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9 ene. 2012

El 16 de diciembre del 2011 se realizó la presentación del Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”, en la sede del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, dirigido por Norberto Galasso. Los oradores fueron Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik, León Pomer y Norberto Galasso.

El lanzamiento contó con la presencia de Rubén Dri, Facundo Moyano, Alfredo Ferraresi, Martín García,
Lito Borello, Ricardo Horvath, Aurelio Narvaja y Néstor Gorojovsky, entre otros.
El Centro de Estudios nace como iniciativa de un grupo de compañeros que vienen trabajando desde hace tiempo
desmontando los mitos y postulados de la Historia Oficial,
en su versión tradicional o en la academicista tal como la Historia Social.
 La constitución del Centro de Estudios da cuenta del momento histórico que atraviesa nuestro país, donde el debate historiográfico toma una fuerte relevancia social.  En este sentido, buscamos aportar al estudio del pasado desde una línea de interpretación histórica que calificamos de federal-provinciana, latinoamericana o socialista nacional.   Sabemos que la realidad social -pasada como presente- es compleja. Para encarar los desafíos que implican estudiarla, conformamos este Centro de Estudios integrado por investigadores de distintas disciplinas, tales como historia, sociología, ciencia política y economía.  Comprometidos con la búsqueda de la liberación de la Patria Grande, aportaremos desde nuestro lugar todo lo que esté a nuestro alcance.  Para participar de las propuestas o realizar comentarios, contactarse con el Centro de Estudios a:  estudioshistoricos.felipevarela@gmail.com
Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales “Felipe Varela”

Diciembre de 2011
Los abajo firmante, convencidos de que estamos viviendo momentos de profunda transformación en nuestra Patria, como asimismo en la mayor parte de  nuestra América Latina y el Caribe, coincidimos en la necesidad de agruparnos en un Centro de investigación histórico-social capaz de profundizar la investigación y reinterpretar  nuestro pasado, como requisito indispensable para colaborar en la marcha hacia un futuro de justicia e igualdad para todos. No será tarea menor el estudio y señalamiento de procedimientos y mecanismos inherentes a la cultura de la dominación cuya finalidad reside en la colonización intelectual de quienes se supone deben sujetarse a los dictados de aquella.
Durante mucho tiempo ha prevalecido tanto aquí como en otras regiones de la Patria Grande, una interpretación del pasado elaborada desde la perspectiva de las clases dominantes ligadas a los intereses imperialistas. Así se nos construyeron héroes falsos con personajes que fueron represores del pueblo y  entregadores de nuestros recursos y nuestra soberanía  quienes, en defensa de sus  privilegios, trabajaron en contra de nuestro progreso, y la justicia social. Esas minorías oligárquicas monopolizaron la información, controlaron las academias, colocaron sus apellidos en las calles y las plazas, impusieron sus falsedades en los colegios, en fin, crearon mentalidades coloniales para reasegurar nuestra condición semicolonial respecto a los imperios de turno.
Hubo sí, resistencia nacional, pero ocurrió que cuando los movimientos nacionales llegaron al poder, la revisión de la ideología colonialista no pudo lograrse en profundidad. A veces, se produjo una revisión con fuerte desviacionismo clerical que criticaba el presente pero idealizando el pasado. Ese nacionalismo de derecha fue denunciado por FORJA porque no era el canto de los padres frente a la cuna del hijo mirando al futuro, sino el rezo del hijo frente a la tumba del padre añorando el ayer. Otras veces, se nos trampeó planteando la discusión acerca de un solo personaje histórico, ya fuese para exaltarlo o para denigrarlo, en la vieja interpretación de Carlyle de que la Historia la hacen los grandes hombres y no los vastos y heterogéneos grupos humanos que componen las denigradas masas populares. O se redujeron los cambios a rectificar dos o tres sucesos importantes aislados, en el camino de la historia fragmentada que enseña minuciosamente los caracteres del árbol a condición de hurtarnos la visión general del boque. Así, discutimos últimamente acerca de una estatua en base a uno o dos sucesos, sin analizar profundamente las condiciones socio-políticos que condujeron a esos hechos, ni tampoco los ocurridos posteriormente que permitirían echar una luz más clara y correcta sobre el suceso analizado.
Nosotros creemos que ya es hora de afirmar contundentemente que nuestra historia tiene un protagonista fundamental que está constituido por nuestras masas populares, cuya lucha contra las minorías esclavizadoras, represoras y entreguistas vinculadas a poderes extranacionales, son las que han permitido el progreso histórico de nuestros países. Y que esa lucha debe ser vista en su continuidad, entendiendo como las masas populares, a través de distintos movimientos y hombres que han sabido representarlas, son las que han dado los mejores días a nuestras patrias chicas y a nuestra Patria Grande.
Ese protagonismo popular vive desde los pueblos originarios contra los conquistadores, desde los “chisperos” de la plaza de Mayo en 1810 contra la burocracia virreinal, desde las comunidades del Alto Perú contra la opresión y después, en las republiquetas contra el absolutismo, en la misma línea de los gauchos del noroeste y del artiguismo en la Banda Oriental. También en la lucha de indios, negros y mestizos que integraron el ejército libertador latinoamericano que llegó hasta el Perú tras el objetivo de la Patria Grande libre y unida. Igualmente, en la lucha de las montoneras, especialmente las del interior - desocupados en armas a causa de la libre importación de las mercaderías inglesas impulsada por la burguesía comercial porteña- y que exigían asimismo su participación en las rentas aduaneras del puerto de Buenos Aires, como también de aquellos hombres del autonomismo nacional del interior que pelearon en el 1880 para evitar el secesionismo bonaerense que pretendía constituirse en otro país con su puerto y su aduana desprendiéndose de lo que llamaban despectivamente “los catorce ranchos”. Fueron después las denigradas chusmas yrigoyenistas que se levantaron una y otra vez para conquistar el sufragio libre y cercenar los privilegios del régimen “falaz y descreído” de la oligarquía conservadora y lo fueron también los calificados como “cabecitas negras” que se adueñaron de la Plaza histórica el 17 de octubre de 1945 para rescatar a quien había defendido sus derechos desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, para dar paso a una experiencia nacional de nacionalizaciones, planificación y deuda externa cero. Lo fueron también en la resistencia y los estallidos sociales desde el Cordobazo en adelante y a través de la juventud, en su mayor parte, de la clase media, que sostuvo, más allá de lo discutible de sus tácticas, la propuesta de “la liberación nacional en el camino del socialismo nacional” contra la dictadura entregada a los yanquis, como también lo expresaron las heroicas Madres de Plaza de Mayo erguidas con coraje frente a la dictadura genocida. Al mismo tiempo, obreros, campesinos, pueblos originarios y sacerdotes populares, así como también soldados nacionales y pequeña burguesías revolucionarias le daban a América Latina y al Caribe el rostro moreno y la bandera de la liberación en alto, destruyendo el ALCA y construyendo el UNASUR que está en nuestras raíces históricas más profundas.
Convencidos de ese protagonismo popular, comprometidos con el mayor rigor científico en la investigación –que no es sólo estadística, curva y cálculo matemático sino también tradición oral y emoción popular– y entendiendo que debemos recurrir a una figura popular e indiscutiblemente latinoamericana para designar a nuestro Centro hemos optado por quien levantó la bandera de la Unión Americana y se irguió heroicamente contra el mitrismo oligárquico: Felipe Varela.
Por estas razones nace así hoy el Centro de Estudios Históricos, Políticos y Sociales Felipe Varela. A todos aquellos interesados en una revisión profunda, científica, que rechace todo oportunismo, toda ambigüedad, toda concesión a los grandes poderes mediáticos y a las academias, los convocamos a colaborar con nosotros, abriendo espacios para el intercambio con investigadores del interior (carácter federal) y con otros centros de estudios latinoamericanos, como así también realizar cursos, mesas redondas, ciclos de capacitación y difundir publicaciones.
Para quienes estén interesados les comunicamos que hemos formado una Junta Provisoria que se indica al final de esta declaración, que estamos abocados a la reglamentación interna y a la obtención de personería jurídica y que provisoriamente funcionamos en el local de la Corriente Enrique Santos Discépolo, Pasaje Rivarola 154, de esta capital, correo electrónico: estudioshistoricos.felipevarela@gmail.com
 Junta Provisoria: Norberto Galasso, León Pomer, Germán Ibáñez, Maximiliano Molocznik, Juan Carlos Jara, Facundo Cersósimo, Daniela D´Ambra, Ramón Scheines, Javier Vitale, Javier Azzali, Horacio Chitarroni, Judith Lestingi, Nicolás Del Zotto, Mara Espasande.

MIRTA PRAINO - 11 6273 2340 http://san-fernando-mi-ciudad.blogspot.com/

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