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7 ene. 2010

El caso Gerez: la duda eterna

A 3 AÑOS DE UN HECHO QUE MANTUVO EN VILO AL PAIS

El caso Gerez: la duda eterna

La imagen del Gerez buscado recorrió el país.
Una imagen de Gerez que recorrió el país. Jueves 28 de diciembre de 2006. Es el Día de los Santos Inocentes, pero en la comisaría 1ra no hay ánimo para hacer chistes. A las 7.30 de la mañana, Mirta Praino -una militante del peronismo sanfernandino hasta entonces desconocida en Escobar- denunció que su pareja, Luis Angel Gerez, había desaparecido la noche anterior en el barrio Lambertuchi. El último en haberlo visto, a las 21.30, fue su amigo Jorge Altamirano, de cuya casa había salido para comprarle cigarrillos y conseguir algo de cambio.

La noticia, recogida en la seccional por este periodista apenas una hora después, todavía no circulaba en los medios nacionales, pero ya todo el gobierno provincial estaba movilizado y en alerta máxima. Con el recuerdo vivo de Julio López -borrado del mapa tres meses antes, tras haber contribuido con su testimonio al encarcelamiento del represor Miguel Etchecolatz-, se agigantaba el temor de que la extrema derecha tuviera en sus manos la suerte de otro testigo en causas de lesa humanidad.

Gerez, el 20 de abril de ese año, había declarado en la Cámara de Diputados que Luis Patti participó de una sesión de torturas a la que fue sometido, en 1972, cuando tenía 16 años, por un crimen que no cometió. Junto a otras cuantas, esa acusación cooperó para que el ex intendente de Escobar no pudiera asumir en su banca de legislador.

Ese mismo jueves 28, ya casi entrada la noche, la capital nacional de la flor entró en ebullición. Los compañeros de Gerez en la agrupación justicialista “Pensar Escobar”, con el actor “Paco” Fernández de Rosa a la cabeza, clamaban por la aparición con vida del albañil, junto a Madres de Plaza de Mayo y figuras políticas como Cristina Alvarez Rodríguez, Emilio Pérsico y Luis D’Elía, con quienes marcharon por el centro de la ciudad.

Viernes 29 de diciembre de 2006. La mañana siguió agitada, con decenas de periodistas y miles de policías poblando las calles. Por la tarde, una multitud participó de una movilización que pasó a la historia como la más grande que haya tenido lugar en Escobar. Entre los manifestantes no había distinciones ideológicas: convivían en distintas columnas pattistas, peronistas, radicales, organizaciones de izquierda y vecinos independientes. Aunque no todos estaban convencidos de lo que estaba pasando, nadie podía mirar hacia otro lado ante una situación así.

El entonces presidente Néstor Kirchner, que solo había usado en una ocasión la cadena nacional, le habló al país a las 21. Acusó de la desaparición de Gerez a “grupos paramilitares y parapoliciales” y consideró al hecho como un intento de desestabilización institucional.
Cuando el mensaje presidencial finalizó, apenas si hubo tiempo para que los canales repitieran sus mensajes más salientes. Es que la historia ya tenía final feliz: en una oscura calle de Garín, Luis Gerez había aparecido.

Tres años después, todo sigue como en aquellos tórridos días de verano. Quiénes y por qué lo secuestraron, los dos vértices principales de la investigación, permanecen con interrogantes abiertos de par en par. Y más aún: es inminente que la fiscalía archive la causa, al no haber podido avanzar en ninguna dirección.

Para la opinión pública dos hipótesis quedaron en pie: o lo secuestraron por su declaración contra Patti para intimidar a otros testigos de delitos de la dictadura; o fue una maniobra política del kirchnerismo pergeñada por un puñado de dirigentes locales y provinciales.

De todos modos, a casi nadie parece importarle esta verdad por la que tantos se rasgaron las vestiduras y que quizás nunca aparezca.

La duda eterna, probablemente, sea el veredicto final del caso Gerez. ¿Será mejor así?

Por CIRO D. YACUZZI
Director de DIA 32 y El Día de Escobar

Artículo publicado en la edición de diciembre de 2009 de la revista DIA 32.


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