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21 nov. 2011

entregaría el viernes 11 de noviembre el título de “Doctor Honoris Causa” al presidente José “Pepe” Mujica.

 EL DISCURSO HISTÓRICO

A continuación, transcribimos en forma textual, el discurso del presidente José Mujica, luego de recibir la distinción otorgada por la UNLa:
“Queridos compatriotas, todos. Vamos a quitarle un poco de seriedad y de formalidad a este acto. Tengo que agradecer la generosidad de quienes dirigen esta casa, de las autoridades argentinas, representadas acá por su canciller, de los distintos estamentos institucionales que componen la argentinidad, a tantos recuerdos, a ustedes. ¡Yo no merezco esto! ¡Yo no me trago la pastilla! Esto se lo merecen muchos compatriotas anónimos, soldados, sin jubilación ni reconocimiento, que - a lo largo de muchas décadas - hicieron todo lo posible para que lo mío y lo tuyo no nos separen tanto. Para que, en definitiva, en nuestro paisito no haya gente con necesidades mínimas sin cubrir. Los luchadores sociales, los utopistas, los soñadores. Yo lo veo como un homenaje a ellos. Yo no tuve otro mérito que haber sobrevivido. Y si pasé algunos años - unos cuantos - a la sombra, fue por falta de velocidad, porque me agarraron (risas y aplausos). Sinceramente, no tenía vocación de héroe, ni perseguía homenajes, ni nada por el estilo, como tantos otros. Pero tuve la suerte que rodando y rodando, perduré. Un poco por suerte y - tal vez - por vasco y porfiado. ¡A eso le llaman coherencia! (aplausos) ¿Saben una cosa? Tenía razón Tirso: genio y figura hasta la sepultura. Venimos programados con un programa que se define en los primeros años de la vida. El asunto es si le ponemos causa a la vida o no, he ahí el gran dilema. 
Si vivís porque naciste y te transformás en una hoja al viento, para tener tarjetas y consumir hoy, cuando querés acordar, estás con reumatismo, panzón y viejo y se te escapó la vida. La otra, bueno, también estás con reumatismo, panzón y viejo, pero no se te escapó la vida porque seguiste soñando (aplausos). Esa es la diferencia. Ustedes están haciendo un evento que tiene que ver con don José Artigas, que nunca fue un general, o lo fue post-mortem, cuando necesitábamos alguien que nos unificara y estábamos tan peleados. Pero ustedes están en una ciudad, nada más ni nada menos, como Buenos Aires, haciéndole un homenaje a Artigas. El otro día anduve por el Chaco, donde fui a inaugurar una avenida que se llama “Artigas”. Y hoy fui a una plaza en Campana, con el nombre de Artigas. ¿Quién era Artigas? La memoria es presente cuando es un mensaje. La memoria es el precio de nuestras heridas, también, pero es también nuestra docencia. Vamos a las raíces, instintivamente, tratando de - en medio de la incertidumbre - ubicarnos frente al porvenir. Porque la duda siempre es porvenir y la verdadera lucha es por nuestros nietos, por las condiciones que les vamos a dejar a ellos, a quienes convocamos a la vida. Pero vamos para atrás, tratando de encontrar claves que nos ayuden en la incertidumbre del futuro.
Con Artigas en 1820, queridos estudiantes, sucumbe la pata popular de la Revolución de Mayo. Artigas es - por lejos - el fundador del Federalismo, con una visión de organización social definidamente republicana. Pero digo que sucumbe la pata popular que representaba Moreno - y algunos otros - con la desaparición de Artigas. Porque después de él, no se dice por América “que los indios se gobiernen a sí mismos”, no se levantan barreras proteccionistas selectivas para defender los ponchos de Tucumán y las carretas tucumanas de aquella incipiente industrialización que había empezado hacia fines de la colonia. Y había que defenderse de los ponchos de Manchester, de los recados, de las cosas de la industria de la nueva Inglaterra colgadas por todas partes. Nadie le iba a hablar en el Río de la Plata, donde se poblaban 800 cuadras con dos ranchos y asentaban el ganado cimarrón. Y hoy sabemos que esa superficie de suelo era lo suficiente como para sostener una familia, con un nivel decente de clase media incipiente, pobretona, pero clase media. ¡Y era un verdadero proyecto de país antioligárquico y republicano!
Y fui el otro día - que me llevó Landriscina - al Chaco a inaugurar una avenida. Porque los últimos soldados de Artigas fueron los indios abipones del Chaco, que le dieron una mano antes de cruzar pa’l Paraguay. Yo nunca me tragué esa pastilla de que estuvo prisionero y que no se quiso ir. ¡Un paisano de a caballo, de aquella época y que vivía a cientos de kilómetros de Asunción! ¡Se hubiera ido 400 veces, si se hubiera querido ir! Pero no se fue. Se refugió en el corazón de América, lleno de amargura. Y tuvo una visión penetrante: lo quisieron convocar para preparar al ejército y, cuando olfateó que era para pelear contra Rosas, les dijo “no” (aplausos). Por eso es un héroe terriblemente moderno. Porque, con las limitaciones de la época, peleando allá en la frontera, con una visión - sin cortapisas - republicana, cuando comenzaba la restauración en Europa y a muchos revolucionarios les temblaban las rodillas (porque ese asunto de la monarquía les pesaba y fuerte). Y había que luchar por la libertad pero - de vez en cuando - tirarle unas fichas al 0 (risas), por las dudas. Y andar con la efigie del rey y la mar en coche y comprender las necesidades de la gente que está en guerra.
Todo eso, todo el drama de esa época, hay que trasvolarlo. Y, por ello, también aprender una lección, siempre, siempre, absolutamente siempre: hubo malos extranjeros y peores americanos. Pero siempre hubo gente que - hasta instintivamente - estuvo pegada a ese sentido de patria. De ese sentir que viene muy de abajo, que - a veces - habla muy poco. Y que encontró, como pudo, la forma de organizarse, como decía cierto pensador: los caudillos de un movimiento independentista eran, tal vez, la forma de expresión de una democracia primitiva. Que no podía se asamblea para discutir programa, sino que se juntaba - naturalmente - en derredor de una personalidad fuerte y de una manera de expresarse políticamente.
Ha pasado mucho tiempo. Estos homenajes “Honoris Causa”… ¡Pero mirá tu, honoris causa…! (risas). Estamos en otra época, pero, ¿para dónde vamos? ¿Para dónde va el mundo? Porque los libertadores soñaban y, en alguna medida, tenían la imagen de la jurisdicción de los viejos virreinatos en la retina de su memoria infantil. Era, al fin y al cabo, la organización institucional que se sobrepuso sobre muchas fronteras que existían: la nación guaraní, quechua, etc. Los olvidados, los eternamente olvidados, los que con - todavía - tenemos deuda con tantos pueblos de América Latina, que estaban primero. Que tienen hasta su cosmogonía, una manera de ver el mundo. Y que tenemos que pugnar por integrarlos, aprender a integrarlos. Pero me hago esta pregunta: ¿por qué, compañeros, esta pregunta? Porque juntarnos no es una cuestión de idealismo, no es una cuestión de deseo, no es una cuestión de utopía. ¡Es una cuestión de luchar por la vida! Mal o bien, las naciones están hechas; las jurisdicciones que tienen está determinada y, de tanto remar, las naciones se formaron. Están allí. ¿Pero qué son nuestras repúblicas? En un mundo que se globaliza y se estruja, la globalización no es igual a la igualdad, no es igual a la fraternidad, no es igual a que todos tenemos los mismos derechos. No es el reino de la fraternidad que nuestras utopías pudieron haber soñado en algún momento. La globalización hoy tiene un compás, tiene un mundo central, el más fuerte que, de una forma u otra, impone sus reglas y, de una forma u otra, tironea por sus intereses. La defensa posible de las naciones chicas, de los que venimos tarde está, precisamente, en juntar nuestras flaquezas para construir un alero que nos de presencia disuasiva, peso político y económico, en el mundo que nos toca vivir.
Si China es hoy - para hablar en términos bien reales, para que nadie se confunda y se entienda con nítida claridad - con un ingreso per cápita de tres mil dólares, ¡que no será cuándo tenga el ingreso per cápita de la República Argentina! ¡Algo monstruoso que - ni siquiera - podemos imaginar! Y al decir China, tengo que decir la India. Y hay que pensar en Europa, donde se están construyendo fenomenales sedes multinacionales, de formidable estatura. Y ellos son los que van a discutir las líneas de fuerza del mundo que va a venir. No estoy hablando en términos bélicos, stoy hablando en términos sociológicos. Solamente con la unidad de acción de nuestras repúblicas… ¡El mejor paso institucional que hemos dado en nuestra América, es la UNASUR, que está allí! (ovación y aplausos). Pero ¡cuidado compañeros! Alguna vez fui joven y el amor a la causa - cuando se es joven - tiende a obnubilar las dificultades que se presentan. ¡Esta lucha es terriblemente difícil! Porque esta lucha de juntarnos tiene que luchar contra nosotros mismos. Porque hemos sido formados - inevitablemente - en el escalón nacionalista de nuestras propias patrias. Nuestra matriz está hecha de otra forma. Y nuestra propia matriz, nuestros intereses económicos elementales - que cada 15 días cierran - nos obligan, permanentemente, a poner un palo en la rueda. No es sencillo el fenómeno de juntarnos, de que una necesidad de carácter estratégico pueda integrar - a la larga, sobre la dificultad estática de todos los días. Pero, además, hay quienes históricamente y siempre, han hecho su agosto dividiéndonos. Hay changadores de afuera, que viven entre nosotros. Como aquel señor de la época de Artigas que llegó a gobernar Buenos Aires y que el personal de servicio de su casa, tenía la obligación de hablar el inglés, porque Inglaterra era civilización, en aquella época. Y él era portador de una tabaquera con una estatuilla de Canning. ¡Y ese fue el que cortó el bacalao pesado! (risas). No será tan así, pero es así. Es decir, esto no es sencillo, no. Porque en definitiva, tienden la mesa. ¿Te das cuenta que una cosa es ser “honoris causa” de Lanús, pero te pueden hacer “honoris causa” de Harvard, o qué se yo? (risas y aplausos). ¡Y se te suben los berretines a la cabeza! (ovación y aplausos). ¡Y te tienden la mesa! Te ponen un Mercedes acá, en la esquina y, cuando querés ver…. No, por eso… Porque hay que ser amable, porque hay que ser abierto, porque necesitamos la colaboración de todos. Porque, además, tenemos desafíos. 
Nuestros pueblos no viven de discursos. ¡Necesitan laburar, necesitan guiso, precisan techo! Y si no se los resolvés, hay problemas (aplausos). Te dan la espalda. Y te dan la espalda porque tienen que vivir. Y tienen razón. Pero para resolver ese problema en la sociedad, en la que tenés que entender a esa sociedad, tenés que respetar y ayudar al inversor. Y tenés que estar negociando todos los días, porque si no hay inversión, no tenés laburo pa’la gente. Y claro que unos se llevan más que los otros y eso genera contradicciones. Es decir, no es sencillo, no es sencillo, compañeros. Porque además es un largo proceso, porque cada hombre del pueblo se transforma en un consumidor. Y según le vaya a él y su realidad, va a ser la respuesta política que va a dar. Y va a dar una respuesta política que - a veces - apoya una causa de contenido estratégico, pero en otras no. Porque no tiene trabajo, porque no tiene compensación, por esto o por lo otro. No es sencillo. Porque, además, hemos aprendido el valor que tiene la libertad. Y no se le puede pasar a prepo a la gente por arriba, aunque la gente se equivoque. A la gente hay que respetarla, aún en sus errores. ¡Y hay que quererla, porque es el único valor permanente! (aplausos).
Por eso muchachos, no es una causa para cuando se es jovencito, no. Es una causa de por vida, es un largo compromiso. Como dice una murga de mis pagos: “porque en el fondo, si no cambiás vos, no cambia nada”. Aunque tu gobernante sea Fidel (risas y aplausos). ¿Qué quiero decir? Hay una lucha de valores de acá (se toca la cabeza). Y yo hoy, envejecido, sigo soñando. Pero hay que sembrar mucha universidad y mucho talento. Es imposible construir una sociedad mejor en el marco de la pobreza extrema. No porque el enriquecimiento material de una sociedad te lleve, necesariamente, a una sociedad mejor. No. Pero hay que salir del fantasma de la miseria, de la inseguridad de no tener techo, de no atender las enfermedades. El hombre necesita un margen de seguridad material para vivir la vida. Pero no alcanza. Y lo otro es talento. ¡Recién tendremos las condiciones para un mundo más justo y mejor, cuando hayamos corrido para un lado la pobreza y por otro a la ignorancia! Y acá está el papel de la docencia y el papel de la educación. Y el hacer de la universidad un recurso para todos, es una condición básica y elemental para seguir soñando en que el hombre puede construir sociedades más justas y mejores, deliberadamente. Esto no lo sabíamos hace 50 años, compañeros. Tuvimos que padecer mucho y equivocarnos mucho. Y dentro de ese conocimiento empezar a entender lo que es la conciencia humana, cómo funcionan las relaciones del hombre, el papel que juega la emotividad, qué cosas quedan. Uno ha expresado: sí, tenemos derecho a seguir soñando en que es posible un hombre mejor. Pero hay que construir todo un andamiaje material que nos tiene que comprometer. 
Tengo muchas ganas de decir lo que pienso. Me doy el lujo de ser el presidente más viejo que hay en América Latina y de un país chico, del que nadie va a desconfiar que es imperialista (risas y aplausos). Por eso sigo pregonando el papel de la unidad y el papel de crear. Que tenemos que hacer intercambios, de mejorar los negocios, hasta el juicio final. Nunca hay que desprenderse de las realizaciones materiales y hay que darles mucha pelota. Pero esto no es un negocio, esto es una causa. No hay que desnortear la cabeza: es una causa de ser o no ser. ¿Por qué digo esto? ¿Acaso cuando a Brasil lo rezongan, porque le dicen - con ese ecologismo que ha nacido en el mundo central (no el otro) - los que pudrieron toda la naturaleza y ahora nos mandan a que la cuidemos nosotros (aplausos)…? Cuentan que en Iberia, en la época de Homero, las ardillas podían viajar por arriba de los árboles desde el Mediterráneo hasta el Atlántico. Bueno, ¡andá a ver lo que es Castilla! ¡No quedó un árbol! Y así, toda Europa. Pero ahora nos dicen que “la Amazonia es el pulmón de la humanidad, toda la humanidad se tiene que preocupar por la suerte de la Amazona”. ¡Mirá tu! (risas) “¡El mar, el mar es de la humanidad!”. ¿Ah, sí? De la humanidad que tiene plata, que construye barcos que dan grandes negocios. Entonces, vamos a disputar la plataforma continental, donde sabemos que hay recursos. Estas son algunas de las cosas. ¿Pero alguno de afuera del continente va a reconocer que las Malvinas son argentinas? (aplausos). ¿O se van al mazo? ¿Quién le va a dar la razón a la Argentina? ¿Y a Chile en sus derechos en el sur? ¿Y quien se va a desgañitar en pelear el grito histórico, desesperado de Bolivia y de Paraguay para salir al mar? (aplausos). ¿Y quién va a latir por los venezolanos que la riqueza petrolera es de los venezolanos? No, compañeros. Tenemos un patrimonio común de causas, de causas pendientes que son un legado. Y sólo tendremos derecho a levantarlo en la medida que estemos juntos y que nos demos cuenta de ello. ¿Qué tenemos equilibrios muy distintos? Creo que sí. ¿Qué puede hacer el Uruguay? Es un barrio, demográficamente hablando, de San Pablo. Sí. Pero está en una esquina muy importante. ¡Pasan todos por esa esquina! (risas y aplausos). Algunos nos soñaron como un estado “tapón”. Nosotros hemos decidido ser un estado “puente”. El corazón entre la Pampa y la Amazonia. Porque gran parte del destino futuro de América se juega en esa relación. ¡Pero a no ser torpes! Brasil es una gigantesca nación emergente. Pero llega tarde, muy tarde. ¡Por más colosal que sea! No se da la nafta. Nos necesita. ¡Y lo necesitamos! Nos necesitamos mutuamente. ¡Lo peor que puede pasar es que seamos torpes y caigamos en chauvinismos, haciéndoles el juego - precisamente - a los que siempre nos humillaron! ¡Es la hora de tener una gran grandeza de visiones! Y tenemos que lograr un desarrollo inclusivo, acordándonos - en primer término - de los que están desplazados. Cuando digo “inclusivo”, digo dentro de las naciones, los indigentes y los pobres, primero. Después, inclusivo entre nosotros.
Y no es sencillo. Está lleno de dificultades, pero eso es parte de la lucha. Y tenemos que aprender a manejar nuestras dificultades con inteligencia y ser pacientes, ser creativos. Y tratar de construir economía complementaria, no sólo empalmar las carreteras y las vías. Juntar la electricidad, construir un gran sistema eléctrico que nos abrace a todos. ¡Tenemos que pasar por encima de enormes dificultades! ¡No es sencillo! Porque aquí y allá va a estar la caja del señor empresario que tiene tal negocio, y tiene tal otro, y patea por esto, y patea por lo otro. Y si el puerto de Montevideo trabaja un poco mejor, patean los que están en el puerto de Buenos Aires. ¡Porque esa es la historia! ¡Todo eso sigue viviendo, porque es parte de la condición humana! ¡Por eso la causa, en primer término, es de carácter político! Esto no lo arregla la economía automáticamente, caminando por sí sola. Este es un proyecto que necesita idea y que tiene que sujetar y conducir y empujar a la economía. No puede sustituir los motores de la economía, que son los multiplicadores de la riqueza. Pero tiene que darle sentido, tiene que darle orientación, tiene que darle brújula. ¡Es la hora de la política, de la “alta política”! (aplausos) Y es la hora de ponerle causas a la vida, darle contenido a la existencia. Y felicito que las nuevas generaciones abracen la inquietud política en la República Argentina.
El “homo sapiens” es un animal político. Y cuando dice que no le interesa la política, esa es una actitud política (aplausos). Y lo es porque el “homo sapiens” es gregario, no es un felino. No puede vivir en soledad. Vive en sociedad. Después de la muerte, los pueblos antiguos (y por algo sería), el peor castigo era la expulsión de condenarte a la soledad. Aún hoy, pobre no es lo que consideramos nosotros que es un pobre. Pobre es el que no tiene comunidad, el que no tiene gente en la que recostarse para convivir. Aunque más no sea en el dolor. Porque vivir es convivir con el resto de los demás. 
Por eso queridos compañeros, mi agradecimiento, mi reconocimiento. Pertenezco a una “fauna” que se extingue de viejos luchadores. No por crueldad, sino por temas del almanaque. Tendremos que tomarnos las de “Villa Diego” y, mala suerte (risas). Es así de inexorable. Pero las causas están allí. Y a la muerte se la derrota con el amor. Y el amor es procrear. A la muerte de los viejos militantes, se la enfrenta con las banderas que levantan los nuevos militantes (aplausos). 
Finalmente, para cerrar. Cada generación debe aprender con sus errores y debe mirar para atrás y aprender con los errores de los otros. Un camino es auténtico cuando se cometen errores propios, novedosos. Porque cometer los errores que cometieron otros, no es cometer errores, es “gilada” (risas y aplausos). Hace 50 años pensábamos que todo era más fácil. Que íbamos a ayudar a recrear un “hombre nuevo” y que estábamos a punto de “tocar el cielo con la mano”. Porque caían los estados burgueses y creábamos una nueva sociedad. ¡Minga! (risas). ¡La vieja sociedad la aportábamos nosotros y, a la hora de laburar, te lo voy a decir! (risas). ¡Hemos visto cosas tremendas! ¡Han cosas que hay pasado en este mundo que son para decir: “despertame”! ¡Rusia prestándole plata al Fondo Monetario Internacional para que el Fondo Monetario “calce” a Europa! ¡El Partido Comunista Chino diciéndole: “no quieren trabajar, quieren pura licencia y quieren que les prestemos plata”! ¡Piensen, compañeros, piensen en lo que ha sido todo esto! ¿Verdad? La realidad es mucho más rica que cualquier novela.
Pero una cosa tenemos que aprender. Lo imposible cuesta un poco más que lo posible. Hagamos nuestra parte. No era fácil cambiar la realidad material con pueblos semianalfabetos. Por eso es una obra hermosa. ¡Una obra hermosa! También la humanidad tiene la capacidad de crear un mundo donde la gente no se tenga que explotar. Es posible. ¡Es totalmente posible! Pero hay mucho que luchar y sembrar. Y no hay que tenerle miedo a los sueños. El gran miedo es traicionar a los sueños, abandonar los sueños. Y envejecer la carne es inevitable. Pero la actitud frente a la vida, nos multiplica en cada madrugada y en cada desafío.
*Periodista y traductora uruguaya Cristina Iriarte*
 Mujica el 11/11/11, contra - todos los pronósticos…

Como ya había anunciado La ONDA digital en sus titulares de la semana anterior, la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) entregaría el viernes 11 de noviembre el título de “Doctor Honoris Causa” al presidente José “Pepe” Mujica.
Dicho reconocimiento fue votado por unanimidad en el Consejo Superior de la UNL a en mérito a: “que es indudable el compromiso asumido por el actual presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica Cordano, quien contribuye activamente a la integración latinoamericana, consolidando las bases fundamentales sobre las que se enmarcan las relaciones de los estados partes, en el Mercosur y Unasur, y otras vinculaciones geopolíticas de la región; por su actitud de impedir el abastecimiento de buques de guerra ingleses que iban a las Islas Malvinas, convirtiendo con esas acciones de apoyo a la causa referida al reclamo de soberanía en una causa de la Patria Grande; que, entre los méritos que avalan la investidura del presidente se incluye el haber profundizado un modelo de crecimiento económico para el Uruguay con justicia y distribución, generando mejores condiciones de vida para el hermano pueblo uruguayo; que, tanto su trayectoria política como su historia personal, lo hacen un luchador incansable por la plena vigencia de los derechos humanos, la democracia, la construcción de ciudadanía, la construcción de una sociedad más justa y la unidad latinoamericana…”
Eran las 15:00 hs. (una hora antes de la hora prevista) de una calurosa tarde en Lanús cuando llegamos a la UNLa y tuvimos que recorrer varias cuadras por senderos llenos de alboroto estudiantil, para llegar al lugar donde iba a desarrollarse el evento referido anteriormente. Ya la Universidad era un jolgorio, llena de muchachas y muchachos, de periodistas de distintos medios locales y extranjeros, de personal de seguridad hablándose por “handies”, de estacionamientos colmados de vehículos. Parecía más la previa de un festival de rock, que un evento de carácter institucional vinculado a lo político. En fin, se notaba que algo importante estaba por acontecer. En cuanto ingresamos al edificio donde se encuentra el Rectorado y el Aula Magna “Bicentenario” - como uruguayos - ya se nos apretó el corazón, dado que había un espacio acondicionado exclusivamente para resaltar la figura y la trayectoria de nuestro prócer, José Artigas. 

Apenas pasadas las 16:00 hs., se comenzó a escuchar una canción compuesta especialmente por la murga “Agarrate Catalina” para José “Pepe” Mujica, quien salió del Rectorado acompañado por su esposa, la senadora Lucía Topolansky, y diversas autoridades argentinas que lo acompañaron en este evento. Ya a estas alturas, la emoción era tan grande que no pudimos contener las lágrimas. Y así continuamos, llorando y acompañando al “Pepe” y su comitiva, intentando graficar ese momento con una humilde camarita digital, entre las miles de cámaras profesionales que nos rodeaban. Las fotos no salieron bien, estábamos apretujados por todos los costados y cada quien quería lograr su mejor ángulo. Pero aunque hubieran sido perfectas, jamás se acercarían a plasmar lo que se vivía entre los cientos de estudiantes, docentes y todo el que allí se encontraba, que seguían al presidente uruguayo como si fuera la estrella ganadora de los Premios Gramys.

Luego de una breve recorrida por la exposición vinculada a José Artigas, nos dirigimos todos al Aula Magna, abarrotada de autoridades, estudiantes agitando banderas, docentes, diversos rectores de universidades vecinas, periodistas y público en general, donde dio comienzo el acto, con la entonación de los himnos de Argentina y Uruguay. En la mesa que presidía dicho acto, se encontraban - además del presidente Mujica y su esposa - el canciller argentino, Prof. Héctor Timmerman, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Sr. Daniel Scioli, el vice-gobernador, Lic. Abel Mariotto, la rectora de la UNLa, Prof. Ana Jaramillo, el embajador uruguayo en Argentina, Sr. Guillermo Pomi, el intendente de la ciudad de Lanús, Dr. Darío Díaz Pérez, y la Sra. Hebe de Bonafini, de “Abuelas de Plaza de Mayo”. Los únicos oradores fueron la rectora de la UNLa y el presidente Mujica, ambos ovacionados por el público presente.
Por si todo esto fuera poco, finalizado el evento y de vuelta a casa con algunos amigos y familiares uruguayos, pudimos cantar (por segunda vez en un mismo día) nuestro querido himno uruguayo y gritar - hasta quedarnos afónicos - los cuatro goles que Uruguay le hizo a Chile por las eliminatorias para el Mundial de 2014. ¿Quién dijo que el 11/11/11 se iba a terminar el mundo y no sé cuántas cosas más? ¡Contra todos los pronósticos, para nosotros (uruguayos en la Argentina) fue uno de los días más maravillosos que nos ha tocado vivir!



MIRTA PRAINO - 11 6273 2340 http://san-fernando-mi-ciudad.blogspot.com/

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