Si damos una mirada a sus consideraciones, sabremos mas de nuestros legisladores.
Los diputados nacionales por Tucumán lograron retrasar la ley de obesidad porque en un artículo se establecía la advertencia de la peligrosidad de la azúcar en los alimentos.
El debate azucarero quedó plasmado en la versión taquigráfica.
Sr. Presidente (Fellner).- En consideración el artículo 11.
Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Dato.- Señor presidente: en realidad, el debate sobre el contenido de este artículo debería haber seguido los cánones reglamentarios, en cuanto a la posibilidad de realizar las observaciones que prevé el artículo 113 del reglamento, en el sentido de que los dictámenes deben imprimirse y distribuirse, lo que no se ha hecho.
El tratamiento sobre tablas no puede ser una metodología permanente del cuerpo, porque ello podría inducir a errores. De todos modos, los diputados sabíamos que este asunto se iba a tratar sobre tablas, porque había acudido una gran cantidad de gente no sólo interesada, sino necesitada, en la iniciativa. Se ubicaron en las galerías para expresar su adhesión a un proyecto cuya validez desde el punto de vista sanitario y social resulta innegable.
El artículo 11 introduce una definición harto peligrosa, porque incorpora una prevención en la publicidad de determinados productos que contengan grasas, azúcares, elevados componentes calóricos y pobres nutrientes esenciales.
Como bien se ha dicho aquí, nada que se consuma con exceso parece bueno. No es bueno comer mucha carne, pero estamos orgullosos de que en la Argentina después de la crisis de 2001 haya aumentado su consumo. Tampoco es saludable comer muchos mariscos, debido al ácido úrico y pese a que la zona del señor diputado Katz se vería beneficiada. La señora diputada Rico definió bien que la obesidad es tratable, pero sus consecuencias no. De allí devienen la diabetes, el colesterol y la hipertensión.
Según el artículo 11 el azúcar está puesto como producto contenido en otros alimentos, pero es el único de los que aparece allí que se consume directamente. En la Argentina el consumo de azúcar está en el mismo nivel de los países desarrollados: cuarenta kilos anuales por habitante. De esa cifra, el 40 por ciento se consume directamente. Es lo que ponemos en el café, lo que significa nada más y nada menos que cincuenta mil toneladas mensuales.
De los 2.100.000 toneladas que produce la industria azucarera, cincuenta mil toneladas mensuales se venden directamente en paquetitos. Si hiciéramos una interpretación literal de la ley, que es una de las metodologías básicas, encontraríamos que cada paquetito de azúcar debería incorporar una leyenda que diga que el consumo excesivo del producto es perjudicial para la salud.
Las cincuenta mil toneladas representan seiscientas mil toneladas anuales, lo que implicaría la friolera de seiscientos millones de paquetitos de azúcar que deberían incorporar esa advertencia.
El azúcar es un nutriente muy superior a los que se ofrecen como sustitutos. No conocemos las consecuencias de consumir sacarina, aspartamo o ciclamato. A cada rato leemos noticias periodísticas sobre si son cancerígenos o no. La iniciativa, tal como está redactada, fulmina un producto noble, indispensable y que contiene nutrientes esenciales. Por si esto fuera poco, se afecta a una industria que ha pasado a ser un modelo de productividad a muy bajo costo a nivel mundial.
En la Argentina hay 23 ingenios azucareros, de los cuales tres están en la provincia de Jujuy, dos en Salta, uno en Misiones y dos al norte de Santa Fe, uno de los cuales es el de Las Toscas, en las cercanías de Vera, donde nació el señor diputado Rossi. Pero es el que menos problemas va a tener porque allí ya está llegando la soja.
Esta industria da ocupación a cuarenta mil personas en forma directa y a más de cien mil indirectamente. No se trata sólo de preservar el parque azucarero –en vez de especificar, como lo hace el proyecto, que elabora un producto que puede ser perjudicial para la salud‑ sino de conservarlo por lo que representa este alimento desde el punto de vista energético.
Este mismo Congreso sancionó a fines del año pasado una ley que declara la obligatoriedad de la producción de etanol para sustituir el 5 por ciento de las naftas. Es decir que si hay un consumo anual de cuatro mil millones de litros de nafta, hacen falta doscientos millones de litros de alcohol.
Para que tengan una idea –a usted no se lo tengo que explicar, señor presidente, porque proviene de una provincia azucarera‑ con una tonelada de caña se elaboran cien kilos de azúcar y ochenta litros de alcohol.
Ya que tanto alabamos a Brasil, la producción complementaria con el programa sucro alcoholero que tuvo ese país favorecerá el potencial del biocombustible a partir de la caña de azúcar, y puede ser utilizado en la Argentina.
Para terminar, señor presidente, los tucumanos tenemos una vasta experiencia en materia azucarera. Me refiero al crecimiento vegetativo negativo que se vio reflejado en los censos de los años 60 y 70, cuando Onganía, Salimei y las tropas federales en ese momento cerraron once ingenios. No queremos que esto se repita en una provincia y en un sector que ha intentado recuperarse para salir de la desnutrición y de la falta de trabajo. Por el contrario, debe rescatarse a esta industria como una de las que cuenta con mayor mano de obra intensiva en la economía nacional. (Aplausos)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.
Sr. Giubergia.- Señor presidente: ...
Sr. Dato.- ¿Me permite una interrupción, señor diputado, con el permiso de la Presidencia?
Sr. Giubergia.- Sí, señor diputado.
Sr. Presidente (Fellner).- Para una interrupción, tiene la palabra el señor diputado Dato.
Sr. Dato.- Señor presidente: la falta de experiencia parlamentaria provocó que haya dicho la liturgia y no los avisos parroquiales. En realidad, lo que queremos es que la palabra “azúcar” su suprima de este artículo 11. De este modo no se ve afectada la norma y no se demoniza un producto de esta nobleza. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner.).- Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por Jujuy.
Sr. Giubergia.- En realidad, considero que esta norma tendría que haberse sancionado hace muchísimo tiempo y por ese motivo hemos acompañado el proyecto del señor diputado Acuña Kunz.
Sin embargo, entendemos que es necesario introducir algunas modificaciones, fundamentalmente en este artículo 11 y también en el 20.
En primer lugar, debemos tener en cuenta que la República Argentina tiene convenios y compromisos firmados en el marco del Mercosur. Estos dos artículos nos pueden llevar a cuestiones conflictivas en el ámbito internacional.
Como usted, señor presidente, provengo de la provincia de Jujuy. Se pretende incluir un artículo que diga: “la publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión de alimentos con elevado contenido calórico, grasa y azúcar y pobre en nutrientes esenciales, deberá contener la leyenda ‘el consumo excesivo es perjudicial para la salud’”. En realidad, el consumo excesivo de cualquier alimento es nocivo para la salud, no solamente del azúcar.
Por esta razón, proponemos una redacción alternativa en este artículo 11 a los fines de que si el presidente de la comisión lo considera conveniente podamos producir su modificación.
El artículo diría que la publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión de alimentos con elevado contenido calórico y pobre de nutrientes esenciales, deberá contener la leyenda “El consumo excesivo es perjudicial para la salud”. Es una moción concreta de modificación del artículo 11.
Sr. Presidente (Fellner).- Tengo anotados a varios oradores; después daré la palabra al presidente de la comisión. Entre tanto, si usted tiene la gentileza de acercar por escrito al señor presidente de la comisión la modificación que propone, vamos a ir ganando tiempo.
Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.
Sr. Gorbacz.- Señor presidente: más allá del contenido de las modificaciones tenemos que ser claros en que si modificamos una coma el proyecto vuelve al Senado. Esto es lo que está en discusión.
Este proyecto de ley no ingresó hoy por la mañana. Hace más de un año que hay proyectos de ley sobre obesidad en la Cámara de Diputados y en la Cámara de Senadores. En el Senado tengo entendido que fue aprobado por unanimidad, y los senadores representan a todas las provincias. En esta Cámara pasó por dos comisiones, la Comisión de Adicciones y la Comisión de Salud, en las que hay diputados de las distintas provincias, y si mal no recuerdo el proyecto tuvo su dictamen hace dos semanas.
De modo que tiempo hubo para plantear las observaciones. Los bloques que planteamos algunas observaciones, como es el caso de nuestro bloque en relación con la anorexia y la bulimia, resignamos las modificaciones que pretendíamos en pos de la celeridad del tratamiento de este proyecto y la posibilidad de que hoy tuviéramos ley y que no tuviéramos que seguir esperando.
Además, si el punto que se pretende modificar y que nos va a demorar en la sanción de esta ley es que a alguien se le ocurrió que digamos que la publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión de alimentos con elevado contenido calórico, grasas y azúcar y pobres en nutrientes esenciales deberá contener la leyenda “El consumo excesivo es perjudicial para la salud”, y que esto puede perjudicar al parque azucarero argentino, me parece que realmente está equivocado.
Aquí ni siquiera tenemos un dilema entre un sector de la producción y el derecho a la salud. Si hubiera ese dilema yo votaría por el derecho a la salud, pero ni siquiera este artículo refleja ese dilema. Además, perfectamente a través de la reglamentación se puede fijar un estándar razonable de lo que significa alimentos excesivos en contenido calórico, grasas y azúcares para tranquilidad de los diputados que plantean objeciones en este momento.
Además lo digo porque sé que desde el oficialismo y desde los distintos bloques de la oposición se ha trabajado en conjunto con voluntad para sacar un proyecto que sea razonable, que sea viable, y esto es lo que hemos logrado y hemos llegado con consenso a esta Cámara.
De modo que nosotros vamos a insistir para que la misma generosidad que tuvimos al momento de dejar de lado nuestras observaciones, ya que todos confiamos que a través de una nueva ley vamos a poder mejorar esta, sea imitada sacando estas observaciones que se están planteando para votar el proyecto tal cual vino del Senado a fin de que hoy podamos tener una ley, con el compromiso de que haya una nueva norma que mejore este instrumento que estamos dando hoy, que ya estaba dado de antemano y que nosotros confiamos que se va a cumplir. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Vargas Aignasse.- Señor presidente: formalmente lo que pedimos es la modificación del artículo 11 en el sentido de que se elimine la palabra “azúcar”, como bien lo ha planteado los señores diputados Dato y Giubergia.
Creo que es importante que el diputado preopinante entienda que la industria azucarera en el norte del país genera 150.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Esto no es una oposición a esta norma, todos estamos de acuerdo.
Es bueno entender también que las leyes de este carácter, que tienen un amplio debate y en donde es necesario acordar múltiples posiciones, a veces llevan este proceso que, por el hecho de que hoy no salgan no van a dejar de aprobarse.
Imagínense que si aceleramos una semana el tratamiento de este tema realmente podemos impactar en una economía que moviliza al norte del país y que es muy importante, al igual que las necesidades que tienen hoy las personas con obesidad.
El artículo 11 otorga una entidad perniciosa al azúcar asimilándola en igualdad de condiciones a las grasas saturadas o a los alimentos perjudiciales en exceso para la salud.
Nosotros consideramos que esto no es así. El azúcar es un nutriente elemental. Es un componente que debe estar en el organismo. El azúcar es energía y, si esto fuera poco, genera además una industria que otorga 150 mil puestos de trabajo directos e indirectos a los argentinos. Así mismo, en el caso de Tucumán, es quizás la industria madre de nuestra provincia.
Como nosotros también defendemos los derechos de nuestros comprovincianos, a quienes representamos en este Congreso, esto no implica estar en contra de esta iniciativa, ni de las personas obesas. Todo lo contrario. La hemos votado en general convencidos de que constituye un avance médico muy importante y va a permitir contar con una cobertura elemental para salvar vidas en nuestro país.
Pero es necesario pulir este proyecto para no afectar derechos de terceros, y no por buscar un aplauso fácil hoy vamos a dejar de perfeccionar esta iniciativa. Queremos brindarle el contenido social que debe tener considerando que se trata de una industria importantísima para el norte de nuestro país. Obviamente, apuntamos a que esta norma no lleve en su seno una propaganda negativa de este producto que es muy importante para muchos argentinos.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. García Hamilton.- Señor presidente: quiero aclarar, en primer lugar, que también sufro la obesidad. Frecuento las instituciones del doctor Cormillot y lo respeto, como respeto precisamente a todos los pacientes que nos debemos tratar por este problema.
Precisamente, por mi filosofía de vida y por lo que aprendí en la institución del doctor Cormillot, sé que lo básico para salir de la obesidad es el esfuerzo individual. Se puede hacer terapia de grupo –se debe hacer- y es muy importante, pero no podemos hacer víctima de nuestro pesar a los demás miembros de nuestra familia o de la sociedad.
Debemos ser muy claros en ese sentido. Se trata de un tema personal y no podemos perjudicar a terceros inocentes miembros de nuestras familias o de afuera. Por lo tanto, añado en este caso que también tenemos que ser muy serios en el tratamiento de esta iniciativa.
Por eso, complementando lo que han dicho los diputados Dato, Vargas Aignasse y Giubergia, quiero señalar lo que significa el azúcar para Tucumán.
Cristóbal Colón, que había conocido la caña de azúcar durante su estancia en Madeira y en las Islas Canarias, precisamente le pidió a los reyes católicos que se permitiera la introducción de esa actividad en América. Esta es la antigüedad que tiene la caña de azúcar en América: exactamente desde el encuentro entre los dos mundos.
¿Qué significa para una provincia como Tucumán la actividad azucarera? Vista desde la montaña –usted la conoce, señor presidente porque ha estudiado allí- la provincia es un océano vegetal, es un armonioso paisaje marino con neptunos industriales que son los establecimientos azucareros.
No sólo la importancia de Tucumán quedó reflejada en lo que ha dicho el diputado Vargas Aignasse sino que permítanme agregar que, en Tucumán, la caña de azúcar es el día y la noche, la pobreza y la riqueza, la ciudad y el campo, el agro y la industria, la calma y el ruido, el humo y la pureza del aire, el desarrollo y la crisis, el descanso y la actividad. El azúcar está en todas estas áreas.
Su ciclo marca las estaciones: el invierno comienza con la zafra, la primavera es la maloja, el verano es la siembra y el otoño son los aprestos para la zafra.
Los trabajadores cultivan la caña en el sur y los productores cañeros entregan sus jugos a los trapiches. Los técnicos e industriales elaboran estos granos originales del azúcar. Esto lo aprendí también en los establecimientos del doctor Cormillot.
Los poetas exaltan al azúcar, los músicos la festejan, los pintores iluminan su mundo, los periodistas informan sobre el tema; todos gozamos y sufrimos el azúcar. Es una cuestión que domina, que se impone, que nutre de temas a los escritores, como ha sido mi caso y de tantos otros mejores que yo, que ocupa a los políticos y se sube a los camiones que circulan en el país y que llevan el azúcar a todo el territorio y al mundo.
¿Por qué digo esto? Porque el azúcar va a las vajillas de porcelana de los ricos, pero también a los platos de losa de los pobres. El azúcar alfombra el pie de los cerros, penetra en los talleres, se introduce en los bolsillos de todos, alimenta las mesas, brinda recursos a los empleados, cura la salud de los enfermos, educa a los niños –porque hay escuelas y hospitales en los ingenios‑ y atiende a los desamparados a través de una serie de instituciones de caridad.
Por eso permítanme que adhiera a la modificación de este artículo en el sentido de que se elimine el término “azúcar”. Esto no demorará la ley más de quince días. Todos hemos votado en general la norma porque somos conscientes de la obesidad y luchamos contra ella, pero no habrá ni presiones ni barreras ni bullas vengan de donde vinieran que puedan afectar la vigencia de la autonomía individual, el respeto a los terceros y tratar de vencer las enfermedades con el esfuerzo, respetando todas las actividades y lo que sea digno.
Por lo expuesto, acompaño la modificación propuesta en el sentido de que se elimine la palabra “azúcar”. Si los que sufrimos la obesidad tenemos que esperar quince días o un mes, hagámoslo, pero seamos serios y respetemos a nuestros terceros.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.
Sra. Vázquez de Tabernise.- Señor presidente: como bloque de la Concertación ya fijamos nuestra posición, pero dado que se ha planteado este debate en relación con el artículo 11 del proyecto en consideración, quiero reafirmar algunos conceptos.
En primer lugar, la redacción del mencionado artículo es totalmente clara en términos de exceso de azúcar. De ningún modo comparto la opinión de los señores diputados preopinantes que sugieren, de manera equivocada, que el artículo demoniza el azúcar. Siento mucho respeto por la opinión del señor diputado Dato y todos los compañeros de la provincia de Tucumán; entiendo la preocupación que tienen al respecto, pero quiero decirles que el texto del artículo del dictamen de comisión es muy claro en este sentido: de ningún modo puede entenderse que dicha redacción está demonizando algo.
En segundo término, quiero llamar la atención sobre una cuestión. La realidad es que todos los bloques hemos pedido la palabra y argumentado a favor de esta norma. Sancionar hoy esta ley implica que mañana los argentinos, los millones que conforman nuestras familias, sabrán que podrán contar con herramientas que no sólo el Estado nacional brindará a través de los ministerios de Salud y de Desarrollo Social, sino también a través de esta norma que les permitirá presentarse en sus obras sociales y solicitar la cobertura necesaria, ya que todos los trastornos alimenticios se considerarán como una enfermedad. (Aplausos.)
Sinceramente creemos que las enfermedades como la bulimia, la anorexia o la obesidad afectan a todos los argentinos por igual, provengan de la provincia que provengan. En Tucumán hay muchas personas que padecen dichas enfermedades, y podrán contar con esta herramienta en lo inmediato gracias a que este Congreso sancionará este proyecto de ley.
Por otra parte, así como muchas veces señalamos con el dedo a los medios de comunicación que no están a la altura de las circunstancias, no favorecen el debate y no sirven para esclarecer a la opinión pública; pero también es bueno indicar, como aquí se ha destacado –lo suscribimos absolutamente‑, que un medio televisivo, masivo, ha planteado el tema con mucha altura y ha ayudado a que esta cuestión finalmente se tradujera en una ley para toda la Nación.
Ello también ha sido posible gracias a los legisladores que a lo largo de estos años han presentado distintos proyectos sobre el tema en debate, así como también al sufrimiento de muchos argentinos y argentinas que no encuentran respuesta en la cobertura de sus obras sociales. Pero insisto en mi agradecimiento a este medio de comunicación masiva, que ha tratado con coraje la problemática y la ha traído al Congreso solicitando celeridad. (Aplausos en las galerías.)
Por ello, con absoluta humildad, quisiera pedir a todos los legisladores, a mis compañeros, que hoy sancionemos este proyecto de ley. Somos conocedores de las cuestiones reglamentarias y en consecuencia sabemos lo que significaría modificar esta iniciativa; ello importaría nada más ni nada menos que el proyecto volviese al Senado y allí fuera girado a las comisiones pertinentes; y vaya a saber entonces cuándo se convertiría en ley. Por favor, sabemos de qué estamos hablando.
Las disidencias ya han sido planteadas y las diversas opiniones se encuentran claramente contempladas. Por lo tanto, pido por favor que retiremos del debate estas cuestiones para que rápidamente podamos dar sanción definitiva a la ley. (Aplausos en las bancas y en las galerías.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por San Luis.
Sra. Bianchi.- Señor presidente: el bloque FREJULI acepta la supresión del término “azúcar” ya que entendemos que ello no modifica el espíritu de la norma. Nos solidarizamos con las provincias azucareras y, sobre todo, estamos de acuerdo en que la glucosa es importante como nutriente para el organismo.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Salta.
Sra. Diez.- Señor presidente: en realidad, no podemos dejar de expresar nuestra opinión como provincia productora de azúcar.
Como ya se ha dicho con anterioridad, estamos absolutamente a favor de la sanción de la ley. Quiero comentar, porque allí veo a gente del programa de televisión, que los he seguido y he hablado mucho a favor de ellos. Incluso, he participado de varios debates en los que algunos decían que esta problemática no había que llevarla a la televisión, y en los que yo afirmé lo contrario, pues se estaba logrando que la gente se diera cuenta de la importancia de un problema que aqueja a un número muy grande de personas. Si bien estoy absolutamente de acuerdo con esta ley, como provincia productora de azúcar, donde este producto constituye una economía regional generando trabajo genuino a una cantidad importante de habitantes, no podemos permitir que se mantenga en este artículo la palabra “azúcar”.
Por ello, sin perjuicio de que conocemos los inconvenientes que la supresión de ese término podría generar, solicitamos que esa palabra –que alude a algo noble, que no es malo‑ sea eliminada del texto del artículo 11.
Sin duda, representamos a una cantidad importante de personas que padecen la enfermedad de la obesidad, pero puestas las cosas en la balanza tenemos que pensar que estamos hablando de un cultivo que produce mucha mano de obra genuina en una economía regional. Por ese motivo solicitamos que se suprima la palabra “azúcar”.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. De Marchi.- Señor presidente: en realidad estamos ante un problema de técnica legislativa, más allá que de contenido. En más o en menos coincidimos con que la palabra “azúcar” en el artículo 11 genera una discriminación hacia un producto noble. Esto es verdad.
También es cierto que existen procedimientos, dentro de la misma técnica parlamentaria, para subsanar el problema, con el fin de que en esta misma sesión el proyecto que está en discusión se transforme en ley.
Con las mayorías calificadas que hoy tenemos en este recinto podríamos presentar un proyecto de ley rectificatorio del artículo 11, porque es cierto que el procedimiento de sanción de las leyes indica que cuando un proyecto tiene sanción de ambas Cámaras, el Poder Ejecutivo debe promulgarlo. Pero la promulgación no se va a producir esta tarde ni mañana. Seguramente ese trámite normal de promulgación va a llevar unos días. Al menos una semana. Es el tiempo necesario para que hoy aprobemos un proyecto rectificatorio del artículo 11, y lo que enviemos al Senado sea solamente ese proyecto rectificatorio y no el que estamos considerando ahora. Seguramente la semana próxima –previa sanción del Senado‑ el Poder Ejecutivo podrá promulgar los dos proyectos: el que ahora vamos a aprobar y el rectificatorio que le dará la nueva redacción al artículo 11. O sea que si bien estamos ante un problema, también tenemos una solución práctica que no es tan complicada ni engorrosa para que este proyecto que ahora consideramos se transforme en ley. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.
Sra. Rojkés de Alperovich.- Señor presidente: está fuera de discusión la importancia que tiene este proyecto para todos nosotros y para la sociedad en su conjunto.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que los hidratos de carbono son nutrientes esenciales, y como tales deben formar parte de la dieta básica. Ningún alimento debe ser restringido en sus componentes esenciales.
El azúcar refinado, como todo alimento, debe ser considerado un alimento básico.
El criterio que impera en el artículo 11 implicaría que todos los alimentos dulces fabricados en el país tendrían que contener la leyenda “el consumo excesivo es perjudicial para la salud”.
En ese orden ningún país en el mundo considera que el azúcar refinado sea perjudicial para la salud. Este concepto está corroborado por numerosos tratados de nutrición y de clínica médica.
Por otro lado, en numerosas patologías clínicas
–celiaquía, hipoglucemias de diferentes causas, enfermedades hepáticas y desnutrición‑ el azúcar es un ingrediente fundamental en el aporte calórico diario. Por lo tanto, no se puede colocar esa leyenda.
En nuestra provincia tenemos un alto índice de desnutrición infantil, que se trata de combatir con el aporte de alimentos ricos en azúcar y en proteínas.
Todo profesional que indique una dieta apta para el tratamiento de la desnutrición, por ejemplo, inducirá a sus pacientes a la aparición de interrogantes contradictorios, porque deberá indicarle el consumo de alimentos que justamente van a llevar la leyenda “perjudicial para la salud”.
Además, aun cuando se emplee el término “consumo excesivo”, en el inconsciente colectivo quedará la idea de que su consumo es perjudicial para la salud.
Si se analizaran las tablas de obesidad para el NOA expuestas en el Anexo Alimentación Saludable, distribuido por el Ministerio de Salud de la Nación, se observará que en las provincias del NOA, productoras de azúcar –cuyos habitantes tienen acceso fácil al azúcar refinado, ya sea por planes sociales o por proximidad a las zonas productivas‑, los índices de masa corporal encuestados y publicados por la Nación muestran ser menores que los de otras regiones del país no productoras de azúcar.
Esas mismas tablas indican que la obesidad es una enfermedad cuya causa tiene orígenes culturales y sociales, entre otros. Por otro lado, el citado artículo de este proyecto de ley induce a pensar en ciertos intereses monopólicos, como el que podrían tener los fabricantes de edulcorantes no calóricos.
Finalmente quiero decir que los profesionales médicos deben cuidar y prevenir la salud física y psíquica de sus pacientes evitando crear situaciones conflictivas que afecten su vida normal.
Por estas razones estamos pidiendo la modificación del artículo 11. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.
Sra. González (M.A.).- Señor presidente: quiero hacer una aclaración. No hay ningún inconveniente en que aprobemos el proyecto tal como viene del Senado si es que no podemos sancionar hoy la ley con la modificación propuesta para que todos nos vayamos satisfechos.
Es cierto lo que ha explicado el señor diputado De Marchi. Yo lo viví en carne propia en la última reunión de esta sesión, ya que cuando pedí la modificación de una norma me dijeron que se podía corregir a través del decreto reglamentario. Y para tranquilidad del oficialismo debo reconocer que se ha cumplido, ya que en el decreto reglamentario se incluyó la modificación que yo pedía y se limitó únicamente a los trabajadores rurales. Y por si fuera poco, también ingresó un proyecto de ley correctiva, de autoría de los señores diputados Rossi y Recalde –que integran las comisiones de Previsión y Seguridad Social y de Legislación del Trabajo‑ limitándolo exclusivamente a los trabajadores rurales.
Por supuesto que el público que está presente no tiene la obligación de conocer el reglamento, pero los diputados sí tenemos esa obligación, o por lo menos tiene que haber un asesor que nos cuente lo que dice el reglamento. Pero para tranquilidad de todos quiero ratificar que la modificación se puede hacer vía reglamentaria desde el Poder Ejecutivo –porque es el presidente de todos los argentinos y de todas las provincias que componen la República Argentina‑ o bien presentando hoy mismo un proyecto de ley correctiva, en cuyo caso luego se publican en el Boletín Oficial ambas leyes.
De manera que, en caso de aprobarse el proyecto tal como viene del Senado, nos podemos ir de esta sesión con la tranquilidad de que la modificación o corrección se va a hacer, ya sea por vía del decreto reglamentario o de una ley correctiva. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.
Sra. Diez.- Señor presidente: como lo manifestaron todos los diputados que me precedieron en el uso de la palabra, absolutamente nadie se opone a esta norma. Pero como ciudadana de una provincia azucarera, y como obesa que soy, siento que “mi azúcar” está discriminada en el artículo en consideración.
Por lo tanto, estoy en un todo de acuerdo con que en el artículo 11 se elimine la frase que dice que el exceso de consumo de azúcar es malo para la salud.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por San Juan.
Sra. Marino.- Señor presidente…
Sr. Vargas Aignasse.- ¿Me permite una interrupción, señora diputada, con el permiso de la Presidencia?
Sra. Marino.- Sí, señor diputado.
Sr. Presidente (Fellner).- Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Vargas Aignasse.- Señor presidente: es bueno informar que en el caso de este proyecto nosotros estamos actuando como Cámara revisora. Y también es bueno decir que lamento profundamente que haya senadores de mi provincia, de Salta y de Jujuy ‑algunos con proyección nacional, algunos que se pasean por las provincias dándonos lecciones de política y hablando de las economías regionales‑ que han apoyado el proyecto tal como viene del Senado, porque realmente es una pésima publicidad para la industria más importante que tiene el norte del país, que es la industria azucarera. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por San Juan.
Sra. Marino.- Señor presidente: me parece que aquí hay un error conceptual que no es menor, y voy a explicar por qué. Yo provengo de una provincia en la que la economía principal se sustenta en la vitivinicultura, es decir, en el vino, y todos los argentinos sabemos que el consumo excesivo está penalizado.
Sin embargo, si mi provincia tiene problemas vitivinícolas no es precisamente porque se haya dejado de consumir el vino por este tipo de ley. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)
Por otro lado, estamos sentando un precedente muy delicado, porque seguramente en este recinto vamos a tener que tratar la ley antitabaco, y me estoy preguntando qué va a pasar con las provincias tabacaleras. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)
Creo sinceramente que el error conceptual está en creer que el azúcar es mala para todo ser humano. Es mala para los que somos enfermos de obesidad. Esto hay que entenderlo, como el alcohol es malo para quien es alcohólico y lo debe restringir. Sinceramente no entiendo cómo no se comparte este concepto.
Más allá de que coincido con el señor diputado que me pidió la interrupción en el sentido de que esto debió ser analizado previamente en el Senado, la realidad es que ahora nosotros estamos, entre comillas, pagando un desgaste totalmente innecesario, cuando aquí todos, seguramente sin excepción, queremos aprobar la ley.
Aquí no se está afectando a ninguna economía regional. Reitero el caso de las provincias que producen el vino, que la están peleando como cualquier economía regional.
Mi pedido es que se apruebe este proyecto tal cual está o, en todo caso, tomemos la opción planteada por el señor diputado por Mendoza, que en última instancia sería la salida elegante que yo veo al problema. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.
Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: nos hemos trabado en una cuestión que, si bien no es menor, es absolutamente rectificable. Hace una semana presencié un debate cuando el señor diputado Rossi proponía lo que hoy están proponiendo el señor diputado De Marchi y la señora diputada María América González.
Como salida para este problema, propongo que se apruebe el proyecto tal como está y luego, con una ley correctora, se modificarían los dos artículos tal como lo planteó el señor diputado Rossi en el debate anterior. Si en la anterior ocasión se pudo hacer, ¿por qué no ahora?
Nosotros hemos trabajado muchísimo en esta cuestión, y cuando la iniciativa llegó a la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico, todos estuvimos de acuerdo: el Frente para la Victoria, el ARI, la Coalición Cívica, la UCR.
Posteriormente, fue girada a la Comisión de Acción Social y Salud Pública, y allí todos estuvimos de acuerdo. Por eso, no veo impedimentos para corregir los artículos que haya que modificar posteriormente, pero que hoy este texto se convierta en ley para después resolver esos pequeños problemas. (Aplausos y manifestaciones en las galerías.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Corrientes.
Sr. Galantini.- Señor presidente: considero que sería un error si a medida que los diputados nos vamos expresando empezamos a buscar ejemplos y parecidos, tratando de parangonar este proyecto con otros, como los referidos al vino o al tabaco.
El problema de este texto es que habla de un nutriente, por lo cual hay una imposibilidad absoluta hasta de reglamentarlo. Digo esto porque si se aprobara la inclusión de la leyenda “El consumo excesivo es perjudicial para la salud.”, cabe preguntar cuántos consumidores saben cuánto es el consumo excesivo de un nutriente que además es un elemento habitual del organismo y una necesidad calórica para muchos.
¿Cómo reglamentaríamos esta disposición? ¿Pondríamos “24 microgramos por kilo de peso son perjudiciales para la salud”? Otra complicación más para el consumidor que, como dijo la señora diputada Rojkes de Alperovich, terminará demonizando un producto sano, que es un nutriente para el organismo y una necesidad calórica para el cuerpo humano, sin olvidar por supuesto todas las consideraciones que se realizaron respecto de las economías regionales.
El problema es que se propicia incluir en los productos la leyenda “El consumo excesivo es perjudicial para la salud.”, y nadie sabe cuánto es el exceso. De ese modo terminaremos por desechar el producto ante la posibilidad de que un kilo, medio kilo o cien gramos constituyen un exceso.
Por lo expuesto comparto la opinión de los diputados del Norte que proponemos que se modifique este texto o directamente se suprima.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Salta.
Sr. Salum.- Señor presidente: como representantes de provincias productoras de azúcar estamos defendiendo una economía regional. Lógicamente es nuestra obligación ineludible hacer una extrema defensa de ella que, como lo señalaban los diputados preopinantes, emplea una gran cantidad de mano de obra.
Por lo expuesto, si se persiste en aprobar la redacción propuesta, deseo dejar sentado de modo expreso mi voto contrario al artículo 11.
Por otra parte, en este recinto no podemos denostar el sistema bicameral. Nosotros no podemos opinar si los senadores han votado bien o mal; lo han hecho en ejercicio de su derecho. Sin embargo, como Cámara revisora nosotros debemos introducir las correcciones pertinentes porque este texto parte de una mala técnica legislativa.
Los proyectos de ley no se pueden tratar de este modo. Se había decidido considerarlo la semana próxima, por lo que también ha habido un inoportuno adelantamiento que ha vulnerado una práctica establecida de esta Cámara de Diputados: que los proyectos deben ser tratados en el momento que se indica.
De este modo reitero mi apoyo irrestricto a las economías regionales y al sistema bicameral. No podemos sancionar una ley paralela a esta norma. Debemos corregirla en esta instancia porque tal como está redactada no apoyamos la aprobación del artículo 11.
- Manifestaciones en las galerías.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.
Sr. Macaluse.- Señor presidente: el exceso de celo es perjudicial para la ley. Creo que estamos perdiendo de vista que el bien a tutelar es la salud de toda la población, también la que vive en las provincias de azúcar. Nosotros no inventamos que este producto es perjudicial. Es un riesgo que la iniciativa no establezca reparos frente a lo que es perjudicial. Seguramente, por ello protestarán quienes tengan intereses económicos, que son legítimos.
Recién abrí una marquilla de cigarrillos, que dice que fumar es perjudicial para la salud. Está en análisis la ley antitabaco, que seguramente será sancionada, y yo soy autor de uno de los proyectos. Seguramente, va a tener que figurar la advertencia en toda la marquilla, y por supuesto que los productores protestan, porque se afecta un interés económico, que es legítimo.
Pero frente a otro bien a tutelar, como es la salud del conjunto de la población, el interés económico debe quedar supeditado a ella, porque los especialistas dicen que el exceso es perjudicial. Esto es así aunque no lo pongamos en la norma. Considero que lo debemos decir, y luego la reglamentación establecerá qué productos deben llevar la advertencia. El interés no es perjudicar a las economías regionales.
Quiero recordar que los representantes de las economías regionales no dijeron esto en el Senado, pero siempre dicen que se va a caer toda la producción, que toda la gente se quedará sin trabajo y que no podrán vender su producto.
Sin embargo, los cigarrillos en la Argentina se siguen vendiendo, al igual que en el resto del mundo. Los productos que tienen alto contenido alcohólico y los remedios también se siguen vendiendo, aún cuando estos últimos dicen que se deberán expender bajo receta y que son perjudiciales.
No es importante que en el paquete se mencione un porcentaje, sino que todo el mundo sepa que para consumir un determinado producto debe consultar al médico, que es lo más razonable. No hubo perjuicio para las bebidas alcohólicas, cuando se estableció que debía figurar que el exceso de su consumo era perjudicial. Lo mismo ocurrió con los cigarrillos.
Por ahí se decía que a determinados productos se les quiere asignar una mala prensa. Los que producen esos bienes se la tendrán que rebuscar, como los productores de bebidas alcohólicas, que son hoy quienes publicitan que beber demasiado es perjudicial para la salud. Ellos lo dicen porque no quieren tener mala prensa y así advierten a la población.
De esta manera, se logra que el vector perjudicial se revierta y son los mismos productores los que advierten a la población, colaborando con la campaña. Lo mismo están haciendo las grandes tabacaleras, que se reconvierten y establecen la advertencia en sus propias publicidades.
Nosotros no somos consultores de las empresas azucareras y no tenemos que rompernos la cabeza para saber qué poner, sino que debemos hacer figurar la realidad: el consumo excesivo de determinados productos es perjudicial para la salud. Esto es lo que debe establecerse en la norma, nos guste o no.
Además, no se perjudica el interés económico de las empresas, porque la gente no dejará de consumir azúcar, sino que tomará los resguardos suficientes como para consultar a su médico sobre cuánto debe consumir, al igual que lo hace una persona que fuma. (Aplausos en las galerías.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Salta.
Sra. Daher.- Señor presidente: voy a hablar como salteña y, además, como una salteña que vive en el departamento de Orán, donde está instalada una de las dos industrias azucareras de mi provincia. Si bien estoy de acuerdo con esta iniciativa, pareciera que siempre debemos prohibir algo. En este caso, las economías regionales se sienten afectadas.
Quizás no se comprenda la situación que permanentemente vivimos en el norte. Un diputado hablaba de que se ocupaban 150 mil empleos en forma directa e indirecta. En nuestro departamento, que tiene casi 300 mil habitantes, se vive en forma directa o indirecta de la industria azucarera.
Entonces, me parece que alguna vez debemos empezar a pensar de qué manera defendemos el trabajo de nuestra gente y de qué manera dejamos de prohibir en esta Cámara.
El señor diputado Galantini dijo en un momento que no deberíamos hacer comparaciones. Si bien no me gustan las prohibiciones, me parece que hay algunas cuestiones que no son comparables. Por ejemplo, ayer se pudo ver por televisión cómo un borracho atropellaba a un grupo de ciclistas. Esto no es comparable con lo que puede provocar el azúcar. Por eso digo que hay comparaciones que no deberíamos hacer.
Una de las funciones que tenemos quienes representamos a nuestro pueblo es precisamente la de defender nuestras economías. Por lo tanto, pido encarecidamente en nombre de mi pueblo, Orán, del ingenio San Martín del Tabacal, de Pichanal, de Colonia Santa Rosa, es decir, de una región que cuenta casi con 300 mil habitantes, que modifiquemos este artículo, ya que en la práctica parlamentaria no creo que implique mucho tiempo la vuelta de este proyecto al Senado. Tal vez se trató simplemente de una equivocación de los senadores, a quienes esto se les pasó por alto, así como a nosotros nos sucedió que tuvimos que tratar esta iniciativa sobre tablas. Yo me comprometo personalmente a que este proyecto se sancione lo más rápido posible, en el término de una semana.
Alguien dijo que mañana tal vez tengamos la ley, pero esto no es así. Seguramente hoy votemos el proyecto, pero hasta que el Poder Ejecutivo promulga una ley y la reglamenta, pasa un tiempo. Entonces, no creo que se modifique mucho la situación actual si pasa una semana más. Por eso ruego a los señores diputados que hagamos esta modificación al artículo 11.
Sr. Presidente (Fellner.).- Tiene la palabra la señora diputada por Jujuy.
Sra. Moisés.- Señor presidente: trataré de no reiterar los argumentos sobre los cuales mis compañeros ya se han extendido acerca de la posibilidad de modificar el artículo 11 en lo que respecta a la problemática del azúcar.
Creo que ha quedado muy claro que no estamos en contra del bien a tutelar, sino de la manera en que lo vamos a hacer. Como decía el señor diputado Macaluse, me parece que la expresión está clara; no hay dudas de que existe unanimidad en lo que significa el fondo de este proyecto. Creo que han sobrado las palabras y los argumentos para explicitar el acuerdo en la aprobación de esta norma.
Sin embargo, quisiera aclarar algunas cuestiones que se expresaron aquí pidiendo a todos los legisladores su solidaridad específicamente con la visión que tenemos de esta problemática, no sólo porque se trata de una economía regional muy importante para el norte del país sino porque además estamos hablando justamente de una zona que durante muchos años fue desplazada y donde se nos hace muy difícil encontrar polos de desarrollo económico que nos permitan a los jujeños, salteños, tucumanos y formoseños seguir viviendo en condiciones dignas.
Una de esas herramientas que permite a muchos de los argentinos del norte continuar viviendo con esa calidad de vida es la producción azucarera.
La señora diputada Daher señaló que proviene del departamento de Orán, en la provincia de Salta, y yo represento a la provincia de Jujuy y provengo del departamento de San Pedro, donde tenemos dos ingenios azucareros: el ingenio La Esperanza y el Río Grande, y muy cerca se encuentra el ingenio Ledesma. Yo no represento intereses económicos de ninguna de estas firmas; yo represento los intereses de la gente, del pueblo de la provincia de Jujuy, que se beneficia con la producción azucarera.
Esto lo digo con conocimiento de causa, porque hay producciones que se han venido abajo; ahora estamos tratando por todos los medios de levantar el ingenio La Esperanza, que está en proceso de quiebra, lo cual ha afectado la vida de muchísima gente. Entre los años 2000 y 2001 tocó fondo y más de dos mil personas se quedaron sin trabajo, sin ingreso, sin ninguna posibilidad de vivir dignamente. Todos los poderes del Estado y de la sociedad se movilizaron justamente para defender esa fuente de trabajo.
Desde el punto de vista económico estas son mis expresiones para tratar de modificar la voluntad de los legisladores que de alguna manera hoy no están viendo este aspecto, que no es menor. Se trata de sacar una palabra de este proyecto de ley y simplemente en una semana se podrá resolver esta cuestión.
Además, en las comisiones de esta Cámara donde se trató este tema no participaron legisladores representantes de las provincias del Norte argentino, donde existe la industria azucarera. Este es un argumento más para que ustedes acompañen nuestro pedido de modificar este proyecto de ley.
No se pueden comparar el tabaco y el azúcar porque son productos totalmente distintos. Tampoco se puede comparar el azúcar con el vino o con los productos que llevan alcohol porque son totalmente diferentes. Son productos elaborados y el alcohol es una parte del vino, como el tabaco es una parte del cigarrillo. El azúcar se comercializa por sí solo.
Así como está el proyecto implicaría que todas las bolsas de azúcar comercializadas en nuestro país deberían decir que el azúcar es perjudicial para la salud, y creo que los médicos podrán expresar los argumentos en contra de esta afirmación.
Tenemos que evaluar la razonabilidad de nuestro pedido y su oportunidad. Creo que es totalmente razonable y abundamos en argumentos para solicitar una semana más. Modificando el proyecto, vuelve al Senado y ‑como expresó la diputada Daher‑ comprometemos nuestras fuerzas para que sea tratado sobre tablas y aprobado en la próxima sesión del Senado, para garantizar la agilidad del tratamiento del tema. (Aplausos.)
Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.
Sra. Bertol.- Señora presidenta: la verdad es que si me quedara callada posiblemente evitaría que me abuchearan porque les moleste lo que voy a decir. Pero durante nueve años me dediqué a la mediación y me nace dejar mi opinión aquí.
Muchos de los que participamos en la Comisión de Salud nos preguntamos por qué este argumento salió ahora, a último momento, y no antes, pero por otro lado reconocemos que es derecho de este cuerpo debatir los proyectos de ley y objetarlos si a último momento consideramos que algo no es correcto.
Me parece que tampoco sería una tragedia su modificación, teniendo en cuenta que realmente el oficialismo se puede comprometer a que en seis días el Senado apruebe esta iniciativa. En este país estamos reclamando todo el tiempo que no planteemos ganar, ganar y ganar, que si gana uno pierde el otro.
Realmente lo que ha sucedido es que algunos legisladores quieren defender intereses legítimos y hoy se dieron cuenta de que hay una palabra que puede ser gravosa para algunas provincias. Todos somos razonables y sensatos y deberíamos aceptarlo, para que ‑como dice Marechal‑ salgamos de los laberintos por arriba y no sintamos que estamos aprobando algo porque nos están filmando.
Quienes tal vez cometieron esta distracción, este olvido o como quieran calificarlo, deben reconocer que han cometido una equivocación en no plantearlo antes, pero les asiste el derecho de plantearlo en este recinto porque para está es el Parlamento: para debatir, señor presidente.
Repito: no creo que esta sea una tragedia y que tengamos que prevenir la obesidad dejando de consumir azúcar. Les digo la verdad: después de trabajar mucho en el tema del tabaco debo decir –estoy llamando a la sensatez o, por lo menos, yo me lo planteo- que de ninguna manera el azúcar es comparable al tabaco, y puedo asegurar que no tengo ningún interés en la industria del azúcar. (Aplausos.)
Manifestaciones en las galerías.)
Sra. Bertol.- Por eso, hago votos para que finalmente podamos salir del lugar donde estamos para que tengamos una ley bajo el imperio de la razonabilidad y la sensatez.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.
Sra. Martín.- Señor presidente: se está discutiendo aquí un tema de debate planteado por los diputados de las provincias de Tucumán, Jujuy y Salta que constituye un objeto de discusión especial ya que puede presentar muchas aristas, tal como lo ha sostenido la diputada preopinante por San Juan.
La discusión del tema del azúcar en estas circunstancias, cuando la convocatoria fue para la discusión de la ley de obesidad -donde nosotros tenemos en mente un proyecto nacional o un plan de salud para atacar ese problema-, está viciada. No se puede expresar auténticamente la voluntad al respecto cuando estamos condicionados con gran optimismo por la aprobación de la ley de obesidad.
La propuesta del diputado por Mendoza puede zanjar la cuestión porque nos permitiría, aprobada la ley principal que veníamos a discutir hoy, tratar efectivamente el tema del azúcar con amplia libertad y profundidad en su discusión.
Creo que se puede aprobar la iniciativa tal cual fue sugerida anteriormente en otra oportunidad. No queremos rehuir el debate. Sugiero que pongamos en el centro de la cuestión el debate que se está presentando en este momento sin ningún condicionamiento, es decir, en forma libre. Actualmente esta discusión está condicionada por otra cuestión –que es la principal, según entiendo yo-, que era la convocatoria para el tratamiento de esta iniciativa.
Entonces, aprobemos la ley principal. Presenten el otro proyecto y traigámoslo a la discusión libremente, sin condicionamientos. Evidentemente, se trata de una cuestión que merece ser tratada como tema esencial.
Por eso, adhiero a la sugerencia del diputado por Mendoza, que me parece correcta desde el punto de vista procedimental. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.
Sr. Lusquiños.- Señor presidente: como ya lo ha manifestado el miembro informante de nuestro bloque, adherimos fervorosamente a este proyecto de ley.
Ahora bien: llegamos a este punto crítico y nuevamente un buen proyecto termina siendo cuestionado. El debate que surge sobre el tema del azúcar es objetivamente correcto, y hasta constituye un agravio para las provincias productoras de azúcar. Entiendo que es incorrecto plantearlo tal como figura en el texto de esta iniciativa.
Todos queremos votar este proyecto de ley pero sabemos que, si lo hacemos, la Jefatura de Gabinete de Ministros se convierte milagrosamente en Cámara revisora.
Quiero dejar expresamente aclarado que ofende la inteligencia de los diputados y el rol de los legisladores el hecho de que la Jefatura de Gabinete de Ministros se convierta en Cámara revisora por segunda vez consecutiva vía reglamentaria. No estamos de acuerdo.
La Cámara tiene un procedimiento que, en este caso, significa que si hay un error, la Cámara revisora ‑que somos nosotros‑ tiene la obligación de enmendarlo. Este proyecto vuelve a la Cámara originaria, que es el Senado, y allí se votará como obviamente va a hacerlo, por unanimidad, y la iniciativa saldrá con la corrección.
Por lo tanto, quiero reiterar que no aceptamos bajo ningún punto de vista que diputados que la semana pasada estaban en contra porque les convenía ahora estén a favor porque también les conviene.
No acepto que la Jefatura de Gabinete sea Cámara revisora porque ofende mi inteligencia en particular y el rol de los legisladores en general. Entonces, en este caso corresponde enmendar el desliz agraviante que se ha cometido respecto de la producción azucarera ‑aclaro que no tengo nada que ver pues provengo de una provincia donde el azúcar no existe‑ y que el proyecto vuelva al Senado para su tratamiento, como debe ser.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Vargas Aignasse.- Señor presidente: simplemente, voy a leer algunos avales científicos acerca del consumo de azúcar. Dice así: “No existe ninguna evidencia científica de que el consumo de azúcar se asocie con mayor prevalencia de obesidad o se correlacione con el índice de masa corporal.” Esta conclusión emana del Capítulo 12 de la segunda edición del libro Problemas nutricionales de las sociedades desarrolladas. Alimentación y nutrición, de la profesora Vázquez.
“No hay evidencia científica de que el consumo de azúcar esté directamente asociado con el desarrollo de diabetes tipo 2.” Este concepto emana del Departamento de Medicina del Behavioral Research Center, Houston, EE.UU., y está contenido en Azúcar y edulcorantes: su rol en nuestras vidas, según la Declaración del Consenso Científico sobre los Dulces y Endulzantes.
“El azúcar común procedente de la caña de azúcar es un alimento seguro y de características valiosas, y su consumo en el contexto de una alimentación equilibrada y variada es compatible con un adecuado estado de salud.” Esto surge del Capítulo 12 de la segunda edición del libro Problemas nutricionales de las sociedades desarrolladas. Alimentación y nutrición.
“El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en el marco del Plan de Seguridad Alimentaria difundió la cantidad de porciones de cada grupo de alimentos recomendadas para el consumo diario: ‘...teniendo en cuenta la porción que figura en el rotulado de alimentos y las recomendaciones de las Guías Alimentarias para la Población Argentina, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud sugiere el consumo de seis porciones diarias de azúcar y dos porciones diarias de mermeladas o dulces’.” Esto data del año 2007.
“El rotulado nutricional bajo normas Mercosur proporciona información a los consumidores y está vigente en nuestro país en el Código Alimentario Argentino a partir del 1° de agosto de 2006.”
Esta información se la haremos llegar a la conductora del programa –seguramente el doctor Cormillot lo tiene en claro‑, pues consideramos que se trata de documentación importante y que sustenta la posición que llevamos adelante algunos diputados de las provincias del norte.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra la señora diputada por Salta.
Sra. Torfe.- Señor presidente: por haber sido aludidos como provincias productoras de azúcar quiero aclarar algunos conceptos en relación con que este proyecto de ley no fue considerado por ninguna de estas provincias.
Como integrante de la Comisión de Salud debo decir que este tema fue analizado profundamente, que todas estas cuestiones han sido planteadas y que se están desarrollando en este ámbito como sucedió en comisión, según lo planteado por la señora diputada Martín.
Coincido con la opinión del señor diputado preopinante en el sentido de que toda dieta equilibrada necesita proteínas, hidratos y grasas. Dentro de esos hidratos están los refinados, que son los azúcares, nutrientes normales y necesarios para nuestro organismo, porque de lo contrario no podríamos tener energía.
El consumo excesivo de azúcar es malo porque el organismo toma lo que necesita de glucosa y el resto, a través de la lipogénesis, se transforma en grasa. Este proceso tiene lugar cuando existe un consumo excesivo, pero no podemos decir que el azúcar está prohibida; es un nutriente necesario para la vida.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. González.- Señor presidente: en el país existe aproximadamente un millón de personas con obesidad, de las cuales quinientas mil reciben la prestación de los servicios de salud por medio de las obras sociales sindicales, pues sentimos la necesidad de dar una mano a nuestros representados. Sin embargo, nos encontramos con la impotencia de que el tema está excluido del PMO, razón por la cual hoy vemos con agrado que se esté tratando esta ley, con la que estamos totalmente de acuerdo.
Considerando que estamos hablando del futuro de la situación económica de las obras sociales sindicales, que actúan como sistema solidario, solicito que en el artículo 16 se agregue la siguiente expresión: “Las mayores erogaciones que genera la atención integral que se establece en el presente artículo para los agentes del seguro deberán ser compensadas por la Administración de Prestaciones Especiales (APE).”
Sr. Presidente (Fellner).- Señor diputado: la Cámara está considerando el artículo 11; cuando iniciemos la consideración del artículo 16 le concederé el uso de la palabra a fin de que proponga la modificación que desee.
Tiene la palabra el señor diputado por Salta.
Sr. Vilariño.- Señor presidente: se ve que al ser paciente, se olvidan de uno. No iba a hablar, pero voy a refrescar algunas cosas que a esta altura del debate me parecen importantes.
Los argentinos tenemos la facilidad de dar vueltas las palabras. Respecto de este proyecto de ley ha habido amplio consenso en el seno de las comisiones, y en general ha sido aprobado por unanimidad; pero pareciera que siempre estamos atados a las formas y no a los contenidos o al fondo. Repito que ha habido un fuerte consenso en torno de esta ley, teniéndose en cuenta las diversas salvedades.
Por ello, quiero decir al señor diputado Acuña Kunz que cuando el proyecto fue considerado en la Comisión de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico ‑apelo a su honestidad intelectual‑ se hizo mención de la objeción que hoy se formula. Soy autor de un proyecto que presenté el 4 de marzo de este año, por el que solicité la supresión de la palabra “azúcar” por entender que ese producto es parte de la historia alimenticia de la Argentina, y como aquí se ha dicho, no puede ser comparado ni con el tabaco ni con el alcohol. Además, es un nutriente y un elemento necesario para el crecimiento y el desarrollo del ser humano, sobre todo en la primera etapa de su vida.
Algunas veces el capricho, el apuro o las prohibiciones han costado caro a regiones como la nuestra. Se trata de una de las primeras industrias de los albores de nuestra Nación, desarrollada como manufactura. En nuestro país se instalaron los primeros ingenios azucareros de América; los tuvimos incluso antes que los cubanos. Esto ocurrió en el norte de la Argentina, aunque no vamos a pelear con los tucumanos para ver quién empezó primero.
Teníamos saladeros, curtiembres, industria textil donde se fabricaban los famosos ponchos. Luego se impusieron las primeras prohibiciones, y los ponchos empezaron a venir de Inglaterra. Después, en otra suerte de diagramación de la Argentina, empezaron a venir de otro lado y así perdimos la industria textil. Lo mismo pasó con la industria del cuero.
Hoy la única industria manufacturera que persiste en las provincias del norte es la azucarera, que salteó prohibiciones y reconversiones. La primera industria que se quiso reconvertir en este país con la mano dura, no con la democracia, fue la azucarera con aquello de la alconafta; se hicieron inversiones para ello, pero sin embargo los ingenios azucareros siguieron proveyendo a la Argentina de este elemento vital.
Incluso, hubo momentos en que este proceso de industrialización, que en el norte fue muy dinámico y profundo, llevó a que se cerraran ingenios para sacar esa conciencia crítica, sobre todo de la masa trabajadora. En la década del 60 se produjeron cierres de ingenios, especialmente en la provincia de Tucumán. Así como a los indios quilmes se los llevaron y los desarraigaron, cerraron los ingenios para que miles de hermanos tucumanos pasaran a ser parias y pasaran a ser los primeros habitantes del conurbano bonaerense que hoy tenemos acá.
Quiero destacar el hecho de que existe voluntad política de aprobar esta iniciativa, pero también solicito un poco de tiempo. Así como este proyecto se iba a considerar dentro de una semana, estos siete días que hemos ganado deberían servir para que acá funcionen todos los instrumentos legislativos.
En las comisiones correspondientes se hizo este planteo y hubo una manifiesta intención de que esto se tratara.
Obviamente vamos a propiciar que se elimine la palabra “azúcar”, pero solicitando a la vez que se instrumenten los mecanismos institucionales existentes.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.
Sr. Nieva.- Señor presidente: este proyecto de ley fue sancionado por unanimidad en el Senado. Hoy todos los diputados aquí presentes también lo aprobamos en general. Es decir que ha quedado en claro la voluntad política del Congreso de la Nación que exista la normativa.
Lo que también es evidente es que es necesaria la modificación que se propicia. Lo ha aceptado el miembro informante. Por eso quiero hacer un paréntesis a esta altura del debate.
Soy diputado por la provincia de Jujuy, pero me parece que no es correcto decir que esto puede afectar la industria azucarera. Está mal la redacción, porque el azúcar no daña la salud. Lo que hace daño es el exceso de todo producto: lo mismo ocurre con la sal.
Por el absurdo podemos graficar que incluir al azúcar como algo que perjudica la salud es similar a decir que una bebida alcohólica debe tener la misma advertencia que una gaseosa. Entonces se pierde el efecto de advertencia que debemos generar en la sociedad en cuanto a lo que son realmente los productos que tienen un efecto nocivo para la salud.
Por esa vía del absurdo debemos darnos cuenta de que en realidad está mal redactado el artículo 11, por lo que debe ser corregido.
Además, esta es una Cámara revisora en la que estamos ejerciendo en plenitud la facultad legislativa. Si tenemos que corregir algo, ¡hagámoslo ahora¡ Todos sabemos que si el Senado votó el proyecto por unanimidad, al igual que nosotros, este proyecto va a ser ley. Se trata de una semana solamente.
No es bueno terminar haciéndole un moño a la futura norma cuando todos estamos admitiendo que debe ser corregida. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.
Sr. Salim.- Señor presidente: voy a ser muy breve. Quería advertir que una semana no hace tanto a la cuestión, como el perjuicio que puede traer esto a la región si no modificamos el proyecto.
Estoy de acuerdo con lo que manifestaron mis pares. Por lo tanto, voy a solicitar a la Honorable Cámara que esta semana que estamos pidiendo sea para simplificar y destrabar este tema, que no hace a la cuestión de la ley en sí. Ya dijo el señor diputado que me precedió en el uso de la palabra que este proyecto de ley fue votado por unanimidad. Todos queremos que la ley salga, pero no vaya a ser que por esta leyenda generemos más desocupación y desnutrición.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. De Marchi.- Señor presidente: en realidad no estamos discutiendo las bondades o las maldades del azúcar de manera objetiva. El azúcar no es bueno ni malo. Seguramente es bueno para una persona desnutrida y malo para quien padece obesidad.
Creo que nos hemos desviado del debate. Incluso algunos diputados han planteado otras modificaciones. De lo que se trata es de saber si existe la voluntad concreta de aprobar el proyecto de ley tal como lo remitió el Senado y en forma paralela aprobar un proyecto rectificatorio, como se ha hecho en otras oportunidades, con la buena fe que seguramente imperará en esta Cámara. Esa es la discusión; si no, entramos a hablar del origen del azúcar y no es ésta la discusión.
Por lo tanto, señor presidente, hago moción de orden para que se ponga en consideración este artículo y solicito al bloque oficialista –que es de donde veo que surgen las mayores oposiciones‑ que lo vote tal como viene del Senado y acompañe la aprobación de un proyecto rectificatorio en forma paralela para que la ley se pueda sancionar hoy mismo. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- ¿El señor diputado plantea una moción de orden? La Presidencia aclara que todavía hay tres señores diputados que no han hecho uso de la palabra.
Sr. De Marchi.- Entonces, señor presidente, hago moción de orden de cierre de la lista de oradores una vez que hayan hablado todos los diputados anotados.
Sr. Presidente (Fellner).- De acuerdo.
En consideración la moción de orden formulada por el señor diputado por Mendoza.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- Queda aprobada la moción.
Se procederá en consecuencia.
Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. Thomas.- Señor presidente: quiero hacer algunas observaciones a ciertas comparaciones que se han hecho en este recinto. Yo soy un hombre de la vitivinicultura, que es una economía regional que también abarca mucha mano de obra y mueve la economía de mi provincia.
Quiero recordar a mi comprovinciano que cuando se trató una de las leyes contra el alcohol también se quiso imponer la obligación de colocar en las etiquetas que el consumo excesivo de alcohol es perjudicial para la salud. En esa oportunidad todos los representantes de las provincias vitivinícolas hicimos la observación de que eso iba en perjuicio de una bebida tan noble como el vino y dijimos que de alguna manera todos los consumos excesivos son perjudiciales para la salud. Finalmente se acordó incluir una leyenda que dijera que el expendio de bebidas alcohólicas está prohibido a menores de 18 años.
Por ser habitante de una provincia de Cuyo, por formar parte de una economía regional, por entender el planteo y por estar de acuerdo en que es absolutamente ridículo que en un producto como el azúcar se incluya una leyenda que directamente puede llevar a engaño –esto lo sabe cualquier técnico en mercadotecnia‑ es que voy a apoyar a mis colegas de las provincias del norte pidiendo también la modificación del artículo 11 para que no se incluya la leyenda de que el consumo excesivo de azúcar es perjudicial para la salud. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.
Sr. Ardid.- Señor presidente: simplemente quiero hacer dos reflexiones. Tal como opinaron un par de diputados preopinantes, me parece que para nosotros en este momento en que estamos buscando mayor institucionalidad en nuestro país es una enorme claudicación no actuar como Cámara revisora, que es lo que nos corresponde, al margen de que todos estamos de acuerdo en que se tiene que aprobar la ley.
Por otro lado, yo no vengo de una provincia productora de azúcar sino de una donde se produce trigo. Pero con todo esto estoy temiendo que el día de mañana se les ocurra empezar a decir que la harina es perjudicial para la salud. (Aplausos.) Creo que no podemos hacer ninguna comparación, ni con el tabaco –respecto del cual nadie duda de su toxicidad ni de la adicción que provoca‑ ni con el alcohol, sobre todo el contenido en las bebidas destiladas y no fermentadas, aunque el consumo excesivo de las bebidas fermentadas termina provocando cirrosis, esofagitis, cáncer y gastritis. Por eso creo que comparar el consumo de azúcar con el del tabaco o el del alcohol es poco afortunado. Hasta el agua consumida en exceso hace mal.
Por eso estoy completamente de acuerdo con que se elimine del artículo 11 la idea de incluir una leyenda que diga que el consumo excesivo de azúcar es perjudicial para la salud. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.
Sr. Giubergia.- Señor presidente: quiero mantener la coherencia en esta cuestión y decir que más allá de la pertenencia a una de las provincias de norte, productoras de azúcar, como diputado defendí siempre las facultades del Congreso.
Hoy esta Cámara de Diputados es Cámara revisora, y nosotros tenemos que ejercer las facultades que constitucionalmente nos corresponden. Por eso, cuando hicimos la moción de modificación de este artículo 11, más allá de las pertenencias a nuestras provincias, sabíamos perfectamente que en la legislación comparada no existe ninguna norma de esta naturaleza.
También se hacía referencia a los tratados que tiene firmada la República Argentina como país integrante del Mercosur, y no podemos llegar a esta situación. Sin perjuicio de la urgencia o de que se pretenda sancionar ya la ley, yo voy a seguir sosteniendo que las facultades que legal y constitucionalmente le corresponden a esta Cámara no pueden delegadas, por más apuro que haya.
Por ese sentido de coherencia, voy a seguir sosteniendo que es esta Cámara de Diputados la que debe claramente producir las modificaciones a esta ley que ha venido del Senado.
Por eso voy a seguir sosteniendo la propuesta que mencioné cuando en su momento hablé de este artículo.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Rossi.- Señor presidente: voy a ser breve. En verdad, como explicitó la señora diputada Fadel al referirse al tratamiento de esta cuestión, nosotros como bloque no teníamos decisión ni estábamos preparados para tratar esta ley de obesidad en este día.
No debemos olvidar que nosotros concurríamos a una sesión que estaba en cuarto intermedio. En ese sentido, ni siquiera hoy hicimos reunión de bloque, por lo que muchísimos diputados nuestros se encontraron hoy en este recinto con la novedad de que se iba a producir este debate. Sin duda lo hicimos por sugerencia de la mayoría de las bancadas opositoras, porque había presencia de gente interesada en el proyecto y no queríamos defraudar ninguna de esas expectativas. Nos parecía bien que esto así sucediese y que hoy esta Cámara se dedicara a tratar este proyecto de ley.
Esta iniciativa fue bien trabajada en las dos comisiones, la de Acción Social y Salud Pública y la de Prevención de Adicciones y Control del Narcotráfico. Nosotros estamos orgullosos del trabajo realizado por cada uno de los señores diputados en esas comisiones.
Si nosotros no tratábamos hoy este proyecto de ley, sin duda lo hubiésemos considerado la semana próxima, tal como lo teníamos pensado. En ese caso, hubiésemos realizado nuestra reunión de bloque y sin duda esas modificaciones que solicitaron diputados de nuestro bloque, seguramente hubiesen estado presentes en el despacho final o estarían anunciadas previamente. La verdad es exactamente esa.
Nosotros vamos a votar afirmativamente los pedidos de modificación en los artículos 11 y 16, el último de los cuales tiende a proteger a las obras sociales cuando la ley entre en funcionamiento. Simplemente quiero decir que por suerte el mecanismo de conformación de las leyes hoy está a nuestro favor, porque nosotros podemos producir estas modificaciones sin necesidad de utilizar ninguno de los otros mecanismos que por ejemplo tuvimos que utilizar hace quince días. La realidad es que hace quince días, cuando debatimos la ley de corresponsabilidad gremial, nosotros éramos Cámara de inicio y la Cámara revisora era el Senado. El Senado había hecho modificaciones, y esas modificaciones nos llevaron a la necesidad de tener que optar entre ratificar nuestro despacho o aprobar las modificaciones.
Este no es el mismo caso. En esta ocasión nosotros somos Cámara revisora. El Senado de la Nación se reunirá dentro de siete días. En el Senado esta ley se aprobó por unanimidad, y en la Cámara de Diputados, en general, también se aprobó por unanimidad.
En verdad no he escuchado cuestionamientos de fondo sino de oportunidad a las modificaciones planteadas, que en rigor enriquecen el proyecto. Por ello no veo inconveniente alguno en que cumpliendo con todos los mecanismos institucionales introduzcamos las dos modificaciones enunciadas por los diputados de nuestro bloque. Seguramente la semana próxima el Senado lo sancionará definitivamente.
Reitero que no necesitamos comprometernos con la reglamentación. Por suerte, tal como lo reconoció la diputada María América González, la reglamentación está realizada en el mismo sentido que asumimos el compromiso quince días atrás. Además, el proyecto de ley correctivo o complementario de corresponsabilidad gremial está presentado y está siendo analizado en las comisiones correspondientes.
Insisto, como Cámara revisora podemos introducir modificaciones, el proyecto fue aprobado por unanimidad en el Senado y también este cuerpo lo aprobó por unanimidad en general. Las enmiendas pueden introducirse libremente sin condicionamiento alguno, y más allá de esta diferencia, que insisto ni siquiera es de fondo sino de oportunidad, todos debemos irnos contentos porque sancionaremos un proyecto de ley reclamado por el conjunto de la sociedad argentina. Lo único que pretendemos es mejorar la norma para que la ley sea lo más perfecta posible. (Aplausos.)
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: aceptamos la modificación propuesta por el señor diputado Giubergia.
Sr. Presidente (Fellner).- El texto del artículo 11 quedaría redactado del siguiente modo: “La publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión de alimentos con elevado contenido calórico y pobres en nutrientes esenciales deberá contener la leyenda ‘El consumo excesivo es perjudicial para la salud’.”
Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.
Sr. Gorbacz.- Señor presidente: solicito que la votación sea nominal.
Sr. Presidente (Fellner).- La Presidencia desea saber si el pedido de votación nominal está suficientemente apoyado.
- Resulta suficientemente apoyado.
Sr. Presidente (Fellner).- Se va a votar nominalmente el artículo 11 con la modificación aceptada por la comisión, que quedaría redactado del siguiente modo: “La publicidad y/o promoción a través de cualquier medio de difusión de alimentos con elevado contenido calórico y pobres en nutrientes esenciales deberá contener la leyenda ‘El consumo excesivo es perjudicial para la salud’.”
- Se practica la votación nominal.
- Conforme al tablero electrónico, sobre 169 señores diputados presentes, 136 han votado por la afirmativa y 30 por la negativa, registrándose además 2 abstenciones.
Sr. Secretario (Hidalgo).- Han votado 136 señores diputados por la afirmativa y 30 por la negativa.
Aquí VOTACIÓN NOMINAL
Sr. Presidente (Fellner).- Se deja constancia del voto por la afirmativa de la señora diputada Diez.
En consideración el artículo 12.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
- Sin observaciones, se votan y aprueban los artículos 13 a 15.
Sr. Presidente (Fellner).- En consideración el artículo 16.
Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.
Sr. González.- Señor presidente: propongo el siguiente agregado: “Las mayores erogaciones que genere la atención integral que se establece en el presente artículo para los agentes del seguro deberán ser compensadas por la APES, Administración de Prestaciones Especiales.”
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: quería comentar que este texto ya estaba incorporado en algunos de los proyectos que se analizaron en Diputados, y en función de no introducir modificaciones no lo habíamos incorporado en su momento.
Es correcto lo que plantea el señor diputado preopinante, por lo que aceptamos el agregado de este párrafo al pie del artículo 16.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Tierra del Fuego.
Sr. Gorbacz.- Señor presidente: al aceptarse modificaciones, el proyecto volverá al Senado, por lo que el propósito inicial no podrá ser cumplido.
Esta modificación nos parece pertinente, aunque igual se habría podido plantear en la reglamentación. De todos modos, como la iniciativa no se sancionará en forma definitiva hoy, acompañaremos la propuesta.
Sr. Presidente (Fellner).- Se va a votar el artículo 16, con la modificación propuesta y aceptada por la comisión.
- Resulta afirmativa.
- Sin observaciones se votan y aprueban los artículos 17 a 19.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por la Capital.
Sr. Pinedo.- Señor presidente: nuestro bloque quería solicitar la reconsideración de la votación del artículo 2°, a fin de introducir una modificación en relación con la anorexia y la bulimia.
Sr. Presidente (Fellner).- En consideración la moción de reconsideración. Se va a votar. Se requieren las dos terceras partes de los votos que se emitan.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- Queda aprobada la moción.
En consideración nuevamente el artículo 2º.
Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.
Sra. Bertol.- Señor presidente: proponemos la siguiente redacción alternativa para el artículo 2°: “Entiéndese por trastornos alimentarios, a los efectos de esta ley, el sobrepeso, la obesidad y las demás enfermedades que la reglamentación determine, relacionadas con inadecuadas formas de ingesta alimenticia.”
Quisiera saber si el señor presidente de la comisión está de acuerdo con el texto.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: sí, es correcto, y creo que esto perfecciona el texto y nos permite que dos patologías mentales, como son la bulimia y la anorexia, no estén incluidas en este rubro, sino que vamos a tener que elaborar una legislación específica y darle un marco jurídico junto con las enfermedades de salud mental, tal como ha sido planteado por varios señores diputados en nuestra comisión.
Sr. Presidente (Fellner).- Se va a votar nuevamente el artículo 2° con las modificaciones propuestas.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- En consideración el artículo 20.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Cruz.
Sr. Acuña Kunz.- Señor presidente: teniendo en cuenta que este proyecto vuelve al Senado, quiero resaltar que en este artículo 20 se presenta el mismo problema que en el 11. el artículo 20 dice: “El Poder Ejecutivo dispondrá las medidas necesarias a fin de que los envases en que se comercialicen productos comestibles destinados al consumo humano que tengan entre sus insumos grasas trans lleven en letra y lugar suficientemente visible la leyenda: ‘el consumo de grasa trans es perjudicial para la salud’”.
Al respecto, quiero señalar que todos los alimentos que se venden en los comercios tienen una etiqueta donde ya está determinado su valor calórico y hace referencia a las grasas trans. El problema es que generalmente la letra es tan pequeña que muchas veces no se ve.
Entonces, pienso que estamos ante el mismo problema del artículo 11, porque en realidad si bien las grasas trans son perjudiciales para la salud, fundamentalmente lo son para el aparato cardiovascular y no de manera general para la obesidad.
Por lo tanto, eliminaría esa leyenda para que no se susciten ese tipo de problemas. Las grasas trans no solamente se encuentran en los alimentos envasados, sino que un bife también tiene grasas trans.
Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Sylvestre Begnis.- Señor presidente: quiero aclarar que en el año 2007 el Ministerio de Salud de la Nación firmó un convenio con las cámaras que agrupan a la totalidad de la industria alimentaria.
Allí ambas partes se comprometían a tomar las decisiones necesarias para reducir la cantidad de sodio y de grasas trans y para mejorar la información a los consumidores.
Por lo tanto, si bien lo que plantea el señor diputado Acuña Kunz está de acuerdo con lo que la COPAL nos ha solicitado en dos oportunidades, creo que este artículo coloca las cosas en su lugar. Por eso, el hecho de que tenga ahora una forma jurídica legal dentro de este proyecto de ley de obesidad, además de formar parte de dicha acta que la industria aceptó, me parece que perfecciona el texto. O sea que lo que abunda no daña y por ese motivo no hago lugar a la modificación solicitada.
Sr. Presidente (Fellner).- De todas maneras, se trata del artículo 20, que ya había sido votado.
En consideración el artículo 21.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- En consideración el artículo 22.
Se va a votar.
- Resulta afirmativa.
- El artículo 23 es de forma.
Sr. Presidente (Fellner).- Queda sancionado el proyecto de ley.
Habiendo sido modificada la sanción del Honorable Senado, el proyecto vuelve a la Cámara iniciadora.
- 7 -
moción de orden
Sr. Rossi.- Pido la palabra para formular una moción de orden.
Sr. Presidente (Fellner).- Para una moción de orden tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.
Sr. Rossi.- Señor presidente: hago moción de que se pase a cuarto intermedio.
Sr. Presidente (Fellner).- Se va a votar la moción de orden formulada por el señor diputado por Santa Fe.
- Resulta afirmativa.
Sr. Presidente (Fellner).- Invito a la Honorable Cámara a pasar a cuarto intermedio.
- Se pasa a cuarto intermedio a la hora 21 y 11 .




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