, expuso durante diez minutos.

González hizo alusión a la necesidad de “mantener los valores y los principios” y criticó a “los candidatos impulsados por la televisión”.

Además, aludió a una cita frecuente en los medios sobre que “el peronismo no conoce la derrota” y afirmó que “el que dice eso no conoce los 18 años de exilio y resistencia”.

Luego tomó la palabra el diputado electo por la provincia de Buenos Aires, y según Forster, comenzó su intervención agradeciendo la presencia del auditorio.

“Kirchner dijo que en la democracia se gana y se pierde, que no hay que bajar los principios y que hay que mantener la lucha y la fe, y que va a seguir trabajando por esos principios”, manifestó Forster.

Al concluir, el ex presidente dijo que “va a salir a caminar el país”.
Antes de partir, poco antes de las 14, se acercó a un grupo de obreros de la construcción que estaban almorzando a metros del anfiteatro y conversó con ellos.

Esta es la primera aparición en público de Kirchner desde su conferencia de prensa brindada en el hotel Intercontinental en la noche del domingo último, tras los comicios parlamentarios.

Además de Forster, González, estuvieron presentes el titular del gremio docente Suteba, Roberto Baradel, la ex sindicalista Mary Sánchez, la cantante y actriz Marilina Ross, entre otros.

29 jun 2009

Solicitada Carta Abierta

SOLICITADA DEL 25/6/09

E-mail Imprimir PDF
Con más de 600 firmas, muchas de ellas de integrantes de Carta Abierta, fue publicada una solicitada en los diarios Clarín, Página 12 y El Argentino, con motivo del acto electoral del domingo 28 del corriente. Por la significación y trascendencia de las adhesiones, así como por el hecho de que la solicitada reivindica el título de la Carta/5 y de la Declaración del Encuentro Nacional de nuestro Espacio, publicamos aquí su texto completo.

Al pueblo argentino,

a los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad

de Buenos Aires

Porque ‑nos sentimos responsables de lo que pase en la Argentina.

Porque ‑de lo que ocurra en estos días en el país depende nuestro futuro y el de nuestros hijos, pero también depende el rumbo que seguirá América latina, ahora que, en medio de una de las más profundas crisis económicas de la historia, nuestros países están demostrando una inusitada capacidad para salir adelante y resolver sus problemas en forma autónoma y mancomunada.

Porque ‑es mucho lo que falta hacer, sobre todo para los sectores más postergados de nuestro pueblo, y porque la primera condición para hacerlo es sostener lo mucho e importante que se ha venido haciendo desde mayo de 2003, cuando se empezó a revertir la devastación que décadas de neoliberalismo produjeron en nuestra patria. Políticas de recuperación y afianzamiento que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha continuado y profundizado, afrontando la incesante e inescrupulosa embestida del poder económico concentrado, decidido a imponer la restauración de sus privilegios.

Porque ‑quieren hacernos volver atrás al costo que sea y porque sabemos que el único modo de cerrarles el paso es ir por mucho más, avanzando en todos los planos, acrecentando la participación popular, con más política y en pos de una plena calidad de vida para las mayorías.

Porque ‑no aceptamos que la Patria vuelva a ser propiedad privada de unos pocos, como propone Mauricio Macri y apoyan sus compañeros de ruta De Narvaez, Duhalde, Solá, verdaderos renegados de las mejores tradiciones peronistas, ni que los patrones se crean con derecho a reunir a sus peones para decirles cuáles deben ser sus opciones políticas, como quiere Alfredo De Angeli.

Porque ‑tampoco podemos confiar en que las grandes aspiraciones nacionales y populares vayan a concretarse ignorando las reales correlaciones de fuerzas y poniendo en riesgo los logros para sacrificarlos en el altar de las nobles retóricas arborescentes incapaces de resolverse en hechos.

Y porque no habrá posibilidad alguna de ir por más, si los intereses restauradores acrecientan sus posibilidades de dificultar y finalmente sepultar el rumbo de recuperación, crecimiento y renovación iniciado en 2003, nosotros, ciudadanas y ciudadanos procedentes de muy diversas tradiciones políticas, apoyamos en las elecciones legislativas del 28 de junio a todos los candidatos que en el país sostienen los aspectos fundamentales del proyecto que encabezan NÉSTOR KIRCHNER y CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, y que en la Ciudad de Buenos Aires defienden, como candidatos para Diputados Nacionales, Carlos Heller, Noemí Rial y Julio Piumato, y para Legisladores de la Ciudad, Francisco “Tito” Nenna y María José Lubertino.

¡Profundicemos los cambios, contra la restauración conservadora!

Gelman, Juan • Favio, Leonardo • Luppi, Federico • Ferrari, León • Lamborghini, Leonidas • Rinaldi, Susana • Forster, Ricardo • Gené, Juan Carlos • González, Horacio • Getino, Octavio • Nun, José • Bonafini, Hebe • Calloni, Stella • Cossa, Tito • Feinmann, José Pablo • Galasso, Norberto • Sasturain, Juan Cedrón, Juan “Tata” • Duhalde, Eduardo Luis • Sorín, Jaime • Herrero, Liliana • Verbitsky, Horacio • Parodi, Teresa • Varela, Adriana • Bartís, Ricardo • Rizzo, Raúl • Hendler, Daniel • Recalde, Héctor • Bauer, Tristán • Santoro, Daniel • Rofman, Alejandro • Vaca Narvaja, Patricia • Trinchero, Hugo • Mariotto, Gabriel • Giberti, Horacio • Muleiro, Vicente • Calcagno, Alfredo • Mazure, Liliana • Silvestre, Carolina • Copani, Ignacio • Alezzo, Agustín • Anguita, Eduardo • Aliaga, Jorge • Banegas, Cristina • El Kadri, Esther • Carpani, Doris • Borda, Lidia • López, Gustavo • Battista, Vicente • Calviño, Rafael • Serrano, Raúl • Novoa, Pepe • Brizuela, Leopoldo • Coscia, Jorge • Goloboff, Mario • Machín, Luís • Palomino, Juan • Rovito, Oscar • Mercado, Tununa • Valenzuela, Luisa • Vitale, Liliana • Grabivker, Mario José • Torres Molina, Ramón • Dolina, Alejandro • Guevara, Nacha • Bonín, Arturo • Dubatti, Jorge • Boccanera, Jorge • Fontova, Horacio • Kartún, Mauricio • Garzón, Gustavo • Varela, Santiago • Gabetta, Pirú • Cosentino, Olga • Hermida, Rodolfo • Blaustein, David • Halac, Ricardo • Spunzberg, Alberto • Lafon, Nora • Masllorens, Enrique • Madjarova, Antoaneta • Amado, Ana • Corral, María Teresa • Groch, Ana • Farinello, Luis • Levin, Mariano • Franchi, Ana • Zeiger, Claudio • Fanego, Daniel • Veronese, Daniel • Groppa, Nestor • Dri, Rubén • Paz, Rafael • Calletti, Sergio • Casullo, María Esperanza • Chumbita, Hugo • Dávalos, Florencia • Fernández de Rosa, Alberto • Ferraressi, Alfredo • Ferreyra, Lidia • Freidemberg, Daniel • Giménez, Carlos • Girotti, Carlos • Hamawi, Rodolfo • Hopenhayn, Benjamín • Imen, Pablo • Jauretche, Ernesto • Jozami, Eduardo • Juárez, Nemesio • Junio, Juan Carlos • Kaufman, Alejandro • Lafforgue, Carlos • Lanteri, Pedro • Laurelli, Elsa • López, María Pía • López, Horacio • Loretti, Damián • Mango, Marcelo • Martínez, Carlos Dámaso • Narvaja, Aurelio B.R. • Panno, Juan José • Pastoriza, Lila • Paulón, Victorio • Poggiese, Héctor • Pomer, León • Payaslián, Carlos • Szwarc, Susana • Tatián, Diego • Testero, Jorge Carlos • Toer, Mario • Trímboli, Javier • Valle, Héctor • Vanoli, Alejandro • Velez, Ignacio • Villafañe, Juano • Villanueva, Ernesto • Wierzba, Guillermo • Zarate, Patricio • Jury, Zuair • Béjar, Cristina • Sánchez, Mary • Rouvier, Ricardo • Puiggrós, Adriana • Rinesi, Eduardo • Rivas, Jorge • Schapces, Marcelo • Schneck, Silvio • Slimobich, José • Casparrino, Claudio • Rosenstein, Ruth • Bernetti, Jorge • Borello, Lito • Bruera, Matías • Catena, Alberto • Cedrón, Aníbal • Cella, Susana • Civinini, Grazia • Colombres, Adolfo • Comte, Emilio • Cruz, Sandra • De Feo, Carlos • Delbó, Susana • Depetri, Edgardo • Díaz, Silvia • Langer, Abel • Iacomini, Lido • Díaz, Alberto • Frondizi, Marcelo • Ciafardini, Mariano • Gaya, Miguel • Gené, Ricardo • Giménez, Carlos • Giniger, Luís Pablo • Glazer, Christian • Godio, Julio • Heller, Amado • Jasovich, Hugo • Kochen, Gladys • Lapolla, Alberto • Monestés, Carlos • Paéz González, Roberto • Pavoni, Juan Carlos • Raiter, Betty • Riera, Edgardo • Rivas, María del Carmen • Saffier, Patricia • Said, Judith • Socolovsky, Yamile • Sonderéguer, María • Sueiro, Juan Manuel • Doffo, Juan • Pesce, Ernesto • Goldar, Ernesto • Castilla, Leopoldo • Ostrov, Andrea • Díaz Bialet, Patricia • Santos, Manuel • Ugarte, Mariano • Ordano, Julio • Form, Edgardo Adrián • Mattarollo, Rodolfo • Duhalde, Marcelo •Aberastain Ponte, Lucio • Abrevaya, Gustavo • Acebedo, Horacio • Agilda, Leandro • Agostini, Nelson • Agulleiro, Silvia • Albertal, Claudia • Aleman, Jorge • Alén, Luis • Alessandro, Juan Manuel • Alonzo, María Laura • Alvarado, Stella • Alvarez, Agustín • Amatriain, Ignacio • Ameijeiras, José Antonio • Amícola, José • Amore, Salvador • Anchart, Nora • Aranda , Daniel • Arbos, Gabriel • Argento, Alfredo • Arteca, Mario Eduardo • Baranchuk, Mariana • Barayobre, Silvia • Barbarito, Carlos • Barbieri, Milagros • Barcia, Hugo • Bartolome, Marcelo • Baschetti, Roberto • Battle Planas, Silvia • Bazzalo, Andrés • Beretervide, Gloria • Bernini, Emilio • Bertotto, María Julia • Bertranou, Armando • Biasotti, Javier • Bidegain, Marcela Bilancieri, Néstor A. • Birgin, Alejandra • Blanco, Amelia • Blanco , María Cristina • Boitano, Lita • Bolster, Silvia • Bonato, Alejandra • Borcel, Enrique • Borcel, Enrique • Boris, Sergio • Braceli, Rodolfo • Brocco, Adelina • Bruno, Ángel Atilio • Burgos, Raquel • Calabrese, Daniel • Calandria, Cecilia • Calcagno , César • Calderali, María • Calello, Marta • Camodeca, Amelia • Canavesio, Hugo Daniel • Carabajal, Peteco • Carbone, Alberto • Cardozo, Lucrecia • Carey, Bernardo • Carrasco, Lucas • Caruso, Carlos E. • Caruso, Carlos • Casagrande, Bianca • Castelli, María Verónica • Castronovo, Adela • Cenci, Cecilia • Cerezo, Matías • Cerro, Jorge • Chizzolini, Gustavo • Chorne, Diana • Ciceri, Cristina • Ciollaro, Noemí • Codina, Gerardo • Cohen, Verónica • Cohen, Mónica • Conti, Lucrecia • Cormick, Hugo T. • Correra, Luiggi • Corroza, Mabel • Corti, Berenice • Cosoy, Irene • Covos , Héctor • Dal Masetto, Antonio • De La Mata, Marian • Delorenzo, Carlos • Deluque, Paula • Demichelis, Alejandro • Denegris, Mariano • Desalvo, Martín • Di Pilato, Alberto • Díaz , Marcela Victoria • Díez, Beatriz • Donvi, Dragoski, Graciela • Durand, Sonia • Durañona, Carlos • Dvorkin, Eduardo • Elichiry, Nora • Enrigo, Rosalía • Enríquez, Mariana • Etcharran, Jorge Luis • Etchebarne, Silvia • Falcó, María • Falú, Juán • Feijóo, Cristina • Feletti, Roberto • Fernández, Gerardo • Fernández , Julio • Fernández Míguez, Javier • Ferreyra, Jorge • Fiel, Cecilia • Fingueret, Manuela • Flachsland, Cecilia • Folcia, Ana Lisa • Forni, Floreal • Fort, Livio • Fraga, Zulma • Funes, Patricia • Gagliardi, Macarena • Gainza, Mariana • Galante, Oscar • Galasso, Hilda • García, Alfredo • García, Ariel Oscar • García Reinoso, Gilou • Garreta, Mariano • Garreta, Mariano Juan • Garritano, Rafael • Garrone, Carlos • Gaut Vel Hartman, Sergio • Geneun, Ricardo • Germain, Marisa • Ghitia, Adriana • Giberti, Jorge E • Giustozzi, Augusto • Goldin, Martha • Goldschmit, Marcela • Goldstein, Ariel • Gómez, Diego Bonifacio • González, Zunilda Eva • González, Oscar R. • González, Leopoldo Juan • Gorojovsky, Néstor • Gorsd, Jaime • Gras, Martín • Grinbankg, Gustavo • Grinberg, Fabiana • Grinspan, Julieta • Guerrero, Carlos • Guevara, Claudio • Guevara, Carolina • Gullio, Carlos • Hecker, Eduardo • Heer, Liliana • Heker, Liliana • Hermo , Javier P. • Herrera, Graciela • Hillert, Flora • Holgado, Andrea • Hopen, Cecilia • Hoschbaum, Nora • Iacarino, Marcelo • Iacomini, Lido • Ini, Cinthia • Ipar, Ezequiel • Isaias, Jorge • Isuz, Juana • Iud, David • Jacobsohn, Cristina • Jasovich, Hugo • Jianot, Patricia • Johnson, Daniel • Kang, Jung Ha • Kon, Luis • Korn, Guillermo • Kozameh, Alicia • Kreyness, Jorge Alberto • Kujman, Lidia • Kurcbard, Mauri • La Rosa, Carlos • Labragna, Horacio • Ladaga, Alberto • Lalanne, Liliana Mercedes • Lamas, Alicia Esperanza • Larralde, Víctor • Larroque, Andrés • Larroque, Mariana • Larroque, Miguel • Lavalle, Liliana • Leonetti, Julieta • Levy, Héctor • Lobo, Sergio • Lombardero, Marcelo • López, Diego • López Barreiro, Mari • Lorenzo, Félix • Lorenzutti, Martina • Luzardi, Roberto • Madrazo, Jorge Ariel • Magirena, Ariel • Maidana, Mabel • Makarz, Jorge • Malamud, Elina • Mangone, Marcelo • Marcó Del Pont, Mercedes • Marino, Elisa • Marolla , Jorge O • Maronese, Leticia N • Marranti, Diego • Martínez, Leonardo • Martínez, Beatriz • Martínez Sameck, Pablo • Meccia, Ernesto • Merlino, Domingo • Mestre, Esteban • Miño, Gustavo • Molina , Carlos A. • Molina y Vedia, Juan • Montalbán, Alejandro • Montero, Federico • Mosca, Emiliano • Muraca, Matías • Nardi, Marta • Navarro, Juanjo • Nebbia, Litto • Nieva, Edgardo • Nogar, Nelson • Ochoa, Cristina Irene • Oldenburg, Beigt • Olivo , José • Oporto, Mónica • Oreiro, Rolando • Orlando, Néstor • Osci, Vanina Beatriz • Otero, Alejandro Adrián • Otero, Ximena • Paccini, Jorge • Pardés, Jorge • Paulucci, Lidia • Peluffo, Juan Manuel • Penna, Aida • Peralta, Victor Horacio • Pérez, Roxana Rita • Peruyero, Marcos • Petersen, Marta Susana • Piluso, Eduardo Oscar • Pincolini, María Elda • Pinto, María • Pittelli, Cecilia • Pivowarski, Eva • Plaza, Santiago “Coco” • Portaneri, Antonio • Portnoy, Víctor • Prado , Carlos Alberto • Praino, Mirta Pullol, Rómulo • Quirno, Roberto • Rachid, Jorge • Ramb, Ana María • Ramos, Horacio • Rapalo, María Ester • Raschella, Roberto • Recalde, Mora • Redín, María Elena • Ricco, Alejandro • Richart, Zulma • Rincón, Omar • Ríos, Humberto • Rivas, Jorge • Roca, Horacio • Rocco Cuzzi, Renata • Rogaslki, Roxana • Romano, Hilda • Ruiz, Enrique • Rusconi, Alejandro • Saavedra, Guillermo • Saccomano, Guillermo • Saccone, Fabio Daniel • Sadras, Mario • Sajnin, Mario • Salas Oroño, Amilcar • Salinas, Martín • Salinas Porto, Sergio • San Martín, Adolfo F • Sánchez, Ariel • Sánchez Urite, Silvia • Satragno de Molina, Laura • Saura, Guillermo • Sbaraglia, Horacio • Schapces, Marcelo • Schifani, Fernando • Schor-Landman, Clara • Schprejer, Alberto • Segal, Alberto • Seguí, Raúl • Seta, José • Sica, Beatriz • Silva, Martha • Siscar, Cristina • Skliar, Carlos • Slemenson, Adriana • Soares, Lucas • Socolowicz, Fernando • Solarz, Pablo • Solbes, Ricardo • Sotile, Esteban • Soto, Eugenio • Soto, Ester • Spagnuolo, Eduardo • Spina, Tony • Spíndola, Amancay • Stanicio, Susana • Steimberg, Oscar • Suárez, José Marcial • Sueyro, Esteban • Sztulwark, Pablo • Tarruella, Alejandro • Tarsia, Beatriz • Torres , Marcelo • Toscano, Rita • Treviño, Mirta • Trittén, Jésica • Trofelli, Juan Carlos • Uhart, Hebe • Ulibarri, José • Urthiague, Alberto • Vaca Narvaja, Gustavo Sabino • Valle , Héctor • Vallejo, Margarita • Vassallo, Marta • Veiga, Marcelo • Vellegia, Susana • Vera, Carolina • Vernengo, Marcelo • Vernik, Esteban • Vesco, Sylvia • Vetri, Graciela • Villa, Ana Lía • Vinderman, Paulina • Viola, Liliana • Vitale, Lito • Vittar, Mirta • Vommaro, Gabriel • Yacubián, Cristina A • Yanoi, Alicia Zangaro, Silvia C • Zermoglio, Carlos • Zothner, Enrique • Zubieta, Ana María • y siguen las firmas…

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,

votemos la Lista Nº 506/508 del Encuentro Popular para la Victoria y el Frente para la Victoria

28 jun 2009

Al pueblo argentino, a los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad de Buenos AireSOLICITADA

Al pueblo argentino, a los ciudadanos y ciudadanas de la Ciudad de Buenos Aires

Porque nos sentimos responsables de lo que pase en la Argentina.
Porque de lo que ocurra en estos días en el país depende nuestro futuro y el de nuestros hijos, pero también depende el rumbo que seguirá América latina, ahora que, en medio de una de las más profundas crisis económicas de la historia, nuestros países están demostrando una inusitada capacidad para salir adelante y resolver sus problemas en forma autónoma y mancomunada.
Porque es mucho lo que falta hacer, sobre todo para los sectores más postergados de nuestro pueblo, y porque la primera condición para hacerlo es sostener lo mucho e importante que se ha venido haciendo desde mayo de 2003, cuando se empezó a revertir la devastación que décadas de neoliberalismo produjeron en nuestra patria. Políticas de recuperación y afianzamiento que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha continuado y profundizado, afrontando la incesante e inescrupulosa embestida del poder económico concentrado, decidido a imponer la restauración de sus privilegios.
Porque quieren hacernos volver atrás al costo que sea y porque sabemos que el único modo de cerrarles el paso es ir por mucho más, avanzando en todos los planos, acrecentando la participación popular, con más política y en pos de una plena calidad de vida para las mayorías.
Porque no aceptamos que la Patria vuelva a ser propiedad privada de unos pocos, como propone Mauricio Macri y apoyan sus compañeros de ruta De Narvaez, Duhalde, Solá, verdaderos renegados de las mejores tradiciones peronistas, ni que los patrones se crean con derecho a reunir a sus peones para decirles cuáles deben ser sus opciones políticas, como quiere Alfredo De Angeli.
Porque tampoco podemos confiar en que las grandes aspiraciones nacionales y populares vayan a concretarse ignorando las reales correlaciones de fuerzas y poniendo en riesgo los logros para sacrificarlos en el altar de las nobles retóricas arborescentes incapaces de resolverse en hechos.

Y porque no habrá posibilidad alguna de ir por más, si los intereses restauradores acrecientan sus posibilidades de dificultar y finalmente sepultar el rumbo de recuperación, crecimiento y renovación iniciado en 2003, nosotros, ciudadanas y ciudadanos procedentes de muy diversas tradiciones políticas, apoyamos en las elecciones legislativas del 28 de junio a todos los candidatos que en el país sostienen los aspectos fundamentales del proyecto que encabezan NÉSTOR KIRCHNER y CRISTINA FERNÁNDEZ DE KIRCHNER, y que en la Ciudad de Buenos Aires defienden, como candidatos para Diputados Nacionales, Carlos Heller, Noemí Rial y Julio Piumato, y para Legisladores de la Ciudad, Francisco “Tito” Nenna y María José Lubertino.

¡Profundicemos los cambios, contra la restauración conservadora!

Gelman, Juan • Favio, Leonardo • Luppi, Federico • Ferrari, León • Lamborghini, Leonidas • Rinaldi, Susana • Forster, Ricardo • Gené, Juan Carlos • González, Horacio • Getino, Octavio • Nun, José • Bonafini, Hebe • Calloni, Stella • Cossa, Tito • Feinmann, José Pablo • Galasso, Norberto • Sasturain, Juan • Cedrón, Juan “Tata” • Duhalde, Eduardo Luis • Sorín, Jaime • Herrero, Liliana • Verbitsky, Horacio • Parodi, Teresa • Varela, Adriana • Bartís, Ricardo • Rizzo, Raúl • Hendler, Daniel • Recalde, Héctor • Bauer, Tristán • Santoro, Daniel • Rofman, Alejandro • Vaca Narvaja, Patricia • Trinchero, Hugo • Mariotto, Gabriel • Giberti, Horacio • Muleiro, Vicente • Calcagno, Alfredo • Mazure, Liliana • Silvestre, Carolina • Copani, Ignacio • Alezzo, Agustín • Anguita, Eduardo • Aliaga, Jorge • Banegas, Cristina • El Kadri, Esther • Carpani, Doris • Borda, Lidia • López, Gustavo • Battista, Vicente • Calviño, Rafael • Serrano, Raúl • Novoa, Pepe • Brizuela, Leopoldo • Coscia, Jorge • Goloboff, Mario • Machín, Luís • Palomino, Juan • Rovito, Oscar • Mercado, Tununa • Valenzuela, Luisa • Vitale, Liliana • Grabivker, Mario José • Torres Molina, Ramón • Dolina, Alejandro • Guevara, Nacha • Bonín, Arturo • Dubatti, Jorge • Boccanera, Jorge • Fontova, Horacio • Kartún, Mauricio • Garzón, Gustavo • Varela, Santiago • Gabetta, Pirú • Cosentino, Olga • Hermida, Rodolfo • Blaustein, David • Halac, Ricardo • Spunzberg, Alberto • Lafon, Nora • Masllorens, Enrique • Madjarova, Antoaneta • Amado, Ana • Corral, María Teresa • Groch, Ana • Farinello, Luis • Levin, Mariano • Franchi, Ana • Zeiger, Claudio • Fanego, Daniel • Veronese, Daniel • Groppa, Nestor • Dri, Rubén • Paz, Rafael • Calletti, Sergio • Casullo, María Esperanza • Chumbita, Hugo • Dávalos, Florencia • Fernández de Rosa, Alberto • Ferraressi, Alfredo • Ferreyra, Lidia • Freidemberg, Daniel • Giménez, Carlos • Girotti, Carlos • Hamawi, Rodolfo • Hopenhayn, Benjamín • Imen, Pablo • Jauretche, Ernesto • Jozami, Eduardo • Juárez, Nemesio • Junio, Juan Carlos • Kaufman, Alejandro • Lafforgue, Carlos • Lanteri, Pedro • Laurelli, Elsa • López, María Pía • López, Horacio • Loretti, Damián • Mango, Marcelo • Martínez, Carlos Dámaso • Narvaja, Aurelio B.R. • Panno, Juan José • Pastoriza, Lila • Paulón, Victorio • Poggiese, Héctor • Pomer, León • Payaslián, Carlos • Szwarc, Susana • Tatián, Diego • Testero, Jorge Carlos • Toer, Mario • Trímboli, Javier • Valle, Héctor • Vanoli, Alejandro • Velez, Ignacio • Villafañe, Juano • Villanueva, Ernesto • Wierzba, Guillermo • Zarate, Patricio • Jury, Zuair • Béjar, Cristina • Sánchez, Mary • Rouvier, Ricardo • Puiggrós, Adriana • Rinesi, Eduardo • Rivas, Jorge • Schapces, Marcelo • Schneck, Silvio • Slimobich, José • Casparrino, Claudio • Rosenstein, Ruth • Bernetti, Jorge • Borello, Lito • Bruera, Matías • Catena, Alberto • Cedrón, Aníbal • Cella, Susana • Civinini, Grazia • Colombres, Adolfo • Comte, Emilio • Cruz, Sandra • De Feo, Carlos • Delbó, Susana • Depetri, Edgardo • Díaz, Silvia • Langer, Abel • Iacomini, Lido • Díaz, Alberto • Frondizi, Marcelo • Ciafardini, Mariano • Gaya, Miguel • Gené, Ricardo • Giménez, Carlos • Giniger, Luís Pablo • Glazer, Christian • Godio, Julio • Heller, Amado • Jasovich, Hugo • Kochen, Gladys • Lapolla, Alberto • Monestés, Carlos • Paéz González, Roberto • Pavoni, Juan Carlos • Raiter, Betty • Riera, Edgardo • Rivas, María del Carmen • Saffier, Patricia • Said, Judith • Socolovsky, Yamile • Sonderéguer, María • Sueiro, Juan Manuel • Doffo, Juan • Pesce, Ernesto • Goldar, Ernesto • Castilla, Leopoldo • Ostrov, Andrea • Díaz Bialet, Patricia • Santos, Manuel • Ugarte, Mariano • Ordano, Julio • Form, Edgardo Adrián • Mattarollo, Rodolfo • Duhalde, Marcelo •Aberastain Ponte, Lucio • Abrevaya, Gustavo • Acebedo, Horacio • Agilda, Leandro • Agostini, Nelson • Agulleiro, Silvia • Albertal, Claudia • Aleman, Jorge • Alén, Luis • Alessandro, Juan Manuel • Alonzo, María Laura • Alvarado, Stella • Alvarez, Agustín • Amatriain, Ignacio • Ameijeiras, José Antonio • Amícola, José • Amore, Salvador • Anchart, Nora • Aranda , Daniel • Arbos, Gabriel • Argento, Alfredo • Arteca, Mario Eduardo • Baranchuk, Mariana • Barayobre, Silvia • Barbarito, Carlos • Barbieri, Milagros • Barcia, Hugo • Bartolome, Marcelo • Baschetti, Roberto • Battle Planas, Silvia • Bazzalo, Andrés • Beretervide, Gloria • Bernini, Emilio • Bertotto, María Julia • Bertranou, Armando • Biasotti, Javier • Bidegain, Marcela • Bilancieri, Néstor A. • Birgin, Alejandra • Blanco, Amelia • Blanco , María Cristina • Boitano, Lita • Bolster, Silvia • Bonato, Alejandra • Borcel, Enrique • Borcel, Enrique • Boris, Sergio • Braceli, Rodolfo • Brocco, Adelina • Bruno, Ángel Atilio • Burgos, Raquel • Calabrese, Daniel • Calandria, Cecilia • Calcagno , César • Calderali, María • Calello, Marta • Camodeca, Amelia • Canavesio, Hugo Daniel • Carabajal, Peteco • Carbone, Alberto • Cardozo, Lucrecia • Carey, Bernardo • Carrasco, Lucas • Caruso, Carlos E. • Caruso, Carlos • Casagrande, Bianca • Castelli, María Verónica • Castronovo, Adela • Cenci, Cecilia • Cerezo, Matías • Cerro, Jorge • Chizzolini, Gustavo • Chorne, Diana • Ciceri, Cristina • Ciollaro, Noemí • Codina, Gerardo • Cohen, Verónica • Cohen, Mónica • Conti, Lucrecia • Cormick, Hugo T. • Correra, Luiggi • Corroza, Mabel • Corti, Berenice • Cosoy, Irene • Covos , Héctor • Dal Masetto, Antonio • De La Mata, Marian • Delorenzo, Carlos • Deluque, Paula • Demichelis, Alejandro • Denegris, Mariano • Desalvo, Martín • Di Pilato, Alberto • Díaz , Marcela Victoria • Díez, Beatriz • Donvi, • Dragoski, Graciela • Durand, Sonia • Durañona, Carlos • Dvorkin, Eduardo • Elichiry, Nora • Enrigo, Rosalía • Enríquez, Mariana • Etcharran, Jorge Luis • Etchebarne, Silvia • Falcó, María • Falú, Juán • Feijóo, Cristina • Feletti, Roberto • Fernández, Gerardo • Fernández , Julio • Fernández Míguez, Javier • Ferreyra, Jorge • Fiel, Cecilia • Fingueret, Manuela • Flachsland, Cecilia • Folcia, Ana Lisa • Forni, Floreal • Fort, Livio • Fraga, Zulma • Funes, Patricia • Gagliardi, Macarena • Gainza, Mariana • Galante, Oscar • Galasso, Hilda • García, Alfredo • García, Ariel Oscar • García Reinoso, Gilou • Garreta, Mariano • Garreta, Mariano Juan • Garritano, Rafael • Garrone, Carlos • Gaut Vel Hartman, Sergio • Geneun, Ricardo • Germain, Marisa • Ghitia, Adriana • Giberti, Jorge E • Giustozzi, Augusto • Goldin, Martha • Goldschmit, Marcela • Goldstein, Ariel • Gómez, Diego Bonifacio • González, Zunilda Eva • González, Oscar R. • González, Leopoldo Juan • Gorojovsky, Néstor • Gorsd, Jaime • Gras, Martín • Grinbankg, Gustavo • Grinberg, Fabiana • Grinspan, Julieta • Guerrero, Carlos • Guevara, Claudio • Guevara, Carolina • Gullio, Carlos • Hecker, Eduardo • Heer, Liliana • Heker, Liliana • Hermo , Javier P. • Herrera, Graciela • Hillert, Flora • Holgado, Andrea • Hopen, Cecilia • Hoschbaum, Nora • Iacarino, Marcelo • Iacomini, Lido • Ini, Cinthia • Ipar, Ezequiel • Isaias, Jorge • Isuz, Juana • Iud, David • Jacobsohn, Cristina • Jasovich, Hugo • Jianot, Patricia • Johnson, Daniel • Kang, Jung Ha • Kon, Luis • Korn, Guillermo • Kozameh, Alicia • Kreyness, Jorge Alberto • Kujman, Lidia • Kurcbard, Mauri • La Rosa, Carlos • Labragna, Horacio • Ladaga, Alberto • Lalanne, Liliana Mercedes • Lamas, Alicia Esperanza • Larralde, Víctor • Larroque, Andrés • Larroque, Mariana • Larroque, Miguel • Lavalle, Liliana • Leonetti, Julieta • Levy, Héctor • Lobo, Sergio • Lombardero, Marcelo • López, Diego • López Barreiro, Mari • Lorenzo, Félix • Lorenzutti, Martina • Luzardi, Roberto • Madrazo, Jorge Ariel • Magirena, Ariel • Maidana, Mabel • Makarz, Jorge • Malamud, Elina • Mangone, Marcelo • Marcó Del Pont, Mercedes • Marino, Elisa • Marolla , Jorge O • Maronese, Leticia N • Marranti, Diego • Martínez, Leonardo • Martínez, Beatriz • Martínez Sameck, Pablo • Meccia, Ernesto • Merlino, Domingo • Mestre, Esteban • Miño, Gustavo • Molina , Carlos A. • Molina y Vedia, Juan • Montalbán, Alejandro • Montero, Federico • Mosca, Emiliano • Muraca, Matías • Nardi, Marta • Navarro, Juanjo • Nebbia, Litto • Nieva, Edgardo • Nogar, Nelson • Ochoa, Cristina Irene • Oldenburg, Beigt • Olivo , José • Oporto, Mónica • Oreiro, Rolando • Orlando, Néstor • Osci, Vanina Beatriz • Otero, Alejandro Adrián • Otero, Ximena • Paccini, Jorge • Pardés, Jorge • Paulucci, Lidia • Peluffo, Juan Manuel • Penna, Aida • Peralta, Victor Horacio • Pérez, Roxana Rita • Peruyero, Marcos • Petersen, Marta Susana • Piluso, Eduardo Oscar • Pincolini, María Elda • Pinto, María • Pittelli, Cecilia • Pivowarski, Eva • Plaza, Santiago “Coco” • Portaneri, Antonio • Portnoy, Víctor • Prado , Carlos Alberto • Praino, Mirta • Pullol, Rómulo • Quirno, Roberto • Rachid, Jorge • Ramb, Ana María • Ramos, Horacio • Rapalo, María Ester • Raschella, Roberto • Recalde, Mora • Redín, María Elena • Ricco, Alejandro • Richart, Zulma • Rincón, Omar • Ríos, Humberto • Rivas, Jorge • Roca, Horacio • Rocco Cuzzi, Renata • Rogaslki, Roxana • Romano, Hilda • Ruiz, Enrique • Rusconi, Alejandro • Saavedra, Guillermo • Saccomano, Guillermo • Saccone, Fabio Daniel • Sadras, Mario • Sajnin, Mario • Salas Oroño, Amilcar • Salinas, Martín • Salinas Porto, Sergio • San Martín, Adolfo F • Sánchez, Ariel • Sánchez Urite, Silvia • Satragno de Molina, Laura • Saura, Guillermo • Sbaraglia, Horacio • Schapces, Marcelo • Schifani, Fernando • Schor-Landman, Clara • Schprejer, Alberto • Segal, Alberto • Seguí, Raúl • Seta, José • Sica, Beatriz • Silva, Martha • Siscar, Cristina • Skliar, Carlos • Slemenson, Adriana • Soares, Lucas • Socolowicz, Fernando • Solarz, Pablo • Solbes, Ricardo • Sotile, Esteban • Soto, Eugenio • Soto, Ester • Spagnuolo, Eduardo • Spina, Tony • Spíndola, Amancay • Stanicio, Susana • Steimberg, Oscar • Suárez, José Marcial • Sueyro, Esteban • Sztulwark, Pablo • Tarruella, Alejandro • Tarsia, Beatriz • Torres , Marcelo • Toscano, Rita • Treviño, Mirta • Trittén, Jésica • Trofelli, Juan Carlos • Uhart, Hebe • Ulibarri, José • Urthiague, Alberto • Vaca Narvaja, Gustavo Sabino • Valle , Héctor • Vallejo, Margarita • Vassallo, Marta • Veiga, Marcelo • Vellegia, Susana • Vera, Carolina • Vernengo, Marcelo • Vernik, Esteban • Vesco, Sylvia • Vetri, Graciela • Villa, Ana Lía • Vinderman, Paulina • Viola, Liliana • Vitale, Lito • Vittar, Mirta • Vommaro, Gabriel • Yacubián, Cristina A • Yanoi, Alicia • Zangaro, Silvia C • Zermoglio, Carlos • Zothner, Enrique • Zubieta, Ana María • y siguen las firmas…

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
votemos la Lista Nº 506/508 del Encuentro Popular para la Victoria y el Frente para la Victoria
¡Vote HELLER-NENNA!

18 jun 2009

Carta Abierta -

Documento:

Profundización de los cambios o restauración conservadora: un dilema para América Latina

DECLARACIÓN

El momento es extraordinario: conjuga el despliegue de procesos de transformación con particiones sociales de dolorosa nitidez. En América Latina, la mayoría de los países se debate entre la profundización de los procesos de democratización social y política y la reposición conservadora de principios jerárquicos, estamentales y clasistas en los modos de gobierno. Los procesos son ambiguos y heterogéneos pero dos rasgos son claros: no se gobierna contra lo popular ni contra los movimientos sociales; y la región tiene niveles crecientes -y sin embargo insuficientes- de integración. La Unasur, institución de la política regional, es el testimonio más relevante de esa conjunción. Los destinos de nuestros países están atados no sólo por la tradición cultural o el común pasado colonial, están atados porque la crisis mundial los obliga a acentuar la integración productiva y económica y porque cada uno de los procesos más relevantes que se desarrollan en la región requiere de la confluencia del resto. América Latina no es sólo el nombre de nuestros deseos, es la realidad de nuestros desafíos.

Argentina, en la que han coexistido una tradición popular latinoamericanista y clases dominantes renuentes a pensarse en relación a la pertenencia regional, hoy atraviesa decisiones, discusiones y conflictos políticos y económicos que tienen a su condición latinoamericana como núcleo central. Desde la inadmisible objeción planteada por sectores de la burguesía industrial a la integración de Venezuela al Mercosur, al trato de los migrantes de países limítrofes, se configura un arco de problemas en los que toda decisión es relevante: anuncia alianzas sociales, resuelve modos de integración, define horizontes políticos. Una forma de la restauración conservadora es, sin dudas, el retroceso de las apuestas a una confluencia inédita entre los países de la región centrada en el respeto a sus decisiones soberanas. En la coyuntura electoral argentina esto es parte del debate, porque el gobierno ha tenido políticas de afianzamiento de las lógicas regionales frente a los intentos de acrecentar el dominio político y económico de los Estados Unidos. La derrota del proyecto del ALCA y la proyectada reacción del Banco del Sur son mojones para un camino de desarrollo propio.

Todo puede parecer insuficiente, incluso serlo en el plano de la reparación y de la equidad, sin embargo sólo la profundización de este proceso y no su conclusión o su debilitamiento permitirá que esas insuficiencias se restañen. Hoy se advierte con preocupación la asimetría entre la importancia de las transformaciones en curso y la debilidad y heterogeneidad de las fuerzas políticas que las sostengan. Preocupación que puede formularse como advertencia respecto de las posibilidades de continuidad y ahondamiento del proceso.

La profundización de los cambios se dirime en el momento electoral. Pero no sólo. Se dirime también en la creación de organizaciones políticas, de activismo militante, de espacios democráticos, capaz de disputar por los principios igualitarios y emancipatorios en las lides electorales, en las instancias legislativas, en las instituciones estatales, en los barrios, en los espacios de trabajo, en los medios de comunicación, en los ámbitos culturales.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 12 y 13 de junio de 2009.

FIRMANTES: Buenos Aires / Córdoba / Chaco / Gran Buenos Aires zona sur / La Pampa / La Plata / Mar del Plata / Mendoza / Misiones / Neuquén / Santa Fe / Tucumán

ASAMBLEA DE CARTA ABIERTA CÓRDOBA

ASAMBLEA DE CARTA ABIERTA CÓRDOBA

Lunes 22 de Junio - 18 hs - Ciudad Universitaria

Auditorio de la Escuela de Cs. De la Información

El Espacio ciudadano Carta Abierta Córdoba convoca a los adherentes y al público en general a la Asamblea Popular a realizarse el próximo Lunes 22 de Junio a partir de las 18 hs en el Auditorio de la Escuela de Ciencias de la Información, en la Ciudad Universitaria de Córdoba. En base a las propuestas recibidas, la reunión abordará los siguientes puntos:

· Segundo Encuentro nacional de Carta Abierta

Lectura de la Declaración de Buenos Aires: “Profundización de los cambios o restauración conservadora: un dilema para América Latina”. Repaso de la participación de Córdoba en el encuentro del pasado 12 y 13 de junio.

· Elecciones nacionales

Debate: lo que está en juego, la visión de Carta Abierta Córdoba, la Tercera Carta Cordobesa y las nuevas propuestas recibidas.

Se ruega amplia difusión de la presente convocatoria.

16 jun 2009

ENCUENTRO NACIONAL DE CARTA ABIERTA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 12 y 13 de junio de 2009. DECLARACIÓN

ENCUENTRO NACIONAL DE CARTA ABIERTA.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 12 y 13 de junio de 2009.

DECLARACIÓN


Profundización de los cambios o restauración conservadora: un dilema para América Latina.

El momento es extraordinario: conjuga el despliegue de procesos de transformación con particiones sociales de dolorosa nitidez. En América Latina, la mayoría de los países se debate entre la profundización de los procesos de democratización social y política y la reposición conservadora de principios jerárquicos, estamentales y clasistas en los modos de gobierno. Los procesos son ambiguos y heterogéneos pero dos rasgos son claros: no se gobierna contra lo popular ni contra los movimientos sociales; y la región tiene niveles crecientes -y sin embargo insuficientes- de integración. La Unasur, institución de la política regional, es el testimonio más relevante de esa conjunción. Los destinos de nuestros países están atados no sólo por la tradición cultural o el común pasado colonial, están atados porque la crisis mundial los obliga a acentuar la integración productiva y económica y porque cada uno de los procesos más relevantes que se desarrollan en la región requiere de la confluencia del resto. América Latina no es sólo el nombre de nuestros deseos, es la realidad de nuestros desafíos.

Argentina, en la que han coexistido una tradición popular latinoamericanista y clases dominantes renuentes a pensarse en relación a la pertenencia regional, hoy atraviesa decisiones, discusiones y conflictos políticos y económicos que tienen a su condición latinoamericana como núcleo central. Desde la inadmisible objeción planteada por sectores de la burguesía industrial a la integración de Venezuela al Mercosur, al trato de los migrantes de países limítrofes, se configura un arco de problemas en los que toda decisión es relevante: anuncia alianzas sociales, resuelve modos de integración, define horizontes políticos. Una forma de la restauración conservadora es, sin dudas, el retroceso de las apuestas a una confluencia inédita entre los países de la región centrada en el respeto a sus decisiones soberanas. En la coyuntura electoral argentina esto es parte del debate, porque el gobierno ha tenido políticas de afianzamiento de las lógicas regionales frente a los intentos de acrecentar el dominio político y económico de los Estados Unidos. La derrota del proyecto del ALCA y la proyectada reacción del Banco del Sur son mojones para un camino de desarrollo propio.

Todo puede parecer insuficiente, incluso serlo en el plano de la reparación y de la equidad, sin embargo sólo la profundización de este proceso y no su conclusión o su debilitamiento permitirá que esas insuficiencias se restañen. Hoy se advierte con preocupación la asimetría entre la importancia de las transformaciones en curso y la debilidad y heterogeneidad de las fuerzas políticas que las sostengan. Preocupación que puede formularse como advertencia respecto de las posibilidades de continuidad y ahondamiento del proceso.

La profundización de los cambios se dirime en el momento electoral. Pero no sólo. Se dirime también en la creación de organizaciones políticas, de activismo militante, de espacios democráticos, capaz de disputar por los principios igualitarios y emancipatorios en las lides electorales, en las instancias legislativas, en las instituciones estatales, en los barrios, en los espacios de trabajo, en los medios de comunicación, en los ámbitos culturales.

En esa organización de la potencia plebeya se juega, también, el destino de la región. Carta abierta, con sus palabras y sus asambleas, con su preocupación por nombrar y su voluntarioso compromiso, con su disposición a enlazar ámbitos que parecían condenados al antagonismo o el desconocimiento, con su alistamiento en los conflictos y su temporalidad reflexiva; Carta abierta, con su bagaje, querrá ser parte de ese proceso.

FIRMANTES: Buenos Aires – Córdoba – Chaco - Gran Buenos Aires zona sur – La Pampa - La Plata –– Mar del Plata – Mendoza – Misiones –Neuquén - Santa Fe –Tucumán.
http://mail.google.com/mail/?ui=2&ik=27ae33a06d&view=att&th=121e699905d1415e&attid=0.1&disp=inline&realattid=f_fvzwwrrr0&zw

4 jun 2009


24 may 2009

Sur -Horacio González
“El Gobierno debe hacer un llamado a la clase media”
“Todos esos discursos conservadores están en tres grandes retóricos como Jorge Bergoglio, Mariano Grondona y Elisa Carrió"
“Todos esos discursos conservadores están en tres grandes retóricos como Jorge Bergoglio, Mariano Grondona y Elisa Carrió"
11-05-2009 / El intelectual de Carta Abierta recomienda leer a Hobbes para entender la derrota cultural de una clase “tacaña, miedosa, atrincherada y tinellizada”.
Por Francisco Balázs fbalazs@miradasalsur.com

Es uno de los intelectuales más lúcidos de la Argentina, preside la Biblioteca Nacional desde diciembre de 2005 (cuando reemplazó a su amigo Elvio Vitali, que falleció en ese momento). Horacio González no le escapa al compromiso político y es por eso que, además, desde el año pasado integra el espacio Carta Abierta.
–¿Cómo analizás estos comienzos de campaña y las declaraciones de una vuelta al 2001?
–No, no va a ser al 2001. Va a ser a un gobierno, no sé cómo definirlo… Hemos visto nuevas derechas y hemos roto los conservadurismos. No lo puedo definir fácilmente. Uno puede imaginar que vayan a dejar sin efecto lo de las Afjp, las estatizaciones.
–¿Y como estrategia...?
–...No. Yo no creo que dé resultado. Porque son elementos de la política del miedo que no coinciden con el discurso perverso del miedo que habría que dar.
–¿Cómo se seduce a la clase media? ¿Cómo se la suma o recupera?
–A mí me parece que al gobierno le falta hacer un llamado a la clase media. Entonces los discursos se reiteran en términos de comparar favorablemente esta experiencia, con lo de la Alianza. El final del gobierno de De la Rúa, modelo catastrófico al que no hay que volver y no son elementos que defienden muy bien la estructura espiritual del votante que está atenazada por sentimientos no fácilmente definibles, ya sea por la inseguridad, o por cualquier miedo que provoca el magno relato, como la dificultad de la vida urbana. El gobierno sale muy perjudicado por la ausencia de ese llamado. El llamado es un elemento esencial de la política. Implica no sólo decir lo que hicimos, sino llenar los poros huecos de esta situación, de la incerteza, de lo abismal de esta vida colectiva. El llamado es un estilo de lo político y es su esencia. Es la promesa, es valorizar y reconstruir lo popular. Para eso tiene que haber discursos adecuados. Y además la idea de llamado debe incluir la observación crítica de las propias acciones.
–Pero en el caso de que efectuara esos llamados y marcara un línea de lo pendiente, ¿no alejaría
aún más a esos sectores que hoy le son esquivos?
–Es mejor asumir ese riesgo que intentar la mimetización en éste último tiempo para, de alguna manera, acercarse a la gente. Las palabras kirchneristas fueron las necesarias para una gran transformación moral y cultural en la Argentina. Sin embargo el diccionario del kirchnerismo necesita una fuerte innovación.
–Lo testimonial de las candidaturas, por ejemplo...
–En lo plebiscitario, los testimoniales son relevantes. Me parece que va a tener que entregar -o no- el espíritu de la transformación a una secuencia del justicialismo que nos llevará nuevamente a una Argentina mediocre y conservadora. El acto de la CGT en la 9 de Julio, con estructuras sindicales que merecen las críticas que se le han hecho, contuvo sin embargo a una buena parte de una clase obrera en el estilo estamental de los sindicatos, donde también hay una potencialidad. Esa potencialidad también está en sectores de clase media, y hay que desatarla.
–Hay un intento de recuperar formas de la comunicación, de hacer proselitismo caminando calles, pueblos, ciudades; de lograr el contacto personal... ¿Cómo ves ese intento?
–No está mal, creo que el caminar y el hablar tienen que combinarse, son dos cosas fundamentales. En la política está el caminante y el orador, creo que las cosas deben articularse. Para mí esto forma parte de la reposición de la idea del llamado, porque el llamado se dirige a los incrédulos, a los que creyeron y no creen más. Nadie sabe bien cuál es la estructura retórica última en el lenguaje de los medios. Lo que hace De Narváez es de algún modo ofensivo para el pueblo argentino. Tiene una carga de ofensividad en todos los sentidos, incluso en el sentido militar, ofensiva ante la autonomía de las creencias públicas. Sin embargo, recoge el falso optimismo del modelo publicitario que invade los medios
–Una simplificación que evita cualquier intento de repensarnos como sociedad.
–Creo que el gobierno no puede perder la utopía, el que la pierde sonó. El gobierno, acorralado por la derecha, la tosquedad, la necedad, el dinero de De Narváez. Se trata de una concepción simbólica de una gran pobreza que parte de la base de decir “soy rico, soy millonario”. Es una humillación que no se está percibiendo como tal. Por otro lado, que la señora Michetti seduzca al electorado demuestra una gran deficiencia colectiva. Todos esos discursos conservadores están en tres o cuatro grandes retóricos como Bergoglio, Grondona y Carrió... La señora Michetti reposa en esos elementos y tiene un elemento de supresión drástico de una reflexión más profunda. Lo que me interesa de la supresión de la reflexión -es decir, la autoinhibición de una reflexión profunda- es que de alguna manera es reclamado por las clases medias que no quieren ser interrogadas por la historia. Interrogar nuestra historia reciente aportaría un provechoso debate que pareciera no interesar mucho a la dirigencia política. Hay dos clases de políticos en la Argentina. El gobierno, si piensa interrogar la historia, tiene que hacerlo mucho mejor, tiene que mejorar sus instrumentos. Todos los demás políticos, Solá, De Narváez, Michetti, Carrió, Grondona, tienen como propuesta la no interrogación de la historia. Interrogar la historia es interrogar el papel del pueblo argentino y reponer la idea de pueblo argentino, no la idea de público, de espectador, de audiencia, de mediciones.
–Esa supresión de la reflexión que menciona, ¿no es también un logro de los sectores más conservadores…
–Tiene el lenguaje del fin de las naciones. Acá lo que se juega es el fin de un concepto, caro a la memoria pública, de que hay una Nación Argentina abierta al mundo. Fijate, en un candidato como Reutemann, ¿dónde está la secuencia del legado nacional? No existe. El gobierno, aunque de forma titubeante, todavía la tiene. También está en grupos como el de Pino Solanas, y por eso yo personalmente tengo una herida interna muy grande… Para mí, un drama profundo en este momento es que Pino -y la tradición que representa Pino Solanas- no haya coincidido con el gobierno.
- ¿Por qué el gobierno también dejó escapar esa posibilidad al no explorar sus propias fuerzas? ¿Cuántas posibilidades convergentes han sido perdidas con Néstor Kirchner?
–Desde hace varios años hay importantes sectores que se podrían encuadrar en el campo de la nacional y popular que en sus críticas y su distanciamiento del gobierno demuestran a veces un discurso más reaccionario que el de la misma derecha...
–Yo le pondría un solo título: es la tragedia argentina, la tragedia del movimiento transformador en la Argentina. Se suma el hecho de que interviene, de una manera tan decisiva, el factor del escándalo en la política, la fácil moralización, que no atiende al tejido último de la sociedad. Se trata del concepto de la corrupción, tal como lo plantea el pensamiento de Carrió. Ciertos formas de la izquierda han tomado enteramente el programa de la estructura de la corrupción como significado absorbente de toda la vida política. Esto no quiere decir que no haya elementos que deban juzgarse en cualquier institución y en este gobierno también. Finalmente, va a haber un gobierno universal de los Savonarola de los medios de comunicación.
–El recurrente pedido de republicanismo e institucionalidad...
–Toman al republicanismo en su versión de derecha, en su versión del formalismo de las instituciones. En realidad es el republicanismo reaccionario a diferencia del republicanismo revolucionario de Maquiavelo, que es la historia del movimiento social del siglo XX, la revolución francesa... y del peronismo también, que también es un republicanismo revolucionario.
–Más allá de cierto rumbo errático del gobierno, que se deja acorralar por el discurso de la derecha, que no se anima a este llamado que mencionás, ¿a qué atribuís este distanciamiento de los sectores medios?
–Hoy no sabemos dónde están las categorías de Jaureteche, todo fue absorbido por una idea profundamente trabajada por los medios de comunicación centrales. En ese sentido me parece que hay que leer a Hobbes, para ver la vida urbana hoy: tacaña, miedosa, atrincherada, tinellizada, derrotada. Una gran derrota cultural o moral, una derrota ética y espiritual que se hace en nombre de la preservación del elemento básico de toda la historia de las burguesías, que es la pequeña propiedad que no tienen y que sienten amenazada. Por eso cité a Hobbes, por la necesidad de construir un Leviatán, que es el Leviatán mediático. La construcción de los públicos del miedo se hizo sin hechos reales, con la capacidad generalizadora que tienen los medios de comunicación, casi bíblica: un hecho son todos los hechos. Pero esto no sucede por una mentalidad mezquina de los medios, está en la estructura técnica del relato en los medios. Un asalto en la puerta de mi casa son todos los asaltos. Todo esto no está comprendido por la clase política argentina, que está en condiciones de encarnar un nuevo llamado a los escépticos, a los no creyentes, a los que estuvieron y no están.
–Un llamado que convoque a un cambio...
–Sí, sí, ese llamado hay que hacerlo. Y para el gobierno implica inevitablemente hablar de sus decisiones. Pero el llamado es lo que recorre con ansiedad de cambio la sociedad. Si en la sociedad argentina dejara de recorrer una ansiedad de cambio colectivo, desaparecería la Nación Argentina. Esto es así sin la menor duda. Como no ha desaparecido, y probablemente no vaya a desaparecer, esa ansiedad colectiva de cambio existe y descansa en la señora Michetti, en Macri y De Narváez. Es un descanso provisorio, está esperando el llamado.
–De este último tiempo, ¿qué aspectos positivos rescatás en lo político, lo cultural, lo literario, lo artístico? ¿Qué te entusiasma, te da esperanza?
–Veo que en la vía intelectual, artística y en la corriente de fuerte indagación sobre la ansiedad pública, hay una necesidad de tener nuevas obras. La vida literaria es muy rica en la Argentina, la experimentación sigue produciendo grandes novedades. Creo que éste es un período artísticamente muy fructífero; es uno de los períodos más creativos desde el punto de vista intelectual y artístico.
Esto hay que reconocerlo, porque parecería cargarle un beneficio al gobierno, que también lo tiene porque es un gobierno de las libertades públicas. Este es un gobierno que introduce la novedad de la absoluta convicción en términos de la no represión de las manifestaciones públicas; se podría pedir más en ese tema, pero si uno lee la historia argentina… desde el 25 de mayo en adelante ya es mucho… eso es un hecho que no se lo reconozco vinculado también a la creación artística, falta igual una gran novela, falta que surja un gran pensamiento plástico, todo eso también forma parte de la promesa. El gobierno debe decir que se necesita lo nuevo, hacer un llamado a que el arte intervenga en la creación de lo nuevo. Todo eso debe hacer el gobierno; si no, es simplemente un juego institucional de políticos profesionales. Un gobierno es una aventura. Este gobierno tiene un poco de eso, su desprolijidad forma parte del recuerdo de su origen aventuresco, lo aventuresco forma parte de un sujeto que está pensando su propia fuerza de una manera interesante. Eso lo veo como un valor positivo.
–Respecto de los reclamos de clase media, ¿cuánto pueden tener de atendible y rescatable, por ejemplo, cuando demandan más seguridad?
–La clase media es permanentemente reversible. Hay un sector de la clase media muy activo, de la militancia de derecha seguritistas, como ocurrió con las militancias del 55 de la clase media que contribuyó al derrocamiento de Perón. Años después, esa clase media o sus hijos hicieron una especie de transfusión de emblemas pero al mismo tiempo con un jacobismo de derecha en la Argentina. Hoy la clase media está tomada por un jacobinismo de derecha. Los jacobinistas después pueden enlazarse con una forma colectiva de empujar una transformación del país. Creo que el elemento jacobino tampoco es imprescindible; yo diría elementos democráticos jacobinos en la clase media. Hoy hay un jacobinismo de derecha que es hegemónico, que es de donde sale Macri. Macri no es un jacobino pero De Narváez sí, tampoco lo es Reutemann. Pero lo clase media está esperando un líder jacobino de derecha hoy.
–¿No es preferible un gobierno que se anime a dar esos pasos, ese llamado, corriendo el riesgo que eso puede implicar, pero que al menos deje una marca muy clara de sus intenciones?
–Antes que tomar el lenguaje de la oposición para salvarse, es preferible arriesgar a perder sus posiciones pero establecer un mojón, una reflexión del pueblo argentino. Esto es posible, alguien lo hará. Por eso sería absurdo decir que siga Reutemann, que siga no se quién, son pensamientos menores. Este gobierno no debe tener esos pensamientos, debe tener el pensamiento de la dignidad de la defensa de lo que ha hecho. Y si es necesario asumir las consecuencias, y bueno, esto es lo que quisimos hacer.
–Dejar ese testimonio...
–El testimonio es muy interesante. La idea testimonial es interesante, aunque está desplazada. Da la impresión de que no siempre los logros fueron reconocidos o valorizados por una parte importante de la sociedad. Pero hay valores que incorporó la sociedad argentina. Tendrá que venir alguien que diga que esto no es así, "el señor Grondona nos dijo que había que reprimir", hay que ver si viene alguien así… La sociedad es un instrumento que se lamentan todos, esperemos no ver a la sociedad argentina lamentándose perdidamente cuando los políticos de la anticorrupción revelen realmente que son los políticos de una nueva represión. Esperemos que ni ocurra eso ni que la sociedad argentina tenga que ir al muro de los lamentos, como ocurrió tantas veces a lo largo de su historia.
–Bueno, la reacción de la sociedad tras la muerte de Alfonsín es muy interesante.
–Sí. La clase media se puede definir como el ejercicio de una reflexión terrible.

19 may 2009

COMISION DE MEDIOS AUDIOVISUALES
EN CARTA ABIERTA
Informa

Fecha: 17 de mayo de 2009 22:08
Asunto: CONFIRMAN A BUENOS AIRES COMO SEDE DEL TERCER CONGRESO DE AGENCIAS DE NOTICIA

Guía : AGENCIAS DE NOTICIAS-CONGRESO

Título : CONFIRMAN A BUENOS AIRES COMO SEDE DEL TERCER CONGRESO DE AGENCIAS DE NOTICIAS

Beirut, 16 de mayo (Télam).- El Consejo Mundial de Agencias de Noticias confirmó hoy que Buenos Aires será la sede de su tercer congreso, que está previsto realizarse entre el 20 y el 23 de octubre de 2010, según se acordó en un encuentro que contó con la asistencia de una veintena de agencias noticiosas.

El congreso que se realizará en Buenos Aires sesionará bajo la consigna "Desafíos y oportunidades para las agencias noticiosas en el Siglo XXI", sobre la base de propuestas presentadas por Télam, que fueron aceptadas por los integrantes del Consejo.

La invitación que Télam cursó a las 200 agencias que participarán el Congreso en la capital argentina, mencionará una serie de temas que serán debatidos por grupos de trabajo durante el encuentro, en un hotel de la ciudad de Buenos Aires.

El temario del Congreso de Buenos Aires comprende, entre otras cuestiones, los nuevos servicios y tecnologías, los nuevos competidores que surgen en el mercado periodístico, el nuevo papel para las agencias locales, nacionales, regionales e internacionales y la figura del "periodista de multimedios", resultante de los cambios que se operan.

En el Congreso de Buenos Aires está previsto designar a Martín Granovsky, presidente de Télam, como titular del organismo mundial de agencias hasta el 2013.

El gerente de Relaciones Institucionales de Télam, Juan Manuel Romero, afirmó que para la agencia "es muy importante recibir al resto de las agencias del mundo y poder avanzar con ellas en propuestas de integración y colaboración profesional", Romero señaló que, además, es importante para "comprender los cambios que surgen en este siglo en nuestra actividad y también para mostrar el cambio experimentado por Télam en los últimos años". (Télam).-

os-sr-gel 16/05/2009 07:55

8 may 2009

Proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales

Viernes 8 de mayo a las 19:30hs

En el gimnasio del Colegio Nacional de Adrogué.

Proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales

Disertarán:

LUIS LAZZARO

Coordinador General del COMFER.

NÉSTOR PICCONE

Director de Contenidos de la Secretaría de Medios de la Nación.

RODOLFO HERMIDA

Integrante de la Comisión de Comunicaciones de Carta Abierta Bs As

Será transmitido en vivo por la Radio FM Ilusiones 98.5 MHZ de Longchamps

POR MAS CULTURA NACIONAL Y POPULAR

POR UNA NUEVA LEY DE MEDIOS

Convocan:

Carta Abierta GBA Sur Alte Brown, Agrupacion Estudiantil Los chicos del 41, SUTEBA Alte Brown, CTA (Alte Brown), Instituto Superior de Formacion Docente de Nivel Superior Nº 41 – Adrogué, Foro politico y social Envar Cacho El Kadri, Frente Transversal Alte Brown, Partido Socialista Alte Brown, Libres del Sur Alte Brown, Agrupación Rodolfo Walsh, Cineargento - Instituto Superior de Cine, Periodico El changuito de Burzaco, FM Ilusiones, Analiti-ka Ctro de Estudios.

cartaabiertagbasur@gmail.com



27 abr 2009

UNIVERSIDAD
Carta Abierta

El espacio Carta Abierta invita a participar del Foro de la Cultura en la ciudad de Buenos Aires para la discusión del proyecto de Ley de Servicios Audiovisuales. El debate se realizará mañana, a las 11, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA, en Figueroa Alcorta 2263, con la participación de Gabriel Mariotto, Liliana Mazzure y representantes del arte y la cultura nacional.

29 mar 2009

Carta Abierta V

Restauración conservadora o profundización del cambio

Recorre la Argentina la fanfarria de una restauración conservadora, expresión de una derecha vieja y nueva. Con arrebatos cambiantes, a veces con estridencia, muchas veces en la penumbra, nerviosamente se preparan. Van de reunión en reunión, en una coreografía que se hace y rehace bajo la bitácora de semanales gacetilleros del gran desquite. Ventrílocuos, pronostican el próximo viraje. El fin de la pesadilla. No llegan a ser aún la Santa Alianza.
Pero a falta de un Metternich, pululan políticos de diversas historias y procedencias, estilos comunicacionales aparentemente objetivos y representantes de economías facciosas que apuestan a recrear un Estado sin capacidad de pensar el conjunto de la Nación, cuando es necesario transformarlo en el sentido contrario, sacudiéndose sus modos neoliberales y su debilidad institucional. Los restauradores exudan el deseo de recuperar los fastos de la Argentina del primer centenario, aquella en la que la mitología agroganadera representaba los fundamentos de la Nación. Sus narrativas del presente se inspiran en las injusticias y desigualdades del pasado.

Ellos realizan sus rápidos cálculos de reposición del viejo orden. Alegan pureza institucional, pero se han abstenido de hacer gala de ella cada vez que les tocó actuar en tareas de responsabilidad. Esgrimen que se han superado los límites tolerables en materia de seguridad, pero en vez de pensar los abismos sociales que sólo se remedian con políticas democráticas y con el desafío aún pendiente de una nueva distribución del ingreso, expanden un miedo difuso preparando futuras agencias y formas regresivas de control poblacional. Vigilar y castigar parecen ser sus recursos privilegiados, el núcleo primero y último de la brutal simplificación de la anomia que subyace a una sociedad desquiciada por la implantación, desde los años de la dictadura videlista, de un proyecto de país fundado en la exclusión, la marginalidad y la miseria creciente de aquellos mismos que acabarán convertidos en carne de prisión o de gatillo fácil.

Si es el caso, no vacilan en aceptar pigmentos de “izquierda” para presentar un proyecto que pertenece a las fantasías recónditas de una nueva derecha mundial. Desenfadados, anuncian que todo lo que harán no será contradictorio con la asunción de “la política de derechos humanos”. El neo-conservadorismo argentino ha aprendido a no ser literal como sus ancestros. Puede ser también, si lo apuran, un “progresismo de derecha”, imbuido de los miles de fragmentos sueltos que vagan por los lenguajes políticos. Todo vale. Pueden tomar las premisas de una lengua que hace poco pertenecía a los movimientos sociales de transformación.
O pueden sonreír por lo bajo pues alguien sustituyéndolos reclamará magnas puniciones y pronunciará el supremo veredicto: “pena de muerte”. Será la forma sublimada de indicar el rumbo de la reingeniería de una “sociedad turbada”, una Argentina que reclamaría la pastoral de la seguridad, que en vez de considerarse un grave problema que debe convocar imaginativas soluciones económicas, democráticas, laborales y pedagógicas, es visto como una peste medieval que exige periódicos exorcismos de punitivas sacerdotisas y ávidos prelados.

Junto a la complicidad con quienes exigen un cadalso público como forma de una nueva razón disciplinadora, los mundos políticos de la restauración conservadora extienden bruscamente ante sí el descuartizado mapa de las ideologías argentinas. Unos buscando “patas peronistas”, otros “patas liberales” y otros “patas radicales” para lo que creen que son sus baches a ser rellenados con cuadrillas políticas nocturnas de urgencia. Confunden política con pavimentación. Se entrecruzan en el complaciente intercambio de figuritas sobre el vacío que se atribuyen a sí mismos. Comienzan por reconocerse carentes, vivir en el socavón de su propia escasez.
No sorprende que la decadencia de las grandes ideas de cambio social haya traído aparejada la decadencia del lenguaje político. Las viejas corrientes políticas, que supieron ser corrientes de ideas, son ahora partes de un pensamiento rápido, aleatorio, que se arrastra por el piso como un mueble que desgastó sus soportes. La nueva derecha, forjada en los lenguajes massmediáticos, carece de escrúpulos a la hora de arrojar por la borda ideas y principios o de adherirse a los restos tumefactos de tradiciones antagónicas; lo único que le importa es conquistar, por la vía de la simplificación y el vaciamiento ideológico, a una ciudadanía apresada en las matrices heredadas de los noventa menemistas. Pretenden organizar las filas del individualismo atemorizado pero si triunfan no gobernarán como estrategas de la concordia social sino como artífices de una implacable revancha represiva.

Los representantes de la restauración han memorizado así archisabidos preceptos, míseras cartillas para refundar el Orden Conservador, pero se sienten vivados por los abstractos públicos presentados como momentánea platea popular sustituta. Saben que actúan en medio de poblaciones estremecidas por los diversos planos de una crisis civilizatoria de la que dicen no tiene conclusión visible, pero la suelen ver como parte de un oscuro deseo de que esa crisis llegue pronto a la Argentina como “gran electora catastrófica”. La crisis mundial sería la prestidigitadora de una devastación. Desarticularía previsiones, refutaría políticas públicas y esparciría desempleo, inestabilidad o pánico. Y les daría votos. La conciencia invisible del conservador se mueve en todos los rubros de la lengua movilizadora, pues sabe que hay un público difuso extendido en todo el país que lo escucha y que proviene de muchos legados políticos destrozados. Se parte del anhelo de que la crisis venga ya. Que irrumpa por fin esa crisis mundial y derrote a los esfuerzos que se hacen por conjurarla, a veces buenos, otras improvisados sobre el vértigo que la crisis impone, no siempre efectivos.

En el inconciente colectivo de la restauración se halla emplazado el pensamiento de que la “llegada visible de la crisis” equivaldría a una admonición mesiánica que se encargaría de derrotar a los frágiles gobiernos a martillazos del Dow Jones y drásticos patrullajes del Nasdaq. Ninguna conciencia parecen tener de que esas catástrofes en el centro del mundo se han llevado consigo los paradigmas sobre los que construyeron sus capitales político-intelectuales. Más que paradigmas, son sofismas que no cesan de repetir a despecho de las evidencias. Eluden dar cuenta de la gravedad mundial de la crisis para menoscabar las medidas que atenúan sus ondas expansivas más duras. No se atreven a reconocer que la demora y cierta “suavidad” relativa de la crisis en Argentina se vincula con las políticas gubernamentales de moderada desconexión de las lógicas financieras del capitalismo contemporáneo. Los restauradores repiten sus axiomas ya fallidos y no trepidan en solicitar el fin de la desconexión: volver al seno del FMI es ya una consigna de batalla.

Los líderes del "partido del orden", mientras aguardan el auxilio de la crisis, no pueden atravesar ciertos escollos que surgen de estos barrios. En los últimos tiempos se ven enfrentados a un dilema de parroquia: el nuevo bloque agrario trae la sorprendente fusión en las consignas de los agronegocios de sectores sociales que antaño se diferenciaban en distintos tipos de actividad agropecuaria. Ellas habían dado origen a asociaciones discrepantes en la acción gremial. Pero una reluciente soldadura material y simbólica ha ocurrido frente a las nuevas características tecnológicas y empresariales de la explotación de la tierra sobre el trasfondo de ganancias inesperadas. Se trata de un bloque “enlazado” que, bajo un débil manto de republicanismo, se propone la cruzada restauradora y para hacerlo puede declarar vetustos a los desvencijados partidos remanentes.

Los restauradores anuncian que están frente a una impostura histórica pero llaman impostura a novedades introducidas por un juego democrático que sin duda es desprolijo pero vital; anuncian que están frente a manifestaciones de locura y tilinguería, pero reclutan en sus filas los oportunistas de un desvarío antisocial que en el pasado se excusó en nombre del racionalismo formal para desmantelar las aún no recompuestas defensas públicas en torno al trabajo y la producción. Anuncian también que están frente a un gobierno errático, peligrosamente estatista –si son liberales-, e insensible a lo social –si asumen aires ocasionales de izquierda. La impostura de la que acusan al gobierno atraviesa de lado a lado su lenguaje, en especial cuando recurren a antiguas y venerables simbologías populares en nombre de intereses antagónicos de esas tradiciones.

Este tema es necesario recorrerlo claramente. El gobierno se halla en medio de una tormenta social y política –local e internacional- acerca de la cual, tanto como no se puede aceptar que la haya provocado en lo que tiene de incierta, tampoco es posible dejar de ver en sus medidas más atrevidas el origen de las hirientes esquirlas que recibe como respuesta y debe afrontar. Estas medidas ya se conocen, y van desde los primeros gestos en relación a fuertes reparaciones simbólicas que desataron nudos asfixiantes de la historia hasta el pasaje de las existencias de las AFJP a la esfera pública bajo administración estatal o el profundo y necesario proyecto de ley de medios audiovisuales, sin dejar en un segundo plano la recuperación de una perspectiva latinoamericana que abandonó el paradigma de las “relaciones carnales” para encontrarse con irredentas pertenencias histórico-culturales.
Con sus diferencias y particularidades, los procesos bolivianos, venezolanos, brasileros, ecuatorianos, cubanos, uruguayos, chilenos, paraguayos, nicaragüenses, salvadoreños, no nos dejan pensar que esta hora latinoamericana va a ceder su horizonte de realizaciones ante la agresión mancomunada de las nigromantes y los hechiceros del retroceso. Y sabemos que la difícil encrucijada económica y social no puede sortearse sin la composición de tramas políticas, económicas y culturales de alcance regional.

El ciclo abierto en el 2003, no sin titubeos, produjo una diferencia con las formas de gobernabilidad anteriores, diferencia surgida de la lectura de los acontecimientos de 2001, cuando el protagonismo popular sancionó el fin de aquellas formas. Diferencia que se percibe en sus intentos democratizadores (que van desde la modificación virtuosa de la Corte Suprema hasta la afirmación de una política de derechos humanos que retoma las invenciones y reclamos de los grupos organizados por su defensa), en el tipo de encuentro que propició con los movimientos sociales (entrecruzamiento de diálogos y no de medidas represivas), en el planteo de núcleos centrales para una sociedad justa (desde la enunciación de una pendiente redistribución del ingreso hasta la extensión de los derechos jubilatorios y la reposición de la movilidad de los haberes), desde la innovación en políticas de defensa hasta la decisión de no rendir ante el altar de la crisis los sacrificios tradicionales del trabajo y del salario.

Se conocen también sus deficiencias. Existe un gran contraste entre acciones innovadoras en campos sensibles de la vida social y apoyaturas que arrastran estilos rígidos, no decididamente democráticos, de organización política. Nos referimos a una escasa renovación en los sostenes oficiales del gobierno, cuando no a un chato horizonte de conveniencias sectoriales –encarnadas por lo general en porciones extensas del Partido Justicialista- y específicamente en el profundo error que se comete con alianzas como las de Catamarca, donde se marchó junto a la figura que gobernaba la provincia cuando sacudía al país el caso María Soledad y con las huestes de un confeso ladrón.
También lo que implica la cercanía con Aldo Rico en San Miguel, para mencionar sólo los casos que más hieren. No sólo por lo que componen, también por la ausencia que revelan de otra construcción política capaz de efectuar una interpelación popular, convocar a los hombres y mujeres, a los trabajadores, a los desocupados, a los que estudian y los que crean, a apoyar y expandir una diferencia que efectivamente existe en ciertos actos y se opaca en la rutina de las antiguallas partidarias. No es casual que en las entretelas de estas alianzas de ocasión con personajes sin moral y sin conciencia, que han navegado los últimos veinte años de vida política, haya tomado cuerpo la “idea” de una “salida ordenada” del kirchnerismo, manejando figuras como el cáustico sojero fórmula 1. Esa salida –engalanada con prefijo post- dejaría al pueblo como rehén. Se trata, en realidad, de la restauración conservadora con la misma soja al cuello pero con Hugo del Carril en la vitrola.
El gobierno se recuesta sobre una estructura partidaria que parece garantizarle un piso electoral imprescindible, sin transitar por sendas en las que se podría vislumbrar un horizonte distinto. Comprender la carencia no significa aceptar la solución como la única posible. Es, más bien, anticipar los costos a pagar.

Son temas que es necesario revisar. La dignidad de un proyecto social de cambios requiere que sus apoyos surjan convencidamente de llamados a las vertientes sociales, productivas y culturales que esperan participar en un movimiento que pueda gobernar en medio de desafíos fundamentales y vencerlos innovadoramente. Ese llamado aún no ha ocurrido aunque, como debe brotar de los pliegues críticos de la sociedad, es necesario encontrar en la sociedad civil el lenguaje y los argumentos para concretarlo. Un lenguaje sensible a una sociedad que se ha transformado y cuyas disidencias internas, sus polémicas públicas, no pueden ser explicadas sólo con la cartilla de las anteriores lecturas nacional-populares.
El desafío es apropiarse de aquellas lecturas pero entramadas en una nueva y compleja realidad; de reencontrarse con los afluentes de una memoria de la justicia y la igualdad en el contexto de inéditos saltos al vacío del capitalismo actual. Es bajo esta perspectiva que reconocemos la trascendencia de lo abierto en mayo del 2003 y que no olvidamos las enormes dificultades que existían y que todavía persisten para construir un proyecto democrático y popular. Algunas izquierdas, como lo han hecho repetidamente, no atinan a dar cuenta de la singularidad de los acontecimientos. Es hora de entrelazar miradas, perspectivas, tradiciones y biografías diversas que comparten el ideal emancipatorio, intuyendo que la hora argentina reclama una fuerte toma de partido que sea capaz de enfrentar la restauración conservadora.

No queda mucho tiempo para ello. Pero reconocer las dificultades no implica bajar los brazos. Las consecuencias de un triunfo de la coalición conservadora pueden ser graves, pero este documento quiere ser de esperanza y de reagrupamiento en la lucha. Veamos: en la Ciudad de Buenos Aires está en curso una experiencia. La gobierna una derecha que con remozada gestualidad despliega destructivos ataques a las instituciones públicas de la ciudad, rastrilla las calles con anteojeras represivas y no desdeña ocasión de borrar aquello que otros pensamientos políticos habían inscripto en la vida estatal. Gobierna esa derecha por su capacidad de seducir a un electorado dispuesto al festejo de fórmulas abstractas que (ilusoriamente) resolverían problemas complejos.
Pero el progresismo porteño aún merece una revisión crítica y el gobierno nacional el cuestionamiento de su escasa reflexión sobre la peculiar sensibilidad cultural y política de la ciudad. Cuando algo permanece intratado, cuando no se lo considera en su especificidad, es arrojado a un trato consignista, abstracto, reactivo. Campo fértil para las derechas, con sus maniqueísmos excluyentes. Por eso, se arriesga demasiado cuando se trata con categorías deseñosas a una ciudadanía que puede ser complaciente y superficial, pero en ocasiones, además, díscola y crítica.
También el riesgo es altísimo cuando se renuncia a considerar ciertos temas, como el de seguridad, por lo que arrastran de amenaza. Las grandes ciudades argentinas, escenarios y protagonistas de luchas emblemáticas de la historia argentina (desde las huelgas de la Semana Trágica o la Reforma universitaria hasta el Cordobazo; desde el 17 de octubre o la huelga del Frigorífico Lisandro de la Torre hasta las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001), esas mismas ciudades han sido permeables al discurso neoliberal. Pero las ciudades anteriores persisten.

Tradiciones culturales y memorias comunitarias subyacen a la espera de una invocación política que las reavive y contenga. Nadie es dueño de la conciencia de los millones que viven, sueñan y despotrican en estas urbes. La crisis puede ser oportunidad de reabrir esa historia y para considerar los núcleos potentes de las luchas urbanas actuales: la confrontación contra la precarización del trabajo y el desempleo, el enfrentamiento contra las añejas pero actualizadas formas de opresión a las mujeres, para nombrar sólo algunas. No damos por perdida esa apuesta por arrebatar las ciudades de sus cautiverios mediáticos y sus temblores restauradores.

Cuestiones vitales como el modelo energético, el régimen de entidades financieras, el transporte ferroviario y fluvial, la explotación minera, requieren formas de desarrollo viables que no acepten fáciles composiciones con empresas transnacionales que no tienen hipótesis de preservación ambiental ni se componen con un modelo económico nacional autónomo.
Es necesario actuar con criterios eficaces en torno a crear opciones económicas democráticas, donde un pragmatismo inmediatista no sustituya un proyecto más profundo de economía distributiva, proteccionismo democrático, urbanismo integrador e inclusivo y ordenamientos normativos que impidan la rapiña de recursos. Esto requeriría de instituciones estatales con capacidad de desplegar políticas públicas, con efectiva llegada a todo el territorio nacional. Pero sabemos que, si entre los méritos del ciclo abierto en el 2003 está el de resituar la importancia del Estado, también es claro que el realmente existente no está a la altura de esa relevancia.

Se han desplegado, sin embargo, considerables apoyos a los compromisos científicos sustantivos, expandiendo la investigación, los presupuestos a ella destinados e incentivando la innovación intelectual en la vida social productiva. En este mismo itinerario, queda pendiente la renovación de las fuentes de la reflexión crítica sobre estas materias, sin esquematismos ni fervores momentáneos que demoren el encuentro de los grandes núcleos de acción intelectual creativa en torno a la ciencia, el arte, el urbanismo, los medios de comunicación, el lenguaje, el diseño y las tecnologías. La creación del Ministerio de Cultura de la Nación, capaz de articularse con el de Ciencia y Tecnología, permitiría pensar la inteligencia y la creatividad sociales en conjunto, no como secciones estancas de acciones nómadas.

Por todo esto, llamamos a ejercer el derecho de crítica autónoma dentro de un gran campo de apoyo a los aspectos realizativos que ha encarnado el gobierno nacional. El momento lo reclama. No somos partisanos de una axiomática y binaria contradicción fundamental, aún cuando reconozcamos que las situaciones críticas conllevan, a nuestro pesar, un borramiento de matices. Debe haber distintas variantes y situaciones para los pensamientos críticos.
Pero tampoco el gobierno es ese manojo irreversible de contradicciones obtusas que a diario nos propone la vasta maquinaria mediática que lo envía al patíbulo en miles de minutos diarios de televisión, acudiendo a las doctrinas ubicuas del escándalo y el odio, en uno de los momentos más graves de irracionalismo asustadizo y de no tan encubiertos racismos que haya vivido la sociedad argentina contemporánea.
Esa ofensiva de una derecha agromediática que no deja nada por tocar ni ensuciar, que corta rutas y agita conspiraciones, nos persuade de la decisiva importancia que adquiere no simplemente la defensa de la legitimidad democrática sino, más hondo y grave, del decisivo entrelazamiento de un proyecto popular con el destino del gobierno. Desatar el nudo que une ambas perspectivas constituye un error cuyo costo puede ser desmesuradamente elevado; imaginar que la caída de lo inaugurado en el 2003 puede ensanchar el horizonte popular y nacional es no sólo una gigantesca quimera sino una perturbadora irresponsabilidad histórica de los que todavía no comprenden el carácter y la dimensión del peligro restaurador.

La restauración tiene sus antenas y tentáculos preparados para aprovechar los deficientes reconocimientos mutuos que hemos tenido entre aquellos que en el pasado compartimos horas decisivas para constituir una fuerza popular transformadora desde distintas vertientes de la historia argentina. Llamamos entonces a que consideren favorablemente estas ideas, precisamente los compañeros de las izquierdas, de las corrientes nacional-populares, de los libertarismos, de los autonomismos y de los socialismos. Es imprescindible que sigan realizando observaciones críticas a las que siempre les otorgamos credibilidad, pero también les proponemos que las traigan a un seno común aunque heterogéneo de opiniones situado ante la urgencia de oponerse a la restauración conservadora. Pero no menos imprescindible es que se constituya una gran fuerza autónoma que recorra las diversas experiencias de transformación social y las devuelva a la esfera pública de un modo movilizador, renovado y creíble. Allí radica una de las apuestas sin la que resulta casi inimaginable la profundización popular de un proyecto democrático que vino a renovar las lenguas políticas en un tiempo dominado por las clausuras y las desesperanzas.

Llamamos a actuar contra la restauración conservadora de un modo creativo, inhibiendo su diseminación con argumentos sutiles y masivos, que pongan en evidencia su auténtica impostura, su anacronismo y la amenaza que suponen a cualquier forma de redención social, defendiendo los aspectos progresivos de la actual situación y haciendo explícitas las reservas, a modo de un necesario reencaminamiento de las acciones políticas populares. Llamamos a no dejarnos sorprender por el clima de desprecio que crean los operadores de una crisis anunciada, que es el ensueño de las viejas fuerzas del Orden con pañuelito de seda al cuello, gozando ahora de la masividad mediática con que instalaron el partido del miedo.
Llamamos a retirarnos de la quietud y a no quedar atados al comprensible malestar por los enredos que poseen muchos de los recorridos políticos de la hora. Porque la aparente claridad de los restauradores traerá al país los capítulos ya conocidos de la pasividad cívica, el descompromiso con el trabajo colectivo, la mediocridad política y el predominio de los círculos áulicos que operan en el servicialismo a los más oscuros poderes imperiales, cuyo resultado previsible es la multiplicación de la desigualdad, su marca más auténtica.

En estos meses, se desplegará una contienda electoral que tendrá mucho de plebiscito respecto de las políticas gubernamentales, que en algunos casos presentan deficiencias pero que configuran acciones reparatorias para una sociedad dañada. Las rutinas electorales –con sus desfiles de espantajos y sus diatribas mutuas- serían insufladas de otro entusiasmo si se las dota de un carácter programático.
De un programa en el que la defensa de los derechos humanos, la consideración de la seguridad sin reduccionismos represivos, políticas de retención de las rentas extraordinarias, estrategias de apoyo a la producción, la profundización de la integración regional, la preservación ambiental (incluidos los glaciares) y el debido cumplimiento de las aún pocas leyes existentes que prescriben los derechos de los pueblos indígenas, no puedan ser expurgados ni menoscabados. Por otro lado, también se estará debatiendo una de las más radicales medidas de distribución cultural: una ley que impulsa la democratización del sistema de medios de comunicación.
El proyecto, surgido de intercambios y consultas, estará recorriendo los vericuetos del debate en la sociedad civil antes de su trato parlamentario. No serán, no son, tiempos fáciles, portan una nitidez casi dolorosa y exigen renovadas pasiones.
Muestran que no hay para el pueblo argentino “salida ordenada” contra la restauración conservadora.

¡Profundicemos los cambios! Ese es nuestro llamado.

CARTA ABIERTA

marzo de 2009

Miembro